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“La previsión es que las grandes inundaciones y anegamientos se sigan repitiendo”
Pablo Canziani es especialista en cambio climático e investigador del Conicet, con una reconocida trayectoria internacional. Consultado por este medio, se refirió a la repetición de lluvias que se registran en la región, especialmente en los últimos años.
Con una amplia trayectoria en el estudio del cambio climático, Pablo Canziani es investigador del Conicet y docente de la Universidad Tecnológica Nacional. Cuenta además con participaciones en distintos paneles internacionales referidos al tema.
El especialista se refirió a las intensas lluvias que se repiten en la región pampeana y que, en el caso de la cuenca del río Luján, derivan en grandes inundaciones y anegamientos.
- ¿Son fenómenos aislados o deben pensarse como algo que representan cierta estabilidad en el tiempo?
– Lo que se ve, a partir de distintos estudios, es un incremento en la ocurrencia de estos fenómenos que antes ocurrían cada diez o cincuenta años. Desde el 80 para acá se percibe un incremento en la frecuencia de estos eventos extremos de precipitaciones, con cambios en la forma que llueve. No se puede decir que un evento dado es una señal de cambio climático, pero cuando tengo una sumatoria de eventos que se repiten con mayor frecuencia puede considerar que eso apunta a un cambio climático. A esto se suma la variabilidad natural que puede motivar que durante un período se dé más una cosa que en otros. Por eso durante un año pueden no ocurrir tantas lluvias extremas y en otros sí.
- ¿Qué es el cambio climático y cómo se piensa en estos fenómenos?
– Por acciones del hombre se registra un aumento del calentamiento de la atmósfera, y por lo tanto la atmósfera retiene mayor cantidad de vapor de agua porque está más caliente el aire. Ese vapor de agua hace que la atmósfera sea más inestable y es más probable que ocurran eventos extremos.
- ¿Por qué en algunos lugares se dan lluvias extremas y en otros sequías extremas?
– La atmósfera es como un motor, y con el calentamiento global se cambian las condiciones de funcionamiento de ese motor. El sistema atmosférico está compuesto por franjas de alta y baja presión que se van moviendo. Eso también está siendo cambiado por el calentamiento de la atmósfera. Al cambiarse las diferencias de temperaturas entre una región y otra se modifican los patrones de circulación atmosféricas. Eso hace que en algunos lugares llueva menos y en otros llueva más.
- ¿Cuáles son la previsiones para la región pampeana?
– La previsión es que estos fenómenos se sigan repitiendo. Esta región es donde más aumentaron las precipitaciones en el mundo desde la década del 80. En general, los efectos tienden a ser más locales, porque al cambiar los patrones atmosféricos hay zonas que van a tener problemas con las sequías, otras con las lluvias. Se va desequilibrando el sistema meteorológico que conocemos y sobre eso existe el problema de una gestión adecuada del territorio. Hace décadas que no existe una planificación en el uso del territorio.
- ¿Faltó previsión ante fenómenos que se vienen anunciando desde hace décadas?
– Se ha permitido construir en zonas que no debían construir, o se secaron humedales que eran zonas de desborde natural de los ríos o se ha permitido instalaciones en zonas inundables y nadie se encargó de controlar eso. Además de los cambios en el sistema climático, todo esto suma complicaciones.
- Pensando en esta realidad climatológica, ¿qué acciones consideran que se deben encarar en lo inmediato?
– Lo primero que hay que hacer es trabajar para entender bien los fenómenos meteorológicos y climáticos de cada región del país. Eso es absolutamente esencial. A partir de esos resultados hay que ver cómo es la evolución y trabajar en políticas de gestión del territorio para evitar estas situaciones. Como el problema es complejo, hay que atacarlo desde distintos puntos. Si no tenemos el conocimiento fundamental de cómo cambia el sistema climático, todo lo otro no se puede hacer. Hay que determinar para qué se usa cada región, qué se va a preservar para que los ríos tengan capacidad de desborde en caso de inundación sin que afecte a la gente, dónde y cómo va a ser el uso de la agricultura, dónde se van a instalar barrios.
- Parece una planificación compleja de llevar a la práctica.
– Sí. Para eso se necesita una alianza estratégica entre el sistema científico nacional, el sector político, el sector empresarial y las organizaciones civiles. Algo que es muy difícil. Mientras no exista ese trabajo en común, no vamos a poder resolver esto y seguimos dependiendo de milagros.
Los aportes científicos
Así como varios trabajos de investigación alertaron el problema que podían generar las urbanizaciones construidas en zonas de humedales, son muchos los informes que desde hace años dan cuenta de cambios en el régimen de precipitaciones para la zona pampeana.
En 2005, con la dirección del científico Vicente Barros, se dio a conocer un trabajo titulado El cambio climático y la costa argentina del río de La Plata. Allí se indicaba que “el cono sur de América del Sur es la región subcontinental del planeta con la mayor tendencia positiva en la precipitación anual durante el siglo XX”. En tal sentido, los especialistas marcaban que “la región este de la Argentina, el Litoral y la Pampa Húmeda registran desde la década del 70 una tendencia hacia precipitaciones extremas más frecuentes”.
Por aquel entonces ya se alertaba sobre la recurrencia de “inundaciones en área de llanura, de muy baja pendiente o deprimidas provocadas por sistemas de tormentas”.
En abril de este año la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Nación presentó el primer informe científico nacional referido al impacto del cambio climático en las distintas regiones del país. En ese trabajo se marca, para la zona húmeda, que “ya se observa un aumento de las lluvias”. Y en cuanto a los riesgos asociados al cambio climático se establecen “olas de calor y temperaturas extremas, así como lluvias extremas más intensas y más frecuentes, con consecuentes inundaciones”.
Fuente: El Civismo

