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FATE cierra su planta y peligran más de 1.500 puestos de trabajo

FATE cierra su planta y peligran más de 1.500 puestos de trabajo

Tras más de 80 años operando cierra de forma definitiva sus operaciones en el país. Según datos publicados por la empresa Fate, cuenta con una dotación aproximada de entre 1.500 y 1.700 trabajadores.

La empresa de neumáticos radicada en nuestra ciudad cierra de manera definitiva sus operaciones en la Argentina tras más de 80 años de historia. La decisión marca un punto de quiebre para la industria del neumático y enciende señales de alarma sobre el presente del sector manufacturero local.

La compañía, uno de los principales fabricantes de cubiertas del país, arrastraba un deterioro productivo y financiero en un escenario signado por la apertura comercial, el derrumbe del mercado interno y un conflicto prolongado con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna).

En paralelo, la firma redujo a la mitad su dotación de operarios en los últimos dos años, en un proceso de contracción que anticipaba el escenario actual. La compañía, controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, sostiene que enfrenta una pérdida de competitividad que provocó que no pudiera continuar.

El trasfondo combina factores productivos, laborales y macroeconómicos. A mediados de 2024, Fate inició un ajuste que incluyó el despido de 97 trabajadores y el ofrecimiento de retiros voluntarios. Poco después, solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo de la Nación. Mediante ese mecanismo, las empresas pueden suspender o despedir personal con costos reducidos y renegociar condiciones laborales bajo el argumento de una situación crítica.

Rechazo sindical

Desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), que conduce Alejandro Crespo, la respuesta fue de rechazo frontal. Denunciaron un “lock-out patronal” y acusaron a la empresa de intentar disciplinar a los trabajadores y forzar una reforma laboral de hecho. El enfrentamiento derivó en asambleas, paradas de planta y movilizaciones, en una dinámica que profundizó la parálisis productiva.

El gremio, además, cuestionó la narrativa empresaria. Recordó que Fate ya había esgrimido argumentos similares en negociaciones previas, incluso durante la pandemia, cuando -según señalaron- pretendió abonar solo parte de los salarios pese a recibir asistencia estatal. También afirmaron que balances posteriores reflejaron ganancias millonarias, lo que, a su entender, debilita la tesis de una crisis terminal.

Crisis en el sector

Más allá del conflicto puntual, el cuadro sectorial es adverso. Fate no es la única fabricante bajo presión. Pirelli y Bridgestone, los otros dos grandes jugadores con plantas en Argentina, también enfrentan un escenario complejo.

La actividad emplea a alrededor de 5.000 trabajadores de manera directa y depende en gran medida del desempeño automotriz y del consumo interno.

Las empresas atribuyen buena parte de las dificultades al encarecimiento de insumos estratégicos, como el caucho natural y el acero, gravados por aranceles de importación. A ello suman el impacto de la apertura comercial, que facilitó el ingreso de neumáticos extranjeros a precios considerablemente más bajos. En el sector aseguran que la diferencia puede alcanzar hasta el 40% respecto de los productos locales, con China como principal origen.

Los números acompañan esa percepción. En mayo del año pasado se registró un récord histórico: ingresaron al país 869.525 neumáticos en un solo mes, el mayor volumen en dos décadas. China concentró cerca del 78% del segmento de autos y camionetas. Durante el primer semestre de 2025, las importaciones asiáticas crecieron más de un 37% interanual, impulsadas por menores costos logísticos y menos trabas administrativas.

En contrapartida, la producción local se resintió con fuerza. El rubro industrial de “Caucho y Plástico” cerró 2025 con una caída superior al 22%, mientras que las plantas de neumáticos operaron apenas a un tercio de su capacidad instalada. Dos de cada tres máquinas permanecieron apagadas hacia fin de año, una marca que en el sector comparan con los peores momentos de la crisis de 2001.

El derrumbe del mercado interno completa el diagnóstico. La recesión y la pérdida de poder adquisitivo empujaron a los consumidores a postergar el recambio de cubiertas o a buscarlas en países limítrofes, donde resultan más económicas. Al mismo tiempo, el freno en la producción de terminales automotrices redujo drásticamente la demanda de neumáticos para equipo original, un segmento clave para las fábricas nacionales.

La historia de FATE

La empresa Fate S.A.I.C.I. llegó a la Argentina como proyecto local hace más de 80 años: fue constituida en 1940 con capitales argentinos y comenzó a operar con una planta pequeña de unos 1.000 m² en el barrio de Saavedra, Ciudad de Buenos Aires, donde inicialmente produjo telas impermeables, bandas de rodamiento para reparación de neumáticos y otros productos de caucho.

Cinco años después, en 1945, la firma dio sus primeros pasos en la fabricación de neumáticos y cámaras para automóviles y camiones a pequeña escala, consolidando su espacio en el mercado nacional.

En la década siguiente, Fate firmó en 1956 un acuerdo de asistencia tecnológica con la estadounidense General Tire, lo que le permitió modernizar su producción e introducir nuevas tecnologías.

Posteriormente, en 1960 comenzó la construcción de su planta industrial en San Fernando, provincia de Buenos Aires -inaugurada en 1963-, que con los años se convertiría en la mayor fábrica de neumáticos del país.

Fuente: Agencia DIB


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