Mariana, madre de una menor de 12 años violada: “Sigo esperando que detengan al violador pero nadie me da una respuesta”

by Sabrina Garcia | 7 agosto, 2016 12:01 am

Por Sabrina García


Mariana es mamá de cuatro chicos. Una de sus hijas, a quien llamaremos “Rocío” para preservar su identidad, fue violada por un oficial del Ejército. Ella fue la encargada de investigarlo y fue quien presentó las pruebas en la causa. El hecho ocurrió en diciembre pasado y actualmente él se encuentra libre y temen que se de a la fuga.

¿Qué fue lo que pasó? y ¿cuándo?

Esto ocurrió el 30 de diciembre del 2015. Yo había vuelto de trabajar y estaba en casa con mis hijas. Rocío había cumplido 12 años hacía pocos días. Me dijo: “Me voy a la casa de enfrente” a jugar con su amiga y nunca llegó. Eso fue cerca de las tres de la tarde. Le pedí que vuelva a las 16 porque tenía clases.

Llegó la hora y como no venía le mandé mensaje de texto, de Whatsapp, la llamé por teléfono (hacía 15 días que tenía porque fue regalo de su tío por haber terminado bien la primaria). No me respondió, la fui a buscar enfrente (donde supuestamente estaba) y me dicen que no había estado ahí.

¿Qué sentiste en ese momento?

Me morí. Desesperación absoluta, no sabía qué auto parar. Salió la gente de enfrente y empezamos a buscarla, lo llamé a mi esposo y le dije lo que había pasado; a mis hijos más grandes, uno estaba con su novia y no sabía nada y el otro con su papá (Nota: ambos son hijos de un primer matrimonio). Vinieron todos y paramos al auto de prevención comunitaria, le dimos aviso a la policía.

Fuimos al centro de monitoreo para ver si por las cámaras podía ver hacia dónde fue y justo esa, que está instalada en la esquina, no andaba.

En un momento Rocío empezó a responderle los mensajes de Whatsapp a uno de mis hijos de manera muy escueta.

¿Qué contestaba?

Al principio que estaba bien, que nos quedáramos tranquilos, que la habían encerrado y no podía salir. Que la habían golpeado en la cabeza y estaba tratando de escaparse. Fue tremendo.

Por medio del GPS del celular logramos saber que estaba por Hurlingham. Después en William Morris. Nos iba tirando la información por estación.

Eso les permitió seguirla…

Exacto. Ella en un momento comentó que estaba en el tren y que iba hacia Retiro, que no estaba sola y que escribía como podía. Eso le escribió a mi hijo, el que tiene 15 años.

Fue una eternidad, desde que salió de casa y hasta que volvió pasaron 8 horas. Mi marido la había ido a buscar por las vías del tren, podía estar viva o muerta.

Cerca de las 19, la policía me dijo: “Ahora le escribis vos, necesitamos confirmar que es ella”. Le escribí: “Qué pasó, quedate tranquila que te vamos a ir a buscar. Te amo” y me respondió: “Yo más”. Ahí supe que era ella porque lo escribió todo junto.

¿Ella solía viajar?

No, iba al colegio y después a danza. Todo por acá y acompañada por mí o por su papá. Jamás había estado sola.

Cuando confirmás que era ella ¿qué pasó?

La policía salió hacia Retiro. Además ya habían dado la alarma a otras fuerzas y tenían su foto. Cuando llegaron la encontraron custodiada por otros efectivos.

¿Cómo la encontraron?

Igual como se había ido pero sin las llaves de casa, ojerosa y con un golpe en la cabeza. A nosotros no nos dejaron ir y la esperamos con mi marido en la comisaría.

¿Qué pensaste que había pasado?

Pensé que se había ido a la feria del Parque del Bicentenario a comprarse ropa, que se había agarrado sus ahorros y como había sido su cumpleaños se compró algo. No podía entender que estaba en Hurlingham. Ella no tiene dimensión de las distancias.

O que cuando cruzó a la casa de enfrente estarían durmiendo la siesta y no entró, que alguien la vio y se la llevó. No podía haberme imaginado nunca lo que en realidad pasó.

Cuando la trajeron fuimos a la comisaría de Martínez y le hicieron una revisación muy simple. Sólo la hicieron ponerse en forma de T para constatar si había consumido drogas o alcohol, no le hicieron una revisación íntima ni la vio un forense ni me mandaron al hospital a hacerle algún control.

En ese momento, ¿Rocío contó algo?

Nada. Sólo decía que tenía sueño y hambre.

Cuando llegamos a casa se bañó y puse a lavar su ropa. Algo que no tendríamos que haber hecho pero nadie nos informó. Nunca me había pasado algo así, no sabía cómo actuar ni me dieron asesoramiento.

Hasta ese momento ¿vos no sabías lo que había pasado?

No. Ella cargó su celular y parece que borró todo. Después yo me quedé con el teléfono. Ella estaba como en un shock nervioso: se reía y lloraba.

En la semana y con ayuda de mi mamá investigué su celular y encontré una foto de un hombre, le pregunté quién era y me respondió que era un chico mucho más grande que ella, que era con quién se había ido y que tenía 23 años.

Él comenzó a mandar mensajes al celular de ella para saber cómo estaba, entonces me hice pasar por Rocío y comencé a responderle para poder tener más información. Así es que confirmo que la había violado, él se autoincrimina en los mensajes. Me encargué de investigarlo, quién era, dónde vivía, qué hacía. Presenté todo en la DDI de San Fernando: fotos y las capturas de las conversaciones que mantuve con él vía Whatsapp. Me acuerdo que una noche le escribió “eras re virgen”, cuando vi eso me quise morir.

