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Diego Pando: “Necesitamos mejores gobiernos y mejores políticas públicas”
No cabe duda que las redes zanjaron un nuevo modo de organizar el vínculo entre los ciudadanos y los distintos niveles de gobierno. El tradicional sistema burocrático -representado, entre otras cosas, en los vericuetos administrativos o las largas colas para realizar un trámite- se amolda y reconflgura de acuerdo a las nuevas disposiciones surgidas en el marco de la sociedad en red. Ahora bien, las preguntas por la potencialidad de las Tecnologías de la Información como vía para transparentar y hacer más eficiente la redistribución de las arcas públicas, y para fomentar el seguimiento y el control de la implementación de políticas están en pleno debate.
Ante este panorama, un grupo de profesionales del ecosistema público y de las redes de América Latina y España creó el sitio www.novagob.org, un proyecto abierto y gratuito que está gestionado de manera autónoma. El objetivo es facilitar el intercambio de información y de conocimiento en torno a las problemáticas surgidas en el ámbito de la administración de gobierno.
Tras la apertura oficial de la plataforma en octubre de 2013, NovaGob va camino a tener 6 mil miembros registrados. La red social superó los 1.600 debates, 150 grupos de trabajo, 3.600 entradas de blog, 60 wikis y a través de ella se han difundido alrededor de 400 eventos.
“Todo ello se desarrolla sobre una extensa temática que incluye cuestiones tales como gobierno abierto, compras públicas, gestión por resultados, innovación ciudades inteligentes, redes sociales en el sector público, educación, salud, seguridad pública, empleo público, apertura de datos software libre, big data, computación en la nube, etcétera”, explicó Diego Pando, director del proyecto en Argentina, a Acciones para la Participación Ciudadana.
Pando es Doctor en Ciencia Política y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid, y profesor de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de San Andrés. En la actualidad, preside la Asociación Argentina de Estudios de Administración Pública (AAEAP).
Consultado sobre la utilización de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC) en las administraciones públicas, afirmó: “Es un fenómeno que trasciende ampliamente cuestiones de hardware y software e incluye aspectos políticos y organizacionales en la medida en que la incorporación de tecnología significa modificar estructuras jerárquicas, replantear flujos de trabajo, rediseñar procesos, reasignar recursos humanos y transferir partidas presupuestarias entre otros temas”.
¿Qué incidencia tienen las NTIC en el diseño e implementación de políticas públicas?
Las Tecnologías de información son poderosas herramientas que permiten mejorar la eficacia y la eficiencia de la gestión pública al simplificar trámites, reducir costos y tiempos de espera, fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas e incentivar la participación ciudadana. El valor de las herramientas tecnológicas es innegable pero no se puede “hacer de cuenta” que los desafíos políticos y organizacíonales no existen, ya que son constitutivos de la gestión y las políticas públicas.
En un trabajo suyo publicado sobre la implementación de las NTICs en gobiernos municipales señaló que “en el campo del Gobierno Abierto hay mucho ruido y pocas nueces”. ¿A qué se refiere con esta expresión?
El Gobierno Abierto es un nuevo enfoque que, basado en los principios de la transparencia, participación y colaboración, intenta responder a los nuevos desafíos de gestionar el Estado en un contexto de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales. Sin embargo, los avances son muy discretos y menores en función de todo lo que se viene hablando y escribiendo sobre el tema.
¿A qué atribuye esta situación?
Una de las razones es la escasa convicción que parece haber respecto a este tema por parte de los propios gobernantes. Muchos se suben al carro del Gobierno Abierto porque no quieren quedarse fuera de moda más que por el reconocimiento del impacto que pueda tener el tema para mejorar la gestión. Las luces de este concepto muchas veces encandilan y hacen perder de vista el “para qué”. Otra razón es la baja importancia que se le otorga a la implementación de políticas en comparación con el énfasis que se pone a la formulación. También tiene que ver con las visiones sesgadas que sobredimensionan el rol de los principios del Gobierno Abierto y no reconocen las complejidades propias de la sociedad, del gobierno y del Estado. Esto se refleja con claridad, por ejemplo con el principio de la participación. Considerar que toda participación aporta a un mejoramiento de las políticas públicas y de la democracia constituye más un axioma que un hecho corroborado empíricamente. Y además, muchas veces, hay una sobreestimación del interés de los ciudadanos por participar en los asuntos públicos.
¿Cómo se pueden articular las NTIC a la gestión de gobierno sin caer en posiciones tecnoutópicas o ciberescépticas?
Así como es fundamental reconocer el enorme potencial de cambio que significa la utilización de Tecnologías de Información también es importante tomar distancia de los cantos de sirena que -a veces por conveniencia y otras por desconocimiento- le asignan a lo tecnológico una función casi mágica, capaz de solucionar todos los problemas de la gestión pública. No debe perderse de vista que, por tratarse -nada más ni nada menos- de herramientas, las Tecnologías de Información constituyen un conjunto particular de medios y, como tales dependen de su integración y coherencia con los objetivos que se persigan.
Según la CEPAL, “el crecimiento que han experimentado algunos países [respecto a Internet] no ha sido suficiente para cerrar las brechas”. ¿Qué estrategias podrían realizarse desde los gobiernos para revertirlo?
Además de continuar operando sobre la cobertura de conectividad e infraestructura resulta necesario avanzar hacia un mayor grado de alfabetización digital que promueva la apropiación de la tecnología no solo en la sociedad sino también en la propia administración pública. Ciudadanos y funcionarios públicos deben estar alineados a la oferta de servicios electrónicos que emanan de los gobiernos. Debe ponerse especial atención en la elaboración de políticas que permitan el acceso generalizado a Internet. El gran desafío para las instituciones estatales es romper la tradicional lógica unidireccional de relacionarse con los ciudadanos, para comenzar a utilizar las redes sociales en forma más horizontal, de manera tal que el intercambio tenga sentido para todos.
Fuente: Perfil

