CULTURA
Walther Castro: “Tenemos que apostar por la cultura”
Por Sabrina García
Haceme caso, agarrá la pebeta, corré la mesa y las sillas que hoy te regalamos unos tangos pa sacarle viruta al piso. En el programa Encuentro San Fernando elegimos homenajear al tango de la mano de un gran bandoneonista, Walther Castro, que fue acompañando en la voz por María Bradley.
Walther fue el último bandoneonista de la Orquesta de Osvaldo Pugliese, participó de la Orquesta de Horacio Salgan en el Espectáculo “Imágenes”, toca ocasionalmente con Atilio Stampone, Osvaldo Berlingieri, Virginia Luque, Raúl Lavié, Adriana Varela, Esteban Morgado y se suma al “Quinteto para el Nuevo Tango” de Pablo Ziegler. Ganó el Grammy Latino al mejor álbum de tango con el disco Bajo Cero. Es docente de la Escuela de Música Popular de Avellaneda.
¿Cómo te presentarías?
Soy músico, bandoneonista, compositor, tengo mis temas y los he grabado. Toco en distintos proyectos, en este momentos en muchos acompañando. Con un proyecto propio con Quique Sinesi. Con Pablo Ziegler (el ex pianista de Astor Piazzolla) ganamos un Grammy en el 2006 y después fuimos nominados varias veces con distintos discos.
Toqué con Osvaldo Pugliese. Siempre digo que tuve la suerte de tocar junto a la última ola de grandes.
Siempre viví en Tigre, excepto algunos años que por laburo me fui a vivir a Capital pero cuando tuve un auto dije: ‘no, me vuelvo a Tigre. Necesito ver el horizonte. Necesito el agua, el río’.
Yo soy de San Fernando, pero para los que vivimos en esta zona, es difícil imaginar vivir sin río…
Si, mi viejo era comerciante y tenía una librería y juguetería en Victoria. Fue el primer negocio que tuve, hace mucho tiempo. Estaba en la esquina de lo que en ese momento era 11 de septiembre (Pte. Perón) y Martín Rodríguez.
Yo nací en San Fernando, en la Clínica Santa Cecilia al igual que mi hermano.
Recuerdo cuando era chiquitito que la salida era venir a caminar por Constitución con mi mamá. Te vestían con ropa para salir, los zapatos que te dejaban doliendo los pies (ríe) y cuando llegabas a casa te ponías la ropa cómoda.
Ahora vivís en Tigre ¿Cómo evaluás la política cultural en tu municipio? ¿Te reconocen?
Si, me reconocen pero nunca pude hacer nada. Mirá, se cumplieron 100 años del nacimiento de Troilo (nació en 1914). El bandoneón es el instrumento que representa al tango y no se pudo hacer en Tigre un monumento al bandoneón o una tocada.
Tengo un montón de proyectos que los he hablado con el secretario de Cultura y no lo pudimos llevar a cabo. Sí los pude concretar con la Secretaría de Cultura de la Nación.
El otro día fui a tocar al jardín de mi hijo y era increíble lo que me decían los chicos, cómo quedaron enganchados y me fui pensando cómo es que no se puede hacer esto en todos los colegios. Me da bronca porque yo pienso que la cultura cambia el corazón y la mente de la gente.
¿Quién te motivó a tocar el bandoneón?
Mi papá. Él era de Capital, empezó a estudiar el bandoneón mientras trabajaba en fábricas de por ahí. Después se vino a Tigre, puso un negocio con el hermano y ahí abandonó. Tenía que volver de Capital con el último tren y después caminar con el bandoneón.
Después empezó en una orquesta que tocaba en la isla. Dice que era increíble porque atendía el negocio en la semana y los fines de semana se iba a tocar a la isla.
Tiempo más tarde dejó el bandoneón guardado porque se había quebrado la muñeca jugando al fútbol y cuando yo era chico me lo dió. Tenía ocho años, vió que tenía facilidad y me incentivó.
¿A los ocho años comenzaste a tocar el bandoneón?
