by Sabrina Garcia | 15 septiembre, 2017 12:06 am
Por Sabrina García
El inspector del COT agredió a un trabajador que le había pedido que corriera su patrullero para poder sacar la camioneta. La justicia lo condenó con seis años de prisión. El ex policía había sido absuelto por el caso de gatillo fácil perpetrado a Victor “Frente” Vital.
En octubre del año pasado, Héctor Eusebio Sosa, de 50 años, golpeó y le quebró una pierna a un empleado que se quejó de haberle impedido el paso de su camioneta con el móvil que manejaba. El caso se viralizó por las redes sociales porque un testigo llegó a filmar la agresión. Ayer el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de San Isidro lo condenó por unanimidad a seis años de prisión y de inhabilitación como coautor del delito de “lesiones graves agravadas por integrar una fuerza de seguridad”.
Además condenaron al policía Gustavo Leonel Castillo (36) a la pena de cinco años y seis meses por el mismo delito, ya que también atacó al empleado de una distribuidora de harinas, identificado como José Máximo Ojeda (58).
Ambos continuarán en libertad hasta que el fallo quede firme debido a que llegaron a la instancia del debate en esa condición.
Héctor Eusebio Sosa había estado vinculado a otra causa, en ese caso fue por gatillo fácil, cuando acribilló por la espalda a Victor Manuel “Frente” Vital en una casilla del barrio San Francisco en 1999. La justicia lo absolvió.
Lo habían ascendido en la fuerza de seguridad cuando en 2006 volvió a protagonizar un nuevo caso de gatillo fácil, esta vez contra Jonathan Lorenzo (19) y Jorge Andrés Martínez (24)
El 6 de febrero de 1999, un pibe de 15 años y otro de 17 escapaban de tres policías que los corrían por los pasillos del barrio San Francisco. Habían entrado a robar en una carpintería y los pescaron. Desarmados, corrieron hacia su barrio. Pronto, una vecina les abrió la puerta de su casa y los escondió bajo la mesa de la cocina. Para disimular, la mujer se puso a barrer la vereda, pero pronto los policías, con el entonces Cabo 1º Héctor Eusebio Sosa a la cabeza, la tiraron a un costado y entraron.
“No tiren que me entrego”, escuchó Inés. Y luego vino la andanada de disparos. El “Frente”, como todos conocían a Víctor Manuel Vital, de 17 años, quedó tendido bajo la mesa con cinco heridas producidas por cuatro disparos. Tres le pegaron, de arriba hacia abajo, en el tórax, la cabeza y la axila. El cuarto tiro pegó en la mano, con la que se cubrió la cara, volvió a entrar en el mentón y salió arriba de la oreja. El de 15 recibió un disparo en la cabeza. Lo dieron por muerto y lo arrastraron afuera, pero sobrevivió.
El “Frente” vivía en French y General Pintos del barrio San Francisco. Era muy reconocido en su barrio y se lo recuerda como a un pequeño Robin Hood, porque repartía “generosamente el producto de sus robos”. Entre sus hazañas siempre recuerdan que luego de robar un camión de La Serenísima salió por el barrio en un carrito tirado por caballos a repartir leches, yogures y quesos.
Sobre su tumba en el cementerio de San Fernando se encomiendan ante él los “pibes” que van a “hacer un trabajo”. A él le adjudican fugas de la cárcel, curaciones milagros, asaltos exitosos. En cada visita a su tumba lo rocían con cerveza, entre otras ofrendas que le dejan.
La historia del “Frente” llamó la atención de muchos intelectuales, periodistas y escritores. Cristian Alarcón, periodista de Página 12, reconstruyó y ficcionalizó la vida y las hazañas del “Frente” y así nació la novela “Cuando muera quiero que me toquen cumbia”. Por este libro, que combina el periodismo con la literatura al mejor estilo Rodolfo Walsh, el autor fue distinguido con el premio Samuel Chavkin en Nueva York. En su prólogo el autor comienza diciendo: “Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano”.
Un año después, cuando una pericia probó que el Frente estaba agachado bajo la mesa con las manos en alto, Sosa, conocido en el barrio como el “Paraguayo” que manejaba la droga y reclutaba pibes para robar, fue detenido por homicidio y se fijó fecha de juicio.
En 2001, una semana antes del juicio oral, el fiscal y la defensa hicieron un acuerdo de juicio abreviado por homicidio “en exceso de la legítima defensa”. El Tribunal 1 de San Isidro admitió el trámite abreviado, pero prefirió absolver a Sosa. La CORREPI interpuso recurso de casación, se frenó ese fallo, pero el nuevo juicio, ante el Tribunal Criminal nº 3, terminó con una nueva absolución.
Sosa nunca fue apartado de la fuerza, y el 2 de diciembre de 2002 lo ascendieron a sargento, antes incluso de que se realizara el juicio oral.
La Nochebuena de 2006, Sosa volvió a matar, esta vez a Jonathan Lorenzo (19) y Jorge Andrés Martínez (24), que iban en moto con un tercer pibe.
Según se conoció, Sosa empezó a perseguir con su patrullero a tiro limpio a los tres jóvenes. Agotó su cargador y siguió tirando con el arma de su compañero. Hizo más de 20 disparos. Jonathan recibió tres disparos en la espalda y Jorge otros tres en la espalda y nuca. El tercer chico recibió tres balazos, pero sobrevivió.
La causa fue rápidamente archivada.
Fuente consultada: CORREPI, Infocielo
Source URL: https://www.sanfernandonuestro.com.ar/wp/condenaron-por-agredir-a-un-trabajador-en-tigre-al-ex-policia-absuelto-por-el-asesinato-del-frente-vital/
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