ENTREVISTAS

Lucas Delfino: “Vamos a colaborar con los municipios que quieran abrirse”

Lucas Delfino, subsecretario de Asuntos Municipales y uno de los puentes de la Casa Rosada con los intendentes, habló sobre el escenario actual y explicó cómo funcioná el ranking de intendentes propuesto por el gobierno nacional.

Subsecretario de Asuntos Municipales y uno de los interlocutores clave del gobierno con los 2.200 municipios de todo el país; hombre del ala política del macrismo y ligado al ministro del Interior Rogelio Frigerio. Lucas Delfino conversó sobre cómo vive Cambiemos este mes cargado de movilizaciones y cómo piensa afrontar la campaña electoral bonaerense, en especial en el conurbano, un territorio clave que las encuestas muestran esquivo al gobierno. “Debemos utilizar lo mejor posible las herramientas que tenemos porque para poder consolidar la transformación que vamos a hacer en la Argentina necesitamos que nos vaya bien en estas elecciones. Y principalmente en la provincia de Buenos Aires”, reconoce. En esta entrevista explica de qué se trata el “ranking de intendentes” que Macri y Frigerio anunciaron a comienzos de año -y que tiene a Delfino como uno de sus coordinadores- y cuyo fin es “premiar” a las jefes comunales que cumplan una serie de variables de eficiencia.

En el gobierno nacional comenzaron a hablar este año de la elaboración de un “ranking de eficiencia” para evaluar las gestiones de los municipios bonaerenses y “premiar” a los mejores. ¿En qué consistiría ese ranking?

La idea es modificar la tendencia que ha tenido nuestro país en los últimos treinta años, pero que se acentuó todavía más en los últimos doce, donde se premiaba a los municipios que peor hacían los deberes. Los municipios con peor situación fiscal, los que eran más irresponsables a la hora del gasto, eran a los que el gobierno nacional asistía en momentos de crisis. Los que hacían bien sus deberes, cumplían bien las obras y no sobrecargaban sus plantas municipales siempre quedaban al final de la cola. Por pedido del presidente y del ministro Frigerio comenzamos a hacer una herramienta, a la que vamos a invitar a los municipios, para, con cuatro o cinco variables muy objetivas, ver cuáles son los que tienen las mejores administraciones. Naturalmente esos van a ser los que estén en condiciones de recibir algún financiamiento, algún programa de algún organismo multilateral o de programas específicos que vaya teniendo el gobierno. Y a los que tengan la vocación de sumarse a este ranking, pero no les den bien los números, los vamos a asistir con herramientas de planificación y capacitación. Con los municipios que quieran abrirse, que quieran trabajar mancomunadamente con el gobierno nacional, vamos a colaborar. Algunos premiándolos, otros ayudándolos.

Al ser un ranking al que se accede por invitación, uno podría suponer que los primeros que se sumarán serán los municipios gobernados por Cambiemos. Y si se usa para premiar intendencias, ahí el ranking corre el riesgo de transformarse en una herramienta de disciplinamiento o de beneficios para los municipios amigos. ¿Cómo sería el alcance en ese caso y con qué variables trabajaría?

Es muy paradójico que haya habido varios intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que salieron a decir que esto era para favorecer intendencias de Cambiemos cuando todavía no saben ni las variables. Tal vez por una gran preocupación a que se les pueda comenzar a transparentar sus gestiones o que sus propios vecinos sepan cuán eficientes son a la hora del gasto. Nosotros somos muy respetuosos de las autonomías provinciales y municipales. No es que vamos a intervenir los municipios. Vamos a invitar a aquellos que crean que tienen buenas administraciones para que nos las muestren. Estas cuatro o cinco variables van a ir por cantidad de empleados de acuerdo a presupuesto y a cantidad de habitantes, qué porcentaje de su presupuesto lo invierten en obras del propio municipio, cuál es su situación fiscal, qué características de datos abiertos o de modernización tiene su gobierno. Acá lo que más nos importa es poder comparar. Yo siempre digo Añatuya 2017 contra Añatuya 2018. Pero no es algo para Cambiemos. Es para todos los intendentes que tengan la vocación de trabajar y que no tengan preocupación de transparentar su gestión.

¿No es una forma de inmiscuirse en las cuentas locales?

No, por eso es importante plantear que vamos a invitar a los municipios que quieran participar. Los que no quieren o tengan alguna preocupación pueden no hacerlo. De acá a un mes seguramente va a ser el lanzamiento, y veremos si ya este año es algo abierto a todos o hacemos una prueba piloto seleccionando una determinada cantidad de municipios. Porque viste cómo es esto, después en la práctica uno va encontrando que se le escapó cierta medición o que otra variable era mejor. Lo que más trabajo nos está llevando es ver las particularidades de cada provincia. Es muy heterogéneo nuestro país. Seguramente el corte que vamos a hacer es de 50.000 habitantes en adelante, para que tengan características de ciudad, y poder medirlos y comparar una con otra. Pero está en período de elaboración.