¿Qué te decían en la DDI?

Que no buscara más porque ya tenía a mi hija. Y mientras yo leía que mi hija había sido violada y me lo confirmaba el propio violador mediante mensajes por Whatsapp. Me dijeron que teníamos que esperar un informe de una psicóloga, que ya lo iban a detener.

¿Quién es el violador?

(Se calla y piensa) Es un oficial del Ejército, trabaja y estudia en el pabellón 601 del Palomar. Tiene toda su familia en Misiones, su papá es policía retirado, su mamá es enfermera. En enero se fue de vacaciones a Misiones. Es más, el día que estuvo con mi hija se subió al micro y la quiso subir a ella.

¿Como llegó a contactar a tu hija?

La nena de enfrente tenía ganas de invitarla a tomar un helado. Somos muy amigas las familia. La mamá de esta nena me dice que no las podía llevar y yo me ofrecí a acompañarlas. Con la idea de dejarlas en la heladería, hacer unas cuadras y al rato volver a buscarlas.

Parece que lo conoció ahí. Rocío en la Cámara Gesell relató que mientras tomaban el helado, este hombre se acercó y le dejó un papel con su número de teléfono. Ella lo tomó y le preguntó quién era y por qué le había dado el número y así comenzaron a charlar.

¿Vos hiciste la investigación de él sola?

Sí, la policía me mandó a Virreyes a Asistencia Social a la Víctima (dependencia municipal). Fuimos con Rocío el 5 de enero. Ella contó lo que le pasó y me dijeron que fuera a la justicia, que ellas ahí no podían hacer nada. Que la nena necesitaba otro tipo de asistencia.

Fui al Colegio de Psicólogos de San Isidro y me derivaron a una psicóloga especializada en estos temas. Ella es quien ayudo mucho a Rocío. Es más, mi hija le dice que es como su segunda mamá.

Mientras el tiempo pasaba y él le seguía escribiendo. Le decía que nos tenía que mentir a nosotros y sacarnos plata para que se pueda tomar un remís e ir a verlo a él. Mantuve conversaciones con el violador hasta pasada la Semana Santa, cuando mi psicóloga me dijo que deje de hacerlo porque me estaba haciendo muy mal.

¿El violador de tu hija sigue en Misiones?

El 30 de enero volvió y yo pensé que el subcomisario de la DDI, Diego Furlong, lo iba a ir a detener tal como me había dicho y eso nunca pasó.

En febrero fuimos a la Fiscalía de San Fernando junto con un amigo abogado y recién ahí nos dieron un número de expediente. Con eso fuimos a la Fiscalía de Trata de Género (San Isidro), nos atendió la Dra. Ortolá y nos encontramos con un expediente con cuatro hojas. Figuraba la desaparición y aparición de mi hija, nada más.

Llamaron a la DDI de San Fernando y Furlong les dijo que no se acordaba del caso. Después parece que se fueron acordando pero las capturas de pantalla y los datos que tenía del violador los aporté yo en la causa. Recién ahí empezó la investigación en la Fiscalía, eso fue en el mes de mayo.

¿En qué estado se encuentra la causa?

Hace un mes le hicieron la Cámara Gesell. El juez se declaró incompetente y la causa de mi hija pasó a la Fiscalía de Morón porque fue en esa zona donde se efectuó la violación.

Recién en este último tiempo me hija me contó cómo fue todo: él le dijo que se tomara un remís que la llevó hasta su casa, que los golpes en su cabeza se los hizo contra el respaldo de la cama cuando la violó, que no la dejaba salir, que ese mismo día él se fue de vacaciones a Misiones, casi la sube al micro con él.

¿La quiso llevar?

Sí, no pudo porque mi hija salió corriendo. Ahí fue cuando la encontraron en Retiro y ella se asustó porque vio mucha policía.

¿Hay fecha de inicio del juicio?

No, por eso voy a los medios. Necesito que la causa avance. Él no está imputado, ni siquiera lo han citado a declarar. Y tenemos miedo que se de a la fuga, por eso no quiero brindar su nombre, sabemos que es fácil para él salir del país y queremos que esté preso. Sus iniciales son GAM.

Es muy probable que a fin de año a él le den un pase a otro lugar y después ¿a dónde lo encuentro?. Tengo que hacer yo lo que la policía no hace.

¿Creés que el subcomisario de la DDI dilató la causa?

Sí, porque el violador es una persona que pertenece al Ejército. Acá no hablamos de cualquier tipo que engancha por Facebook a menores. Hablamos de un tipo que pertenece a una fuerza de seguridad.

Aparentemente a Furlong lo destituyeron, yo no creo mucho en eso. Me parece que le han dicho “por un tiempo tranquilito y después vas a volver a aparecer”.

Este violador tiene que caer porque no es a la única que se lo hizo. Él en los mensajes de Whatsapp lo reconoce y que también tiene amigos que le pasó de haber estado con menores. Eso consta en la causa porque yo presenté esos audios. ¿Sabes lo que significa escuchar la voz del tipo que violó a tu hija diciendo que la extraña? Es desgarrador.

No hay una noche que pueda dormir tranquila y lo peor es que nadie te da una respuesta de nada.

¿Cómo está ella?

Ahora está bien. Está bajo tratamiento, se divierte, hace lo que le gusta. Pero siempre te mira con esa cara como que nunca va a volver a ser la misma. Tiene que tener otros cuidados ya no como una nena sino como una mujer. Está yendo a la escuela, hace baile.

Es un trabajo de toda la familia. Ésto nos cambió a todos. Solamente al que pasa por algo así puede entender por lo que pasamos. Es muy difícil. Espero que alguien me diga: “Quedate tranquila que ya lo tenemos”.

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