OPINIÓN

La violencia machista mata, nos queremos vivas

Silvina Morelli

Por Silvina Morelli*

“La conozco y sé que ella no se iría. (…) Estoy segura de que fue algo violento. Era feliz”, dijo la mamá de Anahí Benítez en diversos medios de comunicación, unos días antes de que encontraran el cuerpo sin vida de su hija, enterrado en la Reserva de Santa Catalina, a metros de la estación homónima y de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Con sus frágiles dieciseis años, Anahí salió a caminar como lo hacía habitualmente. Pero ese día no pudo volver. Casi una semana después, la encontraron muerta. Un nuevo femicidio se suma a la lista del horror. Larga y repudiable lista de mujeres asesinadas por varones, solo por el hecho de ser mujeres. Anahí no pudo volver como tampoco pudieron hacerlo Candela, Ángeles, Wanda, Erica, Lola, Melina, Daiana, Chiara, Lucía, Micaela, Ornella, Araceli… y la lista sigue, lamentablemente. Demasiadas mujeres son asesinadas por varones en un contexto histórico en el que aún sigue vigente un marco ideológico que los mantiene en el lugar de fuertes y poderosos, a punto tal de que se apropian de sus cuerpos mutilándolos, quemándolos y vejándolos, tanto que se apropian de su vida.

Las políticas públicas no solamente son insuficientes sino que hay muy poca o nula articulación entre los aparatos judicial, policial y político. A esto se suma un vaciamiento presupuestario de áreas y programas específicos en materia de violencia de género que se contradice con los discursos grandilocuentes sobre seguridad que profieren los representantes del gobierno -tanto nacional como provincial- y que nada dicen sobre quienes vivimos en vilo y expuestas a una violencia machista que recorre el entramado social y nos ataca simbólicamente, psicológicamente, institucionalmente y físicamente, con su expresión más aberrante.

Al momento de escribir esta columna -el día que hallaron a Anahí sin vida- diversas organizaciones de mujeres realizaban una caravana desde San Telmo hasta la Dirección General de la Mujer, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para reclamar la aplicación de un protocolo de acción contra la violencia de género. Por su parte, los diputados provinciales declaraban la emergencia pública en materia social por violencia de género, con el objetivo de defender el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

Desde la primera marcha Ni Una Menos realizada en 2015, la violencia hacia las mujeres comenzó a integrar la agenda pública. Pero lamentablemente, los hechos demuestran que no fue ni es suficiente. Los datos indican que a pesar de la visibilización y algunos avances en materia de prevención y asistencia de esta problemática, la cantidad de femicidios aumentó y los índices de desigualdad continúan sin moverse.

BASTA de matar mujeres. BASTA de femicidios. La violencia machista MATA. Nos queremos VIVAS.

(*) Silvina Morelli. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), especialista en Políticas y Planificación – Consultora de Comunicación Política e Institucional – Escritora – Adjunta a cargo de la materia “Elementos del Desarrollo Local” en la carrera Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda – Capacitadora


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