Hablando de la relación entre el gobierno nacional y los municipios, el año pasado hubo una discusión respecto de la renovación de las autoridades de la Federación Argentina de Municipios (FAM), que finalmente quedó presidida por la intendenta de La Matanza, Verónica Magario. Tras esto, desde el Ministerio del Interior se comenzó a hablar de la creación de una Agencia Federal de Municipios, una suerte de “FAM paralela”. ¿En qué estado se encuentra ese proyecto?

Lo de la FAM fue una muestra más de cómo unos pocos se creen con la potestad de elegir por encima del resto. El gobierno nacional había propuesto armar un cuerpo colegiado, con una autoridad de cada uno de los espacios, que tenga representatividad de todos los municipios. Y hubo un grupo muy minoritario, si vos pensás que hubo menos de cien municipios que fueron los que eligieron a la FAM, en una elección completamente floja de papeles, por así decirlo. Nosotros creemos que hace falta una institución que intermedie entre el gobierno y los municipios y los pueda potenciar y les pueda dar herramientas y los pueda agrupar y pueda ayudar a formular proyectos. La de la FAM fue una oportunidad perdida. A raíz de esto, surgió la idea de una agencia de municipios pero sabemos que este año va a ser muy complejo por ser un año electoral. Creo que el que viene, que no será electoral, va a ser ideal para poder establecerlo.

Marzo arrancó con muchas movilizaciones y conflictos, en especial por el lado docente y por el lado de la CGT, que finalmente convocó a un paro nacional para el 6 de abril. ¿Cómo puede el gobierno resolver estas demandas? ¿Qué respuestas podría dar?

Pienso que son temas diversos pero que tienen un denominador común y es el estado de convulsión en el que se encuentra el peronismo, la falta de conducción, y el año electoral. Vos ves todos los indicadores económicos hoy y ves que el año pasado fue un año muy difícil pero tuvimos el apoyo de parte de todo el movimiento obrero, porque hay que decirlo también, ellos fueron responsables de colaborar con el gobierno en un año muy difícil, y ahora, en este momento, cuando todos los indicadores empiezan a mostrar una reactivación, ¿va a haber un paro? Y las exigencias que planteó la CGT para que no haya paro. ¿Remover un ministro? Creo que o se plantearon exigencias para que no se puedan cumplir y terminar llegando al paro, o realmente se perdió el norte. Porque nosotros siempre hemos creído en el diálogo y estamos convencidos de que son una pata muy importante. El ministro Frigerio, y yo muchas veces también participo, tiene reuniones semanales con la UOCRA para ver cómo avanza la obra pública. Somos un gobierno que dialoga, no es un gobierno que habla solo y hace monólogos.

¿Pero ese diálogo se mantuvo y se respetó? Porque lo que dice la CGT es que el gobierno rompió el diálogo, que el pago del bono de fin de año fue parcial y que no se respetó el acta antidespidos, a lo que se suma el estado del sector industrial, que está atravesando una crisis muy fuerte.

Hay tensiones y la política es administrar tensiones. Pero creo que ha quedado claro que es un gobierno que cree en el diálogo. A nosotros nos hubiese encantado que la reactivación económica llegue antes y ya se pueda consolidar. Pero cuando uno ve que la tendencia a la inflación claramente sigue a la baja, cuando los indicadores económicos muestran una mejoría, no es el momento para hacer un paro. Y en el tema de educación creo que también el denominador común es el período preelectoral y la falta de liderazgo del peronismo. Acá hay muchos actores que juegan para uno o juegan para otro. Hemos invertido en educación y queremos hacer una transformación de fondo porque no hay que discutir solamente, como todos los años, el salario docente, que es importante. Para nosotros es mucho más amplio. Nos encantaría poder remunerar mucho mejor a los docentes pero nos han votado para que administremos responsablemente. No es que queremos sacarles la plata del bolsillo. Reconocemos que el año pasado fue difícil. damos un piso del 19% y atado a la inflación que puede haber. Creemos que hay que tomar con más responsabilidad estos temas y para poder eliminar el principal impuesto distorsivo que era la inflación tenemos que ser muy responsables en todas las paritarias.

Si es un oportunismo político y los reclamos de estas dos marchas centrales estuvieron atravesadas por cuestiones políticas y electorales, ¿la respuesta del gobierno va a ser una respuesta también política o va a dar una respuesta de gestión?

Estamos convencidos en la responsabilidad que tenemos y cómo lo estamos llevando adelante. Hemos tenido un montón de gestos. No es lo mismo llegar al 18% o posteriormente al 19% en cuatro más cuatro. Cada propuesta a la provincia de Buenos Aires le genera un gasto nuevo de mil millones. Estamos convencidos de lo que estamos haciendo y que debemos continuar con el diálogo y deben recapacitar. Yo lo planteo esto en el tema preelectoral. Obviamente que política es todo y siempre está inmersa la política. Lo que debemos entender es que ellos deben ser más responsables. La discusión debe continuar pero con los chicos en las aulas.

Fuente: Agustín Cesio y Diego Sánchez para Zoom


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