{"id":7639,"date":"2015-02-09T01:15:12","date_gmt":"2015-02-09T04:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sanfernandonuestro.com.ar\/wp\/?p=7639"},"modified":"2015-02-09T01:15:12","modified_gmt":"2015-02-09T04:15:12","slug":"el-silencio-la-isla-maldita-un-viaje-a-los-confines-del-delta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sanfernandonuestro.com.ar\/wp\/el-silencio-la-isla-maldita-un-viaje-a-los-confines-del-delta\/","title":{"rendered":"El Silencio, la isla maldita: un viaje a los confines del Delta"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando una comitiva de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos lleg\u00f3 al pa\u00eds, en septiembre de 1979, los represores \u201cescondieron\u201da 40 secuestrados de la ESMA en El Silencio, una isla de San Fernando. Infojus Noticias particip\u00f3 de una inspecci\u00f3n ocular hist\u00f3rica, con funcionarios judiciales y sobrevivientes, a las entra\u00f1as del centro clandestino en pleno Delta.<\/strong><\/p><div id=\"sanfe-2194036177\" class=\"sanfe-contenido sanfe-entity-placement\" style=\"margin-top: 1px;margin-right: 2px;\"><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script>\r\n<!-- anuncio -->\r\n<ins class=\"adsbygoogle\"\r\n     style=\"display:block\"\r\n     data-ad-client=\"ca-pub-6719099566820218\"\r\n     data-ad-slot=\"4258158415\"\r\n     data-ad-format=\"auto\"\r\n     data-full-width-responsive=\"true\"><\/ins>\r\n<script>\r\n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\r\n<\/script><\/div><br style=\"clear: both; display: block; float: none;\"\/>\n<p>Son las nueve de la ma\u00f1ana del jueves 5 de febrero, y en el puerto de San Fernando un barco de Prefectura est\u00e1 por partir. A los sobrevivientes de la ESMA los espera un viaje de casi cuatro horas hasta la isla \u201cEl Silencio\u201d, donde la Marina los traslad\u00f3 entre agosto y septiembre de 1979. A trav\u00e9s del delta, por el r\u00edo Luj\u00e1n y hacia el coraz\u00f3n del r\u00edo Paran\u00e1, viajar\u00e1n por un paisaje ex\u00f3tico hacia el infierno en el que, hace casi cuarenta a\u00f1os, sobrevivieron a duras penas. Los escondieron para burlar la visita de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Aquella vez, los separaron en varios grupos: algunos fueron tabicados, otros con los ojos a cielo abierto, ambos sin saber qu\u00e9 les esperar\u00eda en la densa vegetaci\u00f3n de agua marr\u00f3n, mosquitos y monte salvaje. En junio de 2013, el juzgado de Sergio Torres la hab\u00eda allanado por primera vez, a pedido de los sobrevivientes Todos los que pisaron tierra firme, en aquel viaje, salieron conmocionados porque el lugar permanec\u00eda intacto, cual si estuviera congelado en el tiempo. Fue la primera reconstrucci\u00f3n. Ahora es la primera visita de los jueces de la causa ESMA III, con el juicio en su fase final: el 23 de febrero se comenzar\u00e1n a escuchar los alegatos. Los magistrados, en una excursi\u00f3n hist\u00f3rica, pidieron una inspecci\u00f3n ocular.<\/p>\n<p>-\u00bfAs\u00ed que vos sos \u201cMantecol\u201d Ayala?<br \/>\n-Ven\u00ed V\u00edctor, te presento al \u201cBichi\u201d Martinez.<\/p>\n<p>Los siete sobrevivientes se abrazan, se hacen chistes por las canas y las panzas crecidas. Algunos es la primera vez que se ven las caras y los dem\u00e1s ofician de presentadores. No son los \u00fanicos que se salvaron de morir en en la isla, pero son los que pudieron viajar en esta inspecci\u00f3n judicial. Los l\u00edderes parecen ser Carlos \u00abSueco\u00bb Lordkipanidse -alto, de anteojos oscuros y mochila, testigo hist\u00f3rico de la ESMA y uno de los primeros en ubicar la isla antes del juicio- y Enrique \u00abCachito\u00bb Fukman -de barba blanca tupida, carism\u00e1tico, integrante de la Asociaci\u00f3n Ex Detenidos