Si, estos instrumentos como el bandoneón o el violín son difíciles. Por eso es recomendable empezar desde muy chico. A esa edad sos una esponja, incorporás todo.
¿Quiénes son tus referentes musicales?
El que más me marcó en mi estudio del bandoneón fue Piazzolla. Yo he llegado a tocar el Doble Concierto para guitarra y bandoneón en Hong Kong de Astor. En el Opera House de Sidney toqué temas de Astor. Sin dudas fue un músico que abrió las puertas al mundo.
Por eso cuando viajás sentís que llevás la bandera argentina y es contrastante cuando llegás a tu país. Terminan tocando en el Playón músicos que no son baratos, con entrada gratuita pero que lo pagamos todos. La cultura se tiene que repartir. Hay que invertir en cultura.
Eso me da el pie para preguntarte sobre la Escuela de Música Popular de Avellaneda, es muy reconocida. ¿Cómo te llevás con la docencia?
Me encanta porque aprendí un montón. Empecé como ayudante y después concursé para enseñar bandoneón en el ciclo superior. Al principio tenía temor, después cuando comenzás a tener los tiempos, aprendés. Te ves forzado a que el otro te devuelva la pelota.
La Escuela es muy importante. Se enseña Jazz, Tango, Folklore y formación docente. Actualmente tiene cerca de tres mil alumnos. Deberíamos tener en Zona Norte una Escuela de Música Popular como la de Avellaneda.
¿Cómo es tu vida? lo diario
Hasta mediados de febrero tengo todo armado, después no sé pero así es la vida de músico. Te tenés que acostumbrar.
No me imagino haciendo un trabajo rutinario, aunque estudié Ciencias Económicas en la UBA hasta 4 año (risas).
¿Ciencias Económicas? Qué salto… ¿Qué pasó?
Hice el Industrial en Tigre y después me anoté en Ciencias Económicas, llegué hasta 4 año y justo empecé la gira con Pugliese.
¿Cuándo comenzaste a tocar con Pugliese?
No tenía 20 años, se me complicaba coordinar los exámenes con los viajes. Igual así y todo me faltaron doce materias para recibirme, me encantaba.
Que bien se complementan con María, suena muy bien lo que hacen…
Con María nos conocimos por casualidad, por Facebook. Me invitó a su programa (A Puertas Abiertas).
– Si estabas por Alemanía, recuerdo (dice María).
En ese momento ella no era tanguera, ahora lo es.
Y se encontraron musicalmente
Si, este tema lo hicimos cinco veces y nos encontramos cada vez que lo hacemos. A mi me gusta como queda. Eso es lo mágico del arte, cuando uno disfruta lo que hace, te cambia los estados de ánimo.
¿Nos quedó algo pendiente?
No. Solo quiero agregar que mi deseo es apostar a la cultura. Que en lugar de crear más policías tengamos que comprar una guitarra, poner un cuadro, un escenario, un acordeón. La mayor responsabilidad está en los que tienen la manija, como diría mi abuela: las instituciones, los que manejan los fondos públicos.
Yo siempre digo que los griegos interpretaban la vida con la tragedia y la comedia. La vida es un arte.
La música es la forma de combinar los sonidos y la vida sería el arte de combinar todo: los sufrimientos, las pasiones. Por eso tenemos que apostar sí o sí a la cultura, Espero que en Tigre alguien me haga caso en eso.
La entrevista fue realizada fin de diciembre, en el último programa de Encuentro San Fernando de 2014. Actualmente Walther Castro se encuentra recorriendo Europa presentando el cuarto disco del trío que compone junto a Quique Sinesi y Pablo Ziegler. El material discográfico recibe el nombre Desperate Dance (Enja Records, Alemania). Los próximos días estarán tocando en el Montmartre de Copenhagen (Dinamarca) los días 3 y 4 de febrero, el domingo 8 en el A-Trane de Berlín (Alemania), el lunes 9 en Jazzclub en Hannover (Alemania), el 10 en Unterfahrt en Munich (Alemania) y el 12 en Biel (Suiza).

