by Sabrina Garcia | 9 abril, 2016 12:09 am
Desde Pilar se lanzó una convocatoria dirigida a las urbanizaciones privadas para encarar obras que minimicen el impacto de inundaciones. Ante la iniciativa, llamada “Diálogos Hídricos”, El Civismo consultó a la especialista en la Cuenca del Luján y geógrafa Patricia Pintos.
Días atrás se conoció una convocatoria de la Municipalidad de Pilar que denominó “Diálogos Hídricos” y busca atenuar el impacto de las inundaciones provocadas por el río Luján. Directivos del distrito, hidrólogos y responsables de los barrios cerrados se juntaron para diseñar una estrategia de trabajo que el diario La Nación sintetizó en dos ejes: facilitar los drenajes de arroyos y canales, y la construcción de reservorios en espacios verdes, como canchas de golf.
En Pilar hay 152 barrios cerrados, desarrollos urbanos y countries que ocupan aproximadamente el 24% de su territorio. De ellos, 50 están en la cuenca del río Luján.
La decisión, que tendrá en el barrio Pilará la primera prueba, generó impacto en todos los actores afectados a la problemática de la inundación, con expresiones a favor y en contra.
Sobre ello, El Civismo dialogó con Patricia Pintos, geógrafa de la Universidad Nacional de La Plata, autora de un trabajo sobre la Cuenca del río Luján en el que denuncia los efectos negativos de las urbanizaciones en los humedales.
¿Qué opinión le genera la convocatoria lanzada por el gobierno de Pilar?
En principio son muy pocos los elementos que tenemos todavía como para poder opinar sobre estas medidas que estarán tomando en Pilar. Sin embargo, trataría de pensar que lo hacen con las mejores intenciones. No tengo por qué dudarlo, pero luego de tanto tiempo que venimos escuchando los debates y los posicionamientos públicos en relación a cómo resolver estos temas, uno tiende a desconfiar. Yo desconfío de los resultados, no de las intenciones.
En un punto hay una frontera muy lábil que no sabría cómo definirla donde uno piensa también que esto puede estar oficiando para lavar culpas, legitimar los desaciertos de la gestión urbana de muchas décadas. Introduce a los responsables de generar semejantes transformaciones como copartícipes de una nueva etapa en la que, se supo, las acciones tienen que tender a la superación de los problemas. Eso llama un poquito la atención.
Nunca diría que los únicos responsables de los desatinos territoriales que han derivado en los fenómenos de inundación que vimos en los últimos años son exclusivamente las urbanizaciones cerradas y las empresas que las han desarrollado. Hay una responsabilidad compartida innegable con los poderes públicos que lo viabilizaron y le dieron lugar.
No obstante, me parece que meter a las propias organizaciones como actoras de parte de la solución, habiendo sido uno de los factores causales, al menos me parece llamativo. Igual, reitero, no tengo por qué pensar que no hay una buena intencionalidad detrás. Aunque es un poco tarde para hacerlo. La sucesión de transformaciones que se han realizado a lo largo de toda la cuenca alcanzan hoy tal magnitud que esto me da una imagen de voluntarismo. Esto no se resuelve con un solo municipio encarando acciones de este tipo.
Se mantiene la idea de cada municipio programando su forma de resolver un tema que es zonal.
Hace tiempo que sostengo que la salida o el afrontar los desafíos de estas malas decisiones no es de otra manera que coordinando acciones entre los municipios y la Provincia. No es posible que un municipio resuelva por sí solo una problemática que atiene al funcionamiento integral de una cuenca. Las intervenciones que se realizan en la cuenca alta inciden en la cuenca media y la baja. Y también si se hace algo en otra cuenca afecta al resto. No pareciera ser la forma adecuada el tratar de resolver una problemática claramente de cuenca a nivel municipal. Podríamos pensar que hay acciones que tienen distintas escalas pero siempre dentro de una escala mayor. No está mal que Pilar haga lo suyo mientras que coordine con los otros municipios para que actúen de una manera parecida.
Eso, en lo público, ¿no está formalizado?