Desaparecidos-. V\u00edctor Basterra -ex obrero gr\u00e1fico que, tras ser liberado, hizo conocer una copia extra de las fotos de los desaparecidos que sac\u00f3 en la ESMA para los militares- juega con la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica de un periodista y Angel \u201cTaita\u201d Strazzeri -el m\u00e1s jod\u00f3n, de voz grave y pasos lentos- recorre el barco con un oficial de Prefectura. M\u00e1s silencios y contemplativos, en un segundo plano, est\u00e1n Osvaldo Barros -otro ex detenido que fue clave para encontrar la isla y acercar fas primeras fotograf\u00edas a la justicia-, Alfredo \u00abMantecol\u00bb Ayala -ex miembro del Movimiento Nacional Villero Peronista- , y Leonardo \u00abBichi\u00bb Martinez -testigo fundamental de c\u00f3mo fue la preparaci\u00f3n de la isla antes de la visita de la CIDH -. De ese grupo, s\u00f3lo Barros y Ayala estuvieron ausentes en la primera visita en la isla. La justicia tard\u00f3 treinta a\u00f1os en llegar. En 1984, los organismos de Derechos Humanos hab\u00edan denunciado la existencia de \u00abEl Silencio\u00bb en la CONADEP.<\/p>\n<p>En el barco hay 30 personas entre abogados querellantes, periodistas, familiares de v\u00edctimas y el fiscal Guillermo Friele. Los cuerpos se empapan del sudor, el aire se corta por la intensa humedad. Los jueces del tribunal, Daniel Obligado, Adriana Palliotti y Leopoldo Bruglia, aterrizar\u00e1n en helic\u00f3ptero. El juicio ESMA III empez\u00f3 en 2012, es el mayor proceso de lesa humanidad del pa\u00eds y el tercero de la megacausa, con 789 v\u00edctimas y 65 imputados. Para Friele, la visita a la isla es un hecho paradigm\u00e1tico. La visita del 2013 fue un allanamiento y se realiz\u00f3 un reconocimiento. Pero, ahora, es la primera vez que los jueces vienen a recorrerla y eso marca un inter\u00e9s por registrar el valor probatorio testimonial y f\u00e1ctico. \u201cEn la isla se comprob\u00f3 que hubo una continuidad delictiva respecto a las condiciones de detenci\u00f3n de los secuestrados en ESMA\u201d, dijo el fiscal a Infojus Noticias.<\/p>\n<p>-Vamos de paseo, s\u00ed, s\u00ed, en un barco feo- bromea Strazerri y el resto comenta que es mejor que las lanchas que los llevaron en 1979.<\/p>\n<p>-Por lo menos, ahora puedo ver los p\u00e1jaros y las nutrias- comenta Barrios, que al igual que Basterra, perteneci\u00f3 al grupo de \u201cLos Capucha\u201d: prisioneros a los que se les tap\u00f3 la cabeza y apenas se los dej\u00f3 respirar por peque\u00f1os agujeritos en los que se filtraban los bichos costeros.<br \/>\nLa ESMA, ubicada en el borde noreste de la Capital Federal y hoy convertida en un Espacio para la Memoria, fue el mayor centro de detenci\u00f3n clandestino administrado por la Marina durante la \u00faltima dictadura c\u00edvico militar. Los siete sobrevivientes fueron parte de las cinco mil v\u00edctimas que pasaron por all\u00ed entre 1977 y 1979. La isla \u00abEl Silencio\u00bb, comprada por los militares a la Iglesia, fue anexada como espacio de confinamiento. Lo que se evidenci\u00f3 con los traslados es que permanecieron las condiciones de detenci\u00f3n: los que estaban tabicados en la ESMA, siguieron as\u00ed en la isla; los que trabajaban como mano de obra esclava y sin capucha, tambi\u00e9n continuaron en ese estado de vejaci\u00f3n en el delta.<\/p>\n<p>A todos, sin embargo, los hab\u00edan tratado de igual manera en las salas de tortura de la ESMA. Les aplicaron picana y las humillaciones f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas m\u00e1s crueles, como los simulacros de fusilamiento y el submarino seco.