by Sabrina Garcia | 24 julio, 2015 12:08 am
Por Sabrina García
Seis meses después del cambio de autoridades en la Biblioteca Madero, los socios de la institución realizaron importantes reclamos.
En enero y a partir de la votación efectuada en la Asamblea Anual Ordinaria, las nuevas autoridades de la Biblioteca Madero asumieron sus cargos (ver: Nuevas autoridades en la Biblioteca Madero[1]). La gestión de la primer presidenta mujer al frente de dicha institución, la escritora Alejandra Murcho finalizó y le dio paso a otra mujer, la licenciada en Artes Visuales, Graciela Acosta.
En pocos meses la emblemática institución comenzó a realizar acciones que generaron rechazos: despidos de personal, expulsiones y no admisiones de socios, quitas de cuadros y placas históricas, entre otras.
La propia escritora Liliana Susana Doyle denunció a través del Facebook oficial de SADE Delta Bonaerense las diferencias que tienen como institución con la actual Comisión Directiva: “Desde su fundación, por Carlos E. Urquía, hace 42 años, su sede siempre fue la Biblioteca Madero de San Fernando, lugar de las sesiones y de la recepción de la correspondencia. Había una vitrina con llave con los libros editados por los socios, dos por cada publicación. Durante la presidencia del Sr. Roque García, nombrado Socio Honorario de la entidad, no hubo ningún inconveniente. Luego, durante otra gestión, se nos pidió que retiráramos los libros, aduciendo problemas de espacio. Actualmente están en mi casa, que es muy chica, pero donde están guardados con respeto y amor, aunque lo ideal es que estuvieran como antes, catalogados, en un lugar donde se los pudiera consultar”, comienza el relato.
La escritora Doyle agrega: “Más tarde me enteré de que mi primer libro, ‘Mar Dulce’ que yo doné a la biblioteca de mi ciudad para que quedara allí, era vendido por dos pesos”.
Pero el enojo no finaliza allí. Desde SADE cuestionaron, al igual que algunos socios, la remoción de placas: “Lo último que sucedió es que fueron removidas de las paredes cinco placas que colocó SADE como homenaje a los socios fallecidos: Carlos E. Urquía, Hugo Boulocq, Rachel Vivas, Juan José Castría y Ernesto González Videla. Se nos dijo que por contaminación visual y problemas estructurales”.
“Las autoridades actuales de la Biblioteca dieron que iban a mandar una nota explicativa, pero dicha nota nunca fue recibida. Solicitamos la devolución de las placas para colocarlas en el Ateneo Esteban Echeverría, donde serían reubicadas, pero se nos dijo que ya pertenecen al inventario de la Biblioteca, como donación, y no pueden restituirse, que quedarán en el Museo de la Biblioteca, que actualmente está fuera de uso por problemas edilicios”, finaliza el posteo de SADE.
La ex secretaria de la Comisión Directiva (CD), Haydée Deák manifestó haber renunciado por los “desmanejos de la actual gestión” y expresó no entender “por qué se ensañaron con ella”. En su propia cuenta de Facebook, Deák compartió el arqueo de caja correspondiente al 4 de mayo en el que demuestra que había más de $129.000 (en la caja fuerte, caja chica y banco) de la Biblioteca: “No se entiende cómo ahora dicen que están en quiebra. ¿Qué hicieron con el dinero?”, cuestionó Deák, quien se encuentra en tratamiento médico por una disfonía adquirida a partir de las peleas con la actual CD.
“Dicen que el libro de socios no estaba actualizado. Verdad, con el Tesorero comenzamos de cero el número uno del Libro de socios, ninguna CD anterior lo había confeccionado, nosotros lo hicimos rubricar en jurídicas y le encargamos primero a Jésica, después a Mariel que completen los datos de todos los socios de la biblioteca”, comentó Deák y agregó: “Empezamos a hacer lo correcto que nadie hizo antes y lo encuentran perjudicial para la institución”.
Éste no es el único reclamo que recibe la actual CD. A este medio se han acercado otros socios que manifestaron su enojo por expulsiones y no admisiones. Gabriela Libardi, vecina de Victoria, comentó que fue discriminada: “En mayo me quise hacer socia de la Biblioteca Madero, aboné dos meses y en julio me dijo la Presidenta que la CD había decidido no aceptarme como socia sin argumentar los motivos”.
“Les pedí que me dieran una explicación, un papel por escrito y se negaron. Me extrañó que siempre piden sumar nuevos socios y después salen con ésto”, expresó Gabriela, quien inició una denuncia en el INADI por el trato que recibió en la Madero y agregó: “Mientras la Biblioteca no tenía plata yo fui una de las que participó de las actividades que organizaba, en ese momento no tenía trabajo y ayudaba desde ahí, ahora que podía ser socia me rechazaron. Me sentí humillada”.
Por debajo, algunos socios cuestionan el manejo de la institución. “Graciela Acosta utiliza la Biblioteca como galería de arte”, cuestionó un socio a la Presidenta por organizar “muestras de sus propias obras”. Es más, algunos los cuadros históricos de los presidentes fueron removidos de las paredes de la Biblioteca para ser reemplazados por unas placas en un monolito construido en los jardines. “Todavía no cumplió un año con su mandato pero ya figura una placa con su nombre”, relató indignado otro socio haciendo referencia a la actual Presidenta.
Las autoridades de la Biblioteca Madero convocan a una Asamblea Extraordinaria para el viernes 31 de julio a las 19 horas. ¿Será este el espacio para canalizar las críticas a la actual gestión?
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