El diario del aislamiento: reflexiones en tiempos de emociones a flor de piel

by Sabrina Garcia | 21 marzo, 2020 1:08 am

Sabrina[1]

Por Sabrina García*

La casa se convirtió en una oficina, una redacción, una escuela. No se sabe cuando comienza ni cuando termina el día. Salgo sólo a hacer alguna cobertura, comprar la comida necesaria y llevarle a mi mamá lo que necesita. Extremamos las medidas de limpieza y desinfección, nos lavamos regularmente las manos y por ahora usamos el alcohol en gel. Al menos hasta que se agote.

Quizás el amor a esta profesión y la necesidad de estar siempre hiper informada me lleva a vivir estos tiempos de manera extremadamente sensible. Lloro cada día, no es que estoy llorando todo el día, no, en algún momento las lágrimas brotan solas: una lectora que comparte con nosotros la angustia de ver por la ventana cómo sus vecinos pasean como si nada; enterarme de que aquella familia se fue a Pinamar como si estuvieran de vacaciones; prender la tele y ver cómo un grupo de sanitaristas forcejean con dos que se niegan a hacerse los controles; el músico que ofrece un show online; los aplausos que reconocen el trabajo de nuestros médicos; la angustia de mi madre que esta en compañía de sus perras; el sueño de Carolina que durante un año pagó la fiesta de 15 de su hija y que ahora no tendrá; los bomberos que no paran de ir de un lado a otro; las maestras que están en las escuelas preparando las viandas para que sus alumnos tengan para comer; ‘yo vengo a ofrecer mi corazón’ cantado por Fito en su espectáculo íntimo televisado por redes sociales; la cadena que anuncia los aislamientos sociales preventivos y obligatorios.

¿Todos generan el mismo sentimiento? No, claro que no. Algunos generan rabia, otros tristeza y están los de emoción.

La dirigencia política lo entendió. Por primera vez en mucho tiempo vemos un mensaje claro, un liderazgo, una centralidad. No son solo fotos, hay una verdadera voluntad de que a nuestro país le vaya bien. Entienden que no estamos para darnos el lujo de enfermar todos juntos. No hay sistema de salud que pueda afrontar semejante tragedia. Podemos evitarlo y en eso están trabajando. Pero a los ciudadanos lamentablemente nos falta para llegar ahí, a dar por terminada la grieta al menos por un momento y ponernos a trabajar juntos.

No es posible que sea necesaria la intervención punitiva del Estado para que entendamos que debemos estar en casa. Es como si necesitáramos que mamá nos lleve adentro de la mano mientras nos reta porque hace una hora que nos pide entrar.

Que en la misma fila del supermercado convivan aquellos que aprovisionan para varios meses (algunos en exceso) y los que elijen carne, carbón y unas birritas para compartir con amigos.

Los que hacen la cuarentena con responsabilidad y pensando en el otro. Los que inventan excusas infantiles para justificar por qué siguen dando vueltas por la calle.

El que se burla de las medidas, el que simula tener un perro para poder salir, el que aprovecha para remarcar precio y el que no le brinda las condiciones sanitarias mínimas a sus empleados y los expone permanentemente.

Quizás estos vaivenes, estos sin sentidos, estos extremos tan marcados son los que generan angustia. Quizás sea porque necesitamos más tiempo. Quizás en las próximas horas o los próximos días logremos la madurez que necesitamos. Quizás.

(*) Sabrina García. Periodista

Endnotes:
  1. [Image]: https://www.sanfernandonuestro.com.ar/wp/wp-content/uploads/2019/09/WhatsApp-Image-2019-09-08-at-02.25.40-e1567920577375.jpeg

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