<\/p>\n<h3>Argentinos, derechos y humanos<\/h3>\n<p>A lo largo de la traves\u00eda, los nervios se expresan en los pasos sigilosos del \u201cSueco\u201d y la ansiedad en las manos inquietas de \u201cMantecol\u201d. El barco no supera los 20km de velocidad; el mate y una canasta con galletitas pasan de mano en mano. Los relatos sobre \u201cEl Silencio\u201d circulan como si fueron un eco siniestro. Tan lejos, tan cerca. Entre Basterra y el \u201cBichi\u201d rememoran cuando un isle\u00f1o apareci\u00f3 en la casa donde estaban secuestrados. Dicen que los verdugos, alertados por el movimiento, empu\u00f1aron las armas y salieron r\u00e1pidamente hacia los pastizales. Que nadie supo si lo \u201cchuparon\u201d, o por el contrario, logr\u00f3 escapar tras ver las condiciones siniestras a las que se somet\u00edan los cautivos.<\/p>\n<p>El \u201cBichi\u201d muestra una foto en la que hay una barra, vitrinas con trofeos y una pista de baile vac\u00eda. En ella est\u00e1 junto a tres j\u00f3venes, que tendr\u00edan entre 18 y 25 a\u00f1os. No fueron compa\u00f1eros de cautiverios. Eran represores. Cuenta que hab\u00eda sido trasladado a la isla antes que el resto en un grupo de detenidos donde estaban el \u201cT\u00edo\u201d H\u00e9ctor Vasallo y el \u201cGordo\u201d Mario Bigatti, un arquitecto que fue el encargado de armar la log\u00edstica de la isla. Una noche de s\u00e1bado los represores, a los que apodaban \u201cEl Alem\u00e1n\u201d y \u201cChispita\u201d, se emborracharon y lo invitaron a salir. Fueron hasta el sal\u00f3n de un colegio cerca de la isla, donde hab\u00eda una fiesta barrial. Lo inquietante es que la foto la pidi\u00f3 sacar un represor. D\u00edas despu\u00e9s le entreg\u00f3 una copia a \u201cBichi\u201d para que la atesore como recuerdo.<\/p>\n<p>La an\u00e9cdota permite entender c\u00f3mo fueron los traslados y los d\u00edas en la isla. Hubo, en efecto, tres grupos de detenidos que pasaron por all\u00ed. Uno, en el que estaba \u201cBichi\u201d \u2013que tambi\u00e9n era obligado a trabajar en la empresa \u201cSideforma\u201d de los marinos- y \u201cMantecol\u201d, que eran parte de la llamada \u201cLa Perrera\u201d, un conjunto de 23 personas sometido a trabajo esclavo y que se encarg\u00f3 de la refacci\u00f3n completa de la casa. El segundo, integrado por Strazzeri, \u201cCachito\u201d y el \u201cSueco\u201d, tambi\u00e9n mano de obra esclava, trabajaba principalmente en el monte. Cortaban madera de \u00e1lamo y recolectaban formio \u2013el hilo con el que se hacen las sogas-. Ambos grupos viajaron destabicados. El tercer grupo era el m\u00e1s castigado: \u201cLos Capucha\u201d. All\u00ed estaban Barros y Basterra. Tabicados, esposados y con grilletes, viv\u00edan encerrados en una especie de s\u00f3tano con el piso de barro y el techo en la cara: 15 personas en un habit\u00e1culo irrespirable.<\/p>\n<p>Fue el \u00faltimo grupo en llegar a\u201cEl Silencio. El 6 de septiembre de 1979 la comitiva del CIDH arrib\u00f3 al pa\u00eds. Al otro d\u00eda, \u201cLos Capucha\u201d habr\u00edan llegado a la isla. En la traves\u00eda Barros escuch\u00f3 por radio la arenga del relator Jos\u00e9 Mar\u00eda Mu\u00f1oz y su c\u00e9lebre frase \u201cLos argentinos somos derechos y humanos\u201d. Esa misma tarde, el deporte le dio otro triunfo pol\u00edtico a los militares: Argentina venc\u00eda a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica por 3 a 1 en la final de la Copa Mundial de F\u00fatbol Juvenil en Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>-Qu\u00e9 lindos esos chalets. Hace treinta a\u00f1os este lugar era tierra virgen- comenta \u201cMantecol\u201d, mientras en las costas del delta aparecen casas lujosas con muelles privados<\/p>\n<h3>La isla siniestra<\/h3>\n<p>La isla est\u00e1 ubicada en una zona de confluencia de canales, sobre el Cha\u00f1\u00e1-Mini y a 900 metros de Paran\u00e1-Mini. El cruce a\u00fan conserva una sede de Prefectura, la recuerdan los sobrevivientes trasladados sin tabiques. En 1979 hab\u00eda un almac\u00e9n del que ahora quedan las ruinas. En la entrada al predio ya no est\u00e1 el muelle con el cartel \u201cEl Silencio\u201d. A la vera de un canal, la isla se divide en dos partes. Los grupos que eran mano esclava vivieron en \u201cLa Casa Grande\u201d. Y los tabicados en un lugar que se bautiz\u00f3 como \u201cLa Capucha\u201d En la inspecci\u00f3n ocular, los jueces comprobar\u00e1n que \u201cEl Silencio\u201d a\u00fan conserva su fachada original: una casa grande de madera con varias habitaciones, y a pocos metros, otra casa chica, tipo garita, con el monte en sus espaldas.