ENTREVISTAS

De promotores ambientales a constructores de futuro: La evolución de Fundación Reciduca

De promotores ambientales a constructores de futuro: La evolución de Fundación Reciduca

Por Sabrina García

La Fundación Reciduca surgió como una propuesta de promotores ambientales en una escuela del barrio La Cava allá por el año 2003. Trabajando en el lugar detectaron la gran deserción escolar que había entonces la propuesta se amplió y, además de la mirada ambiental, se incorporