Martin Kinrus: “La música te mete en un cuarto imaginario”

by Diego Pando | 3 marzo, 2015 1:26 am

Por Paula Taborda


Martin Kinrus tiene veintidós años, es productor musical, músico y aunque se pone nervioso al hablar de lo que hace se nota que lo hace feliz. Es tiempo de darle la oportunidad a la innovación, a lo distinto, y animarse a conocer; sin prejuicios. Es tiempo de bailar.

¿Cómo empezaste?

Estoy con esto desde chiquitito, desde que tengo memoria, creo que a los siete años arranque con la música. Quise aprender a tocar la guitarra, capaz porque me quería copiar de algún compañero. Arranqué con la guitarra, llegué a darme cuenta que lo que me gustaba era componer, no tocar. Hice mis primeros temas, que seguro eran malísimos, pero me interesé en grabarlas. No me conformé con tocarlas en la guitarra y decir esta canción es mía, quería dejarlas listas para escuchar, necesitaba tenerlas en algún lado, ahí entra el tema de producir. Antes, hasta el 2000, estaba separada la banda del productor. Hoy la tecnología avanzó tanto que puedo tener el estudio en mi casa y hacer todo yo, es lo que se usa hoy en día. La música hoy en día se puede hacer con muy poca gente, no necesita un grupo humano muy grande.

Empecé gracias a un profesor, Nico Solezzi. Él me dio mis primeros trabajos para teatro y cine y yo mientras tanto investigaba por mi cuenta como grabar, lo que es tomar un producto musical y dejarlo terminado, dejarlo listo para ser consumido; eso es ser productor musical.

¿Qué es lo que te gusta producir musicalmente?

Me gusta de todo, pero la vida me llevó por el lado de la electrónica. Creo que es en donde me siento cómodo porque puedo innovar, en todos los demás géneros, sentía que estaba todo hecho. Quise grabar bandas de rock en un época, pero sentía que era copia de algo, no innovaba, todo se parecía a otra cosa, pero la electrónica me hace sentir más libre, tengo el espacio para innovar, avanza más rápido y hay espacio para lo nuevo.

¿De que se trata la electrónica?

Es música de baile, pero incluye mucho la parte artística. Hoy en día todo es electrónica.

¿Por qué?

Dejó de existir el instrumento acústico como forma de expresión. Todo lo que se hace hoy en día pasa por una computadora.

¿Eso es una ganancia o una perdida?

Es una ganancia en libertades, lo anterior se sigue usando, sigue existiendo. Hay nuevas posibilidades a explorar en sonidos. En los últimos años salieron sonidos que nunca nadie había escuchado en su vida.

¿Qué sonidos serian nuevos?

Te nombro los conocidos, Avicci está innovando, es algo nuevo; mezcló country con electrónica. A mí me gusta todo y en todo encuentro algo que me inspira, tengo mucho que aprender .

¿Quiénes te inspiran?

Todo, escucho todo lo que sale, no tengo drama, tengo mucho para aprender. La gente que hace mi estilo (techno) critica los géneros comerciales pero para mí en todo hay algo que aprender, ahí están los que más saben, esos fueron para adelante, si le gusta a todo el mundo es algo muy bueno, no lo critico; ojalá lo pudiera hacer (risas). A los que lo critican los invito a hacerlo.

Lo mío es más oscuro, no me sale el estilo comercial. Intenté hacerlo pero no me salió. Me encanta la oscuridad.

¿Cómo sería el sonido oscuro, si lo tenes que describir en palabras?

Te desconecta de la realidad, te crea un mundo en tu cabeza que es para vos, no es para compartir, es muy personal, muy introspectivo, hipnótico, te hace pensar y bailar. Es música de baile. Eso no hay que dejar de lado. Admito que es difícil de digerir y entiendo a los que no les gusta. Pero cada vez está creciendo más.

Hay distintos estilos, ¿no?

Si, está lleno. Es tan innovador el género que está constantemente saliendo algo nuevo, no se estanca ni por casualidad. Invito a la gente a escuchar antes de nombrar géneros y subgéneros. Lo importante es si te gusta no el nombre.

En Argentina, ¿cómo ves este tipo de música?

Lo veo creciendo a pasos agigantados, yo antes era un bicho raro. Yo arranqué a interesarme en el 2005, por la onda minimalista, es decir, la utilización de la menor cantidad de elementos posibles, y no encontraba a nadie con quien hablar , pero por suerte existe internet, y por ahí me enteraba de lo que estaba pasando en Europa. Hoy en día hay gente que le gusta lo mismo que yo y nos podemos juntar a hacer música, a hablar sobre lo que nos gusta e interesa. Es muy diferente la distancia, e Internet al contacto con otra persona y trabajar con lo mismo. Es como el fútbol, a un jugador bueno lo mandan para afuera y acá con esto, pasa lo mismo. No hay discográficas fuertes acá, y los buenos se van. Los músicos quieren darse a conocer, y conocer el mundo es parte de eso, igual.

Vos estas armando tu material, ¿de qué se trata?