No. La semana pasada hubo una reunión en Mercedes del Comité de Cuenca en la que participaron algunos intendentes y esto podría ser una señal de tratar de recuperar esos espacios de articulación regional para que los intendentes coordinen acciones. Esa es la cuestión de fondo. Que cada responsable municipal tenga claro que las acciones que toman los municipios vecinos inciden también en el funcionamiento del río en su distrito. Esto es interesante que en algún punto se comience a internalizar dentro de la problemática. Uno ve que esto no se entiende cuando a las reuniones del Comité de Cuenca se envían a las segundas y terceras líneas municipales. Cuando van directores de línea o jefes de departamento y no los secretarios o intendente, entendemos que no hay comprensión acabada de la posibilidad que tiene como espacio para construcción de políticas territoriales conjuntas. En la última fueron muchos intendentes y eso es bueno. Claro que se necesitan muchas más cosas. Las nuevas administraciones están iniciando y hay que darles un poco más de tiempo. Deberán conocer los problemas aunque están las urgencias de por medio. Climáticamente sabemos qué puede suceder y se espera que El Niño nuevamente este año haga de las suyas y la cuenca vuelva a estar en riesgo. Por eso estas primeras medidas o anuncios parecen ir en ese sentido, pero deben escaparle a lo voluntarista. Hay algo sobre lo que nada se dice y tiene que ver con la necesidad de poner un freno definitivo al dispendio de humedales y su incorporación a esas formas urbanas que venimos denunciando hace tiempo.
Algo anunció Macri en Pilar, hace unos meses.
Macri anunció una Ley de Humedales, pero no habló acerca de los contenidos. Se necesitan señales rápidas que en su momento se las reclamamos a Scioli, en el sentido de tener un decreto que atienda a la solución de una problemática comprobadamente crítica. La Provincia debe sustraer a los humedales de las áreas de incorporación de suelo para actividades urbanas. Son áreas frágiles. Y lo que ya está hecho habrá que ir acomodándolo con acciones como las anunciadas, pero en la medida en que no se frene la demanda de nuevo suelo para incorporarlo a lo urbano, el problema tenderá a agravarse.
Lo que anuncian ahora, ¿sería también un reconocimiento explícito del daño de las urbanizaciones?
Sí, pero lamentablemente las tragedias de 2013, 2014 y 2015 han servido para poner en la palestra algunos de los elementos que permiten entender cuáles son los agravantes del problema de las inundaciones. Porque no dijimos que eran el resultado del avance lineal de las urbanizaciones sobre los humedales, pero sí dijimos que fue un factor que incidió agravándolas. Esto tomó estado público, con un papel muy importante de los medios. Además de muchos estudios al respecto. Varias universidades pusieron el foco y coincidimos en señalar el papel de las transformaciones urbanas sobre áreas que no tienen las condiciones ecológicas y ambientales para servir de espacio de desarrollo de la ciudad. Eso es muy importante. Una parte del problema es reconocer sus causas.
Pilar también ha decidido nutrir o rodear los espacios de decisión en Política Ambiental de gente de comprobada trayectoria en el tema. Hay una preocupación cierta por empezar a resolver. Esperemos que las medidas traspasen el voluntarismo y transiten por cuestiones más estructurales que involucren a la Provincia. Las herramientas tanto en los municipios como en la Provincia están a la mano, existen”.
¿No cree que el castigo o la penalidad sobre los responsables sigue sin aparecer?
Pasa porque el Estado es claramente responsable de tomar muy malas decisiones y forma parte de una articulación con las desarrolladoras. Hicieron fértil el desembarco de capitales inmobiliarios que se suponen son portadores de trabajo y desarrollo económico para los distritos y por eso han permitido casi cualquier cosa. Por eso es muy difícil que los gobiernos se hagan cargo. Hay países que tomaron decisiones desandando caminos. Un caso concreto es en Nueva Orleans después de Katrina. Hubo relocalizaciones concretas. Sé que no es sencillo y hay derechos adquiridos. Pero sí podemos establecer lineamientos concretos cómo de acá en adelante deben crecer las ciudades y cómo no deben hacerlo.
Fuente: El Civismo | Foto: Sabrina García
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