OPINIÓN

Un tipo de a pie al Concejo

Sofia Arellano

Por Sofia Arellano*

“Un mar en calma nunca hizo un marinero experto”, reza un proverbio anónimo.

La reflexión que titula esta columna parte del concepto que tenemos de político, nos cansamos de cuestionar a la política y aquellos que la eligen como forma de vida y, paradójicamente cuestionamos a esos mismos actores cuando se desempeñan como cualquier persona de a pie. Es decir, mientras algunos preguntan ¿Qué clase de perdedor se toma dos bondis para ir al trabajo después de haber sido director del Renar?, la otra mirada te devuelve a un tipo que finalizada su gestión al frente de un organismo nacional ya no viaja más con chofer sino que se toma 60 y el 343 para llegar a tiempo a su antiguo laburo en una oficina de la Anses en el remoto Tres de Febrero. ¿No es acaso la política una eterna cadena de favores?.

Porque claro, está vigente el estereotipo de político que vive de la política, incluso muchos dejaron la gestión hace tiempo pero es fácil encontrarlos en cualquier bar y dedicando miles de cafés con otros actores de la vida política, con tiempo libre para poder caminar y por qué no “rosquear” para definirlo en términos políticos. Esos es verdad que “nunca abandonaron la ciudad”, están siempre, nunca se van. Pero claro la pregunta sería ¿de qué viven?, ¿de qué trabajan?.

“Tenemos los políticos que nos merecemos” o “nunca vamos a salir de la crisis”, son algunas de las cosas que uno más escucha de boca de cualquier laburante. Y me refiero por laburante al que la rema cada día, con el mango justo que llevan a la casa. Así no se puede seguir.

Entonces por qué no dar un pasito para atrás y mirar con retrospectiva.

Quizás llegue la hora de votar con inteligencia, teniendo en cuenta estas cosas. De no dejarnos seducir por aquellos políticos que se cansan de prometer cosas que no van a cumplir, quizás sea la hora de votar a un tipo que sabe perder con gracia y dignidad, aquel que no hipoteca su presente ni futuro con espurios acuerdos a espaldas del pueblo, ese que pueda capear los temporales de la vida cotidiana con firmeza al timón, quien pueda ser la voz de la cordura en un Concejo Deliberante que no da explicaciones sobre los gastos de una gestión manejada de forma secreta, oscura y cerrada.

Tal vez es por el evidente desprecio hacia la política que esta humilde columna puede aventurar, sin hacer futurología, que de los candidatos con más chances de ganar, sólo él asumirá su banca en caso de salir victorioso en las elecciones. Porque no hace falta decir que candidatos testimoniales sobran por estos pagos, como ese muchacho de Cambiemos, que tan ansioso por sacarse más fotos termino renunciando hace poco tiempo al mismo cargo por el cual hoy se postula. Basta de eso.

Por todo lo expuesto, yo ciudadana de sanfer elijo poner mi voto de confianza en Matías. Porque es un tipo de a pie, como nosotros; que sabe lo que es cuidar el mango, tomarse un bondi y marcar tarjeta; que supo perder y va a ganar.

Si así no se puede seguir, es hora de empezar a confiar en uno de los nuestros, que sepa gestionar y nos pueda mostrar con transparencia y dedicación cómo piensa llevarlo a cabo.

(*) Sofia Arellano. Vecina de Carupá, estudiante de ingeniería y militante de Unidad Ciudadana.


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