Son los géneros que me gustaron siempre, minimalismo, techno, y house. Intento ser hipnótico y bailable a la vez, no dejar te clavado al piso, quiero que se baile y se piense a la vez. Uso pocos elementos, destripo la canción a lo mínimo esencial para que quede algo interesante.

¿Qué representa la computadora para vos?

La computadora es mi instrumento, me dio libertad para innovar, no tiene límites. Toco guitarra, batería, piano. La música con instrumentos esta sobrecargada y todo se parecía a todo, se hizo de todo ya con eso.

¿Cómo llegaste a trabajar de esto?

Fui buscando por dónde meterme y arranqué con la computadora como instrumento porque quería grabar las canciones que hacía para que las escucharan en la banda de rock en la que estaba. Grabar la batería era lo difícil, necesitaba un ambiente controlado, en mi casa grababa todo menos la batería, entonces programé la computadora, una batería artificial con la computadora, tuve que aprender un montón de cosas.

De ahí a hacer música electrónica fue más corto porque yo ya programaba elementos electrónicos. Yo odiaba la música electrónica, vale aclarar, le discutía a todo el mundo que no era música, pero siempre busqué sonidos nuevos, algo que nunca escuché y esa búsqueda me llevó hasta acá, me enganchó demasiado, salen muchos temas por semanas, muchas cosas producidas, todo nuevo. Intenté programar mis canciones electrónicas como yo las escuchaba de los artistas que en ese momento escuchaba, que eran más que nada comerciales. No tengo miedo de admitir que empecé escuchando David Guetta, y me sigue gustando, es innovador. Pero me fui alejando y descubriendo otros sonidos, más oscuros.

Al principio lo que te cautiva es el ruido. La violencia que tiene el sonido más comercial, te fatiga un poco y empezás a buscar lo sutil, lo mínimo. No necesitás una bola de sonido que te llame la atención.

Soy libre de hacer lo que quiero en este género. Muchas veces me grabo a mí mismo contando mis cosas, mis problemas, y empiezo a trabajar tanto con la voz, que después ya no es entendible. Trato de meter lo que me pasa en mis temas. Está conectado con mi vida y es necesario. Es un arte y es tan electrónico e inhumano que si no le metes humanidad, algo de vos, no queda un buen producto. Al usar la computadora tenés todo para que quede algo artificial e inhumano; pero me levanto y tengo algo para decir, tengo un problema y lo grabo con mi voz y después veo que hago con eso. Necesito expresarme y sacarle lo artificial, le pongo vida. Catarsis. Como cualquier artista pero no con instrumentos ni con bandas si no con mi computadora.

Nunca pude ver esto como hobby, me costó entender eso; es una idea difícil de procesar. Me costó mucho mandarme por esta carrera porque es muy difícil, no hay materias a aprobar, nadie me dice nada si un día me levanto y no hago nada, es difícil afrontar la idea de “quiero hacer esto para toda la vida” y no hay carrera, no hay cómo. Yo estudié técnico en sonido y lo que aprendí me sirvió, pero no te enseñan cómo es ahora, sino cómo se hacía antes, entendiendo el pasado puedo romper el futuro.

¿Qué es la producción musical?

La producción de música es un arte, es explotar, es sobrepasar los límites de una canción. No es estructurado, pero vas buscando lo que suena bien; buscas el buen gusto e igualarlo con tus habilidades, por eso nos castigamos si no alcanzamos lo que nos imaginábamos que iba a quedar. Cuando no llegás a lo que te exigías, tratás de superar lo que te gusta, lo que conoces. Con mucha práctica te conoces a vos mismo, y buscás la forma de lograr que lo que tenías en la cabeza, salga, traspase y suene en el parlante. Con suerte eso le va gustar a otros, pero primero a uno mismo. A todo artista lo que más le cuesta es la hoja en blanco. Yo empiezo en el silencio.

No hay fórmulas mágicas para hacer sonar las canciones bien, no hay reglamentos, no hay estructura, no existe, todo va a sonar diferente. La música te mete en un cuarto imaginario, que no existe, que lo crea el productor, podés sentir que estas en un lugar muy chico, o muy grande o violencia o tranquilidad. Vos llevás la canción al mejor cuarto, a donde suene mejor .

¿Proyectos a futuro?

Ojalá crezca tanto como para tener mi propia discográfica, y poder elegir yo los artistas y formar yo el sonido que me gusta a mí. Quiero llevar mi música por todo el mundo y que a la gente le guste en serio. Me hace feliz compartir mis gustos, y ser escuchado, eso me ayuda a seguir y recibir mensajes de desconocidos que te digan que les gusta lo que haces, es increíble. No sé si podría trabajar a pedido.

Las puertas no te las abre nadie, las abrís vos. Pero lo que está bueno es que una persona me mostró que del otro lado no había nada malo. Solo no podés, mientras más crecés, más apoyo necesités, gente que crea en vos.

Yo pensaba que no se podía vivir de esto, yo escondía esto que hago; me sentía un bicho raro que jugaba con soniditos, no tenía ni con quien hablarlo. Estaba definido a estudiar Administración de Empresas. Pensaba que no era capaz, que no se podía vivir del arte.

 

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