<\/p>\n<p>Antes de cruzar los mil metros hacia la isla, en la sede de Prefectura se espera por el due\u00f1o de la casa. \u201cLes pedimos que tengan paciencia. El hombre se predispuso sin problemas a abrir las puertas\u201d, dice el juez Obligado a los sobrevivientes. La historia de \u201cEl Silencio\u201d fue contada en un libro por Horacio Verbitsky y cuenta los v\u00ednculos estrechos entre la curia y los militares. El lugar fue vendido en 1979 por la Iglesia a los represores de la ESMA, que firmaron la escritura con un documento falso, a nombre de uno de sus secuestrados. Pertenec\u00eda al Arzobispado de Buenos Aires, que estaba al tanto de la represi\u00f3n ilegal. Verbitsky rastre\u00f3 c\u00f3mo se hizo la transferencia del predio donde los seminaristas celebraban su graduaci\u00f3n, lugar de descanso del cardenal Juan Aramburu. En 1980, los militares vendieron a manos particulares el terreno. Desde entonces la isla tuvo sucesivos due\u00f1os.<\/p>\n<p>Mientras los sobrevivientes esperan al actual propietario, los relatos circulan.<\/p>\n<p>-Me revuelve las tripas. Me da asco. No aguanto m\u00e1s todo esto\u2013comenta \u201cel Sueco\u201d, con la camisa verde empapada de sudor.<\/p>\n<p>-\u00bfAh s\u00ed? Mir\u00e1, a m\u00ed no tanto. Por ah\u00ed cuando nos ponemos a hablar \u2013responde \u201cEl Taita\u201d, que no se saca la gorra ni para mojarse la cabeza.<br \/>\n\u201cEl Sueco\u201d dice que en el predio jugaban al v\u00f3ley y al f\u00fatbol con \u201cLos verdes\u201d, el rango inferior de los marinos que los custodiaban. Una tarde los guardias los dejaron jugar sin ellos. Dos compa\u00f1eros del \u201cSueco\u201d, el \u201cCoco\u201d y Daniello, empezaron a cargarse. Se insultaron y, al rato, estaban trenzados en pu\u00f1etazos. Uno de los verdes escuch\u00f3 los gritos. Ambos fueron castigados a \u201ccapucha\u201d.<\/p>\n<p>En otra conversaci\u00f3n, \u201cCachito\u201d explica a los abogados querellantes c\u00f3mo soport\u00f3 el dolor y la humillaci\u00f3n. \u201cSab\u00e9s que te pueden matar en cualquier momento, entonces te cre\u00e1s el instinto de supervivencia. Es inconsciente, pero tambi\u00e9n muy racional. Te dec\u00eds: \u00b4de ac\u00e1 tengo que salir con vida, cueste lo que cueste\u00b4. \u00bfC\u00f3mo aguant\u00e1s todo esto, sino?\u201d, dice, moviendo las manos curtidas de un lado a otro. Barros acota: \u201cUno se hace el relato desde afuera para poder soportarlo\u201d. Y Basterra descomprime: \u201cEn la isla por lo menos com\u00edamos bien porque estaban Blanca -Garc\u00eda Alonso de Firpo- y la t\u00eda Thelma -Jara de Cabezas- que nos hac\u00edan unos churrascos hermosos. El bife naval que nos daban en la ESMA era una piedra intragable\u201d.<\/p>\n<p>Cuando llega el momento de de contar c\u00f3mo fue su traslado a la isla, Basterra hace una pausa.<\/p>\n<p>-Nos tiraron una lona encima. Est\u00e1bamos esposados y con grilletes, acostados en la barcaza. Y de pronto, nos empezaron a patear. Estaban en pedo. Nos cagaron a palos.