INFORMACIÓN GENERAL
El grito de “Ni una menos” se escucha en San Fernando
Jóvenes con historias de violencia de género a cuestas comenzaron a organizarse y conformaron una agrupación para asistir, asesorar y acompañar a las víctimas. Hoy, impulsan el reclamo de Justicia por una violación en el distrito.
Todo empezó en la plaza de Victoria. Mate de por medio, jóvenes con historias de violencia de género a cuestas comenzaron a poner sus inquietudes en común. Semanas más tarde, el 3 de junio, una masiva marcha contra la violencia de género y los femicidios copaba la Plaza de Congreso y se replicaba en distintos puntos del país. Al calor de ese impulso nacía la agrupación Ni Una Menos San Fernando, para encarar las mismas luchas a nivel local.
Por estos días, la organización alza la bandera de exigencia de “Justicia por María” -su verdadera identidad se preserva-, una joven que fue víctima de violación hace dos años en el distrito. Hoy, en los Tribunales de San Isidro, continuará el juicio a su presunto abusador, el remisero Norberto Daniel Fernández. El proceso debía comenzar el 8 de julio, pero el acusado se dio a la fuga y permaneció prófugo varios días, hasta que se entregó. La semana pasada, el juicio estuvo a punto de volver a suspenderse, hubo incidentes y los manifestantes fueron golpeados por la Policía, según denunciaron. “El hombre se entrega gracias a la lucha popular, gracias a todos nosotros y a la propia María, que encabezó esto”, asegura Gabriela De Ángelis, de 31 años, una de las integrantes de Ni Una Menos San Fernando.
“Nos conformamos un poco antes de la marcha del 3 de junio. Porque veníamos viendo que los casos de violencia son cada vez más graves, que nos atraviesan como sociedad y que es algo sistemático, no aislado”, define Gabriela, y resalta que la agrupación apunta a las responsabilidades tanto municipales como provinciales y nacionales. “En el caso de María, la única respuesta que recibió del intendente (Luis) Andreotti fue un botón antipánico. En San Fernando no te lo dan hasta que te pasa algo”, denuncia Fernanda Duca, de 23 años. Otra de las carencias en materia de políticas de género en el distrito es la falta de una Comisaría de la Mujer. Las víctimas de San Fernando están obligadas a concurrir a la seccional especializada de Martínez -en San Isidro- para hacer sus denuncias.
“Tomamos el caso cuando se conoce la fuga. María se acerca a nosotros para contarnos lo que le estaba pasando”, cuenta Leda Lizondo, otra de las integrantes del grupo, quien cuestiona que “las preguntas que te hacen cuando denunciás son ‘qué hacías sola, cómo estabas vestida’, te echan la culpa a vos de que te hayan violado. Es parte de la violencia institucional”. Leda decidió sumarse al grupo por iniciativa del único miembro masculino hasta ahora, Carlos “Tatú” Guzmán. Criado en una familia donde su padre golpeaba a su madre, el músico de 28 años quiso convertir un pasado de violencia en un presente de lucha. Igual que Leda: “Cuando mi ex marido me violentaba, los vecinos escuchaban y nadie se metía. Una vez pasó que mi vecino de enfrente le pegó a su mujer y pensé en mí en ese momento, me imaginé la situación en la que estaba ella, crucé y me metí. Después de eso hubo un cambio en el barrio: empezaron todos a meterse en casos así. El violento se tuvo que ir”, describe la mujer, rodeada de sus cuatro pequeños hijos.
“Como sociedad estamos haciéndonos cargo de algo que pasaba constantemente. Antes nadie decía nada, ahora decimos ‘te ayudo’, ‘vamos a hacer la denuncia’. Esto de meterse, involucrarse”, destaca Cintia Yozkow, de 33 años, profesora de Historia en formación. “Me parece que la violencia de género es una cuestión no de mujeres versus hombres. Es incuestionable que casi la totalidad de las víctimas son mujeres, pero también hay otras víctimas. Yo de chico viví en una familia donde mi padre golpeaba a mi vieja por años. Y las secuelas quedan. Los hombres somos partícipes de esta lucha, así como los otros géneros”, aclara Tatú, el único varón del encuentro. Hoy, el reclamo de todo el grupo volverá a escucharse frente a los Tribunales de San Isidro, para acompañar y contener a María.
Fuente: Luciana Rosende para El Argentino


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