OPINIÓN

Cancha inclinada a favor del oficialismo

opinador - Diego

Por Diego Pando*

El suspenso electoral se reduce casi a cero en San Fernando. Tras haber ganado por un margen histórico en 2013, todo hace suponer que, de no mediar ningún imponderable (que siempre lo puede haber, por cierto, tal como se puede apreciar en estos días en Brasil), el próximo año el oficialismo no solo revalidará en las urnas su condición de tal sino que lo hará por una importante diferencia.

¿Será la singularidad sanfernandina de que estar en el gobierno, lejos de producir desgaste, asegura un piso de 20/30 puntos de diferencia con el que sigue? Hay datos para pensar distinto, tal como lo evidencia el efecto “cancha inclinada” que sugiere la línea de trabajo del Programa de Instituciones Políticas de CIPPEC en donde se demuestra que desde 1983 el 78% de las elecciones fueron ganadas por el oficialismo

http://cippec.org/oear/sec_proyectoReforma/archivos/115_DPP_%20El_efecto_cancha_inclinada.pdf

Más allá de los nombres propios, estar en el gobierno es, por definición, correr con ventaja de cara al electorado. Implica tener decisión propia sobre el uso de los recursos. Y tener una ventaja informativa: los medios prestan más atención al oficialismo porque este informa sobre su gestión y sus políticas públicas y la información que ofrece es más rica y fácil de interpretar. El oficialismo hace. La oposición (o las oposiciones, en el caso de San Fernando) promete, opina, critica pero lo que dice es mucho más difícil de juzgar.

Son los oficialismos los que mayormente ganan y pierden elecciones. Por eso en 2011 no ganó Andreotti sino que más bien perdió Amieiro (más aún si tenemos en cuenta que fue en la misma boleta con dos categóricos triunfadores en esos comicios como Cristina Kirchner y Daniel Scioli).

En este escenario de cancha tan inclinada, la oposición tiende a desalentarse. La pregunta es, teniendo en cuenta la importancia del rol de la oposición como contralor y alternativa de gobierno, ¿qué hacer? Vale una aclaración: hablaremos de aquí en más del Frente para la Victoria (FPV), sin que esto implique menospreciar el trabajo de hormiga que viene realizando el PRO con la conducción de Alex Campbell (que le permitió en 2013 ingresar la misma cantidad de concejales que el FPV).

El FPV tiene en la gestión pública nacional y provincial dos importantes anclas sobre las cuales apoyarse para (re) posicionarse en el escenario político-electoral local. Y además tiene en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) una herramienta atractiva para que los diferentes espacios que habitan esta fuerza política puedan procesar sus diferencias y dirimir liderazgos.

Y sobre las PASO nos detenemos. Este formato de primarias es tan argentino como Maradona. Si bien hay países que tienen primarias obligatorias, que lo sean tanto para los partidos políticos como para el electorado, tanto para los cargos legislativos como ejecutivos y que las agrupaciones políticas tengan que presentarse aunque no haya competencia, no registra antecedentes que este escriba conozca. Y es un interesante experimento institucional para analizar sus implicancias y consecuencias.

En el escenario actual, uno puede inferir que tanto a nivel nacional, provincial como municipal, las primarias en 2015 van a ser más utilizadas para definir candidaturas de lo que fueron en 2013 (que a su vez fueron más que en 2011), lo cual ahí se refleja un aprendizaje para sacarle más jugo a las reglas de juego del proceso electoral. Y uno de los que más incentivos va a tener para usarlas es el FPV por la inevitable fragmentación que va a existir tras un liderazgo fuerte (y ordenador de listas) como el de Cristina Kirchner pero también porque se abre el juego en la provincia de Buenos Aires y porque en San Fernando tras las derrotas de Amieiro en 2011 y 2013 no hay liderazgo hegemónico que se pueda construir si no es pasando por las urnas.

No obstante, y volviendo al comienzo de esta columna, el 2015 para el FPV en San Fernando está prácticamente perdido. Esto no implica caer ni en fatalismo ni en resignación. De lo que se trata es de aprovechar, además de las oportunidades que generan las gestiones nacional y provincial, la herramienta de las PASO para el diseño de las listas y el trabajo político previo que privilegien no solo (o no tanto) la pertenencia sino el afán de sumar, convocar o interpelar a ciudadanos indecisos o no alineados. El desafío en 2015 es administrar de la mejor manera posible la derrota como una forma para construir estratégicamente de cara a 2017 y principalmente a 2019.

* Doctor en Ciencia Política y de la Administración. Profesor e investigador universitario. Editor general de San Fernando Nuestro


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