ENTREVISTAS
Cenas de Invierno en Cáritas Aránzazu: “Nos preparamos como cuando recibimos gente en casa”
Por Sabrina García
Hace ocho años atrás nevó en Buenos Aires. El frío intenso de aquel invierno motivó a un grupo de voluntarias de Cáritas a pensar en aquellas personas que sufrían duramente el clima hostil porque estaban en situación de calle. Comenzaron con un chocolate caliente, luego la cena de una semana, después dos, un mes y terminaron en dos meses. Así es como nació las cenas de invierno que albergan entre 80 y 120 personas tres veces por semana durante dos meses en los salones de la Iglesia Aránzazu.
Llegan temprano con su credencial en mano. Son parte de un grupo, “de una familia”, como algunos de ellos lo definen. Durante los meses más fríos del año, tres veces por semana se sirven las “Cenas de invierno” en los salones de la Parroquia Aránzazu. Un grupo de unos 80 voluntarios trabajan diariamente entre cortar las verduras, servir, recibir a las personas o simplemente “prestar un oído” para escuchar a aquel que lo necesita.
Cáritas además de las cenas está presente con el desayunador, las duchas y la ayuda inmediata. Todas son acciones que realiza esta organización, en forma voluntaria y que está dirigida a las personas más vulnerables de nuestra comunidad.
En esta nota Julita cuenta su experiencia desde hace 23 años en Cáritas y la decisión de implementar las Cenas de Invierno. Por su parte, Aldo desde hace tres años asiste a las Cenas de Invierno y relata en primera persona el acompañamiento y lo que significa ese espacio en su vida. Además el obispo auxiliar de la diócesis de San Isidro, Martín Fassi, quien se encontraba ayudando en la cena al momento de la entrevista, dialogó con San Fernando Nuestro y brindó su mirada sobre el trabajo de Cáritas.
Finalmente, Cristina Lattuada coordinadora de Cáritas Aránzazu dijo: “Nos preparamos como cuando recibimos gente en casa. Es una cena digna: una casa que recibe, un calor de estufa, sentarse a la mesa, un grupo de gente que acompaña”. Ella detalló todo el proceso para poder tres veces por semana brindar las cenas de invierno, las necesidades, los equipos de trabajo, las dificultades y los resultados.

