CULTURA

“Invítenme que vuelvo”: el Tata Cedrón deslumbró en el Centro Cultural La Cuadra

“Invítenme que vuelvo”: el Tata Cedrón deslumbró en el Centro Cultural La Cuadra

Por Sabrina García

A sus 87 años el emblemático músico se presentó en el centro cultural La Cuadra. En un clima de absoluta intimidad, repasó historias y regaló canciones.

Tata Cedrón en La Cuadra

En un clima íntimo de luces bajas y mesas dispuestas para disfrutar la música de cerca, con un histórico horno de panadería iluminado de fondo, el Tata Cedrón se presentó en el Centro Cultural La Cuadra. La atmósfera se sintió casi como el living de una casa.

A sus envidiables 87 años, llegó cargando su guitarra y, con la naturalidad de quien entra a su propio hogar, soltó un simple: “Buenas noches”. El público ya ubicado en el salón. El Tata caminó entre la gente, subió al escenario y, en menos de cinco minutos, hizo la prueba de sonido bajo la atenta mirada de todos. Bajó un instante para que Javier Rovegno, director del espacio, le diera la bienvenida y, al reasumir el escenario, se dispuso a regalar historias y canciones.

“¿Ustedes conocen La Musaranga?”, le preguntó al público para luego repasar El Puchero Misterioso, aquella obra donde, entre marionetas y máquinas de kermese, el artista desplegaba poesía y música con clima de circo ambulante.

Más tarde, en diálogo con San Fernando Nuestro, el Tata destacó: “Pedro (Hasperué) -creador de La Musaranga- es muy amigo mío, lo respeto mucho”. Con ese circo, justamente, supo recorrer distintos escenarios y barrios de la ciudad.

A lo largo de la charla, se revelaron las conexiones familiares que lo unen a la región: su abuela vivía en Martínez y su tío José era el dueño de la clásica fábrica de soda Bottegoni. El Tata recordó los tiempos en que recorría la zona a caballo para hacer los repartos.

Tras el recital, se mezcló entre la gente para charlar y comer algunas de las empanadas que ofrece la gastronomía de La Cuadra. “Invítenme que vuelvo”, prometió mientras saludaba al salir.

Por su parte, Rovegno destacó: “Es muy importante que artistas como el Tata vengan a estos espacios culturales barriales”. Y agregó: “Queremos generar un lugar de encuentro. Entendemos que atravesamos una época de hiperconectividad, muchas veces pegados a un teléfono creyendo que estamos conectados, pero encerrados y en soledad. Necesitamos volver a mirarnos a los ojos, abrazarnos y celebrar con otros. Ese es el espíritu de La Cuadra”.


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