<\/p>\n<p>No fue la \u00fanica vez. En \u201cLa Capucha\u201d era normal que los guardias \u2013dorm\u00edan arriba del s\u00f3tano- se emborracharan y patearan el piso. El polvo se filtraba por las hendijas. El grupo Villaflor- compuesto por Raimundo Villaflor, Mar\u00eda Elsa Mart\u00ednez y Josefina Villaflor, entre otros- soportaba las principales vejaciones. Barros cuenta que una compa\u00f1era enloqueci\u00f3 de un ataque de nervios cuando se recost\u00f3 en una de las dos cuchetas y el rostro se le peg\u00f3 a un tirante del techo. Los gritos avivaron la furia de los represores, que entraron borrachos, a las patadas, y gatillaron en seco.<\/p>\n<p>En ese cuarto, V\u00edctor sinti\u00f3 las v\u00edsperas de la muerte. Una sola vez lo sacaron para tomar aire y le permitieron ducharse. En los casi dos meses que estuvieron hacinados, unos pegados a los otros, llovi\u00f3 poco. Una crecida en plena zona inundable, los hubiera arrastrado hacia los confines del delta.<\/p>\n<h3>Las dos casas<\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/sanferna.wo01.wiroos.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/ElSilencio5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-7642 size-medium\" src=\"http:\/\/sanferna.wo01.wiroos.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/ElSilencio5-300x200.jpg\" alt=\"El Silencio en el Delta\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.sanfernandonuestro.com.ar\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/ElSilencio5-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.sanfernandonuestro.com.ar\/wp\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/ElSilencio5.jpg 740w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>En la base de Prefectura, el barco qued\u00f3 encallado y la traves\u00eda continu\u00f3 en lanchas peque\u00f1as. Al llegar a la isla, los jueces pidieron un croquis y se organiz\u00f3 un orden de los testimonios. Los sobrevivientes llevaron el hilo del relato. El punto de partida fue \u201cLa Casa Grande\u201d. Recorrieron una galer\u00eda, una cocina, un comedor, y cinco habitaciones. El piso cruj\u00eda. Adem\u00e1s, recordaron que en dos de ellas dorm\u00edan oficiales y suboficiales. Y en las restantes se alojaron ellos, los detenidos: dos de hombres y la otra de mujeres, cerca de la entrada principal.<\/p>\n<p>La casa mantiene la estructura de madera, aunque fue refaccionada con materiales m\u00e1s nuevos. De la primera visita, s\u00f3lo queda un viejo mueble donde los represores guardaban los vinos y una cocina econ\u00f3mica, tirada sobre cables, taladros y tachos de pintura. En el patio est\u00e1 el chasis de un Buggy que serv\u00eda para la vigilancia. Ya no est\u00e1 la piedra con la que afilaban los machetes ni el tractor. \u201cLa casa est\u00e1 mejorada. Se nota que el due\u00f1o viene m\u00e1s seguido, que la est\u00e1 usando porque hay provisiones en la cocina y en un cuarto la cama est\u00e1 tendida y hay pantuflas\u201d, describe \u201cEl Bichi\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, en el camino hacia el frondoso monte, los sobrevivientes narraron las tareas que estaban obligados a realizar durante su estancia en el lugar, como el corte de madera y la fabricaci\u00f3n de dulces.<\/p>\n<p>Cerca de unos pinos, \u201cEl Sueco\u201d se\u00f1al\u00f3 el lugar donde fue tomada la fotograf\u00eda \u00abLa Parca\u00bb, que gan\u00f3 un importante premio de fotograf\u00eda en aquella \u00e9poca. La modelo era Luc\u00eda De\u00f3n, una detenida que fue obligada a posar en los retratos de Orlando \u00abHormiga\u00bb Gonz\u00e1lez, un represor que presum\u00eda de artista sensible. La foto es nocturna y fantasmag\u00f3rica: Luc\u00eda viste una capa negra, posando como la muerte, y una calavera enterrada en el piso la antecede como primer plano.<\/p>\n<p>Media hora despu\u00e9s, los jueces pisar\u00e1n un tambaleante pasadizo hacia la \u201cCasa Chica\u201d. La \u201cCapucha\u201d estaba separada por un peque\u00f1o arroyo. All\u00ed vive un casero de noventa a\u00f1os, entre cacharros, gallinas y perros. Al s\u00f3tano s\u00f3lo se entra con el cuerpo inclinado. Apenas se puede permanecer cinco minutos: moscas, olor a podrido y piso de barro. Sobre \u00e9l los represores tiraron un naylon y luego las cuchetas, donde dorm\u00eda la mayor\u00eda de los secuestrados. Una letrina, pegada al s\u00f3tano, serv\u00eda de ba\u00f1o. A\u00fan se mantiene intacta. Los cautivos se enfermaban seguido por tomar agua de r\u00edo. Andaban llenos de piojos y sarnas. A los guardias les daba asco entrar y deslizaban los platos por debajo de una puerta encadenada. \u201cEra una jaula peor que Guant\u00e1namo\u201d, recuerda Basterra.<\/p>\n<h3>Un escondite con doble misi\u00f3n<\/h3>\n<p>La visita dur\u00f3 cerca de dos horas. En el regreso, se prepararon milanesas y el cansancio apag\u00f3 las conversaciones. S\u00f3lo se escuchaba el ronroneo del motor del barco. Algunos sobrevivientes se aislaron, sin sacar la mirada en el oleaje vertiginoso del r\u00edo. Otros segu\u00edan recordando la precisi\u00f3n de una an\u00e9cdota en la isla, pero en voz baja, casi como en secreto. A nivel probatorio, la inspecci\u00f3n ocular recogi\u00f3 evidencias f\u00edsicas y pruebas testimoniales. \u201cSe corrobor\u00f3 la doble misi\u00f3n que tuvo este lugar: esconder a los cautivos de la CIDH, y por el otro lado, mantener el trabajo esclavo de determinado grupo de cautivos. Adem\u00e1s, hay secuestrados que siguieron trabajando en este lugar aun despu\u00e9s del regreso de los prisioneros a la ESMA\u201d, dijo el fiscal Friele.<\/p>\n<p>Antes del retorno, a Marcelo Ardetti, hijo de Enrique Ardetti, desaparecido que tambi\u00e9n pas\u00f3 por la isla, se le humedecieron los ojos. Basterra y \u201cCachito\u201d le palmearon la espalda. Entonces Barros levant\u00f3 la cabeza y llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los presentes.<\/p>\n<p>-Quiero decir algo que nunca dije. En \u201cLa Capucha\u201d hab\u00eda una persona m\u00e1s.<\/p>\n<p>Se refer\u00eda al \u201cVasco\u201d Urretabizcaya, un secuestrado que tras recuperar la libertad se fue a M\u00e9xico. Nunca quiso declarar. Como falleci\u00f3 hace dos a\u00f1os, a Barros le pareci\u00f3 oportuno recordarlo.All\u00ed, bajo el sonido de las chicharras y al rayo del sol, en un paraje tan remoto como abandonado, los secretarios del Tribunal tomaron nota de otra historia que nunca se hab\u00eda contando. Porque, a casi cuarenta a\u00f1os del inicio del terrorismo de Estado, la memoria a\u00fan sigue reconstruy\u00e9ndose.<\/p>\n<p>All\u00ed, bajo el sonido de las chicharras y al rayo del sol, en un paraje tan remoto como abandonado, los secretarios del Tribunal tomaron nota de otra historia que nunca se hab\u00eda contando. Porque, a casi cuarenta a\u00f1os del inicio del terrorismo de Estado, la memoria a\u00fan sigue reconstruy\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Fuente: Infojus Noticias<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando una comitiva de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos lleg\u00f3 al pa\u00eds, en septiembre de 1979, los represores \u201cescondieron\u201da 40 secuestrados de la ESMA en El Silencio, una isla<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7641,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-7639","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.1 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El Silencio, la isla maldita: un viaje a los confines del Delta - San Fernando Nuestro<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.sanfernandonuestro.com.ar\/wp\/el-silencio-la-isla-maldita-un-viaje-a-los-confines-del-delta\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Silencio, la isla maldita: un viaje a los confines del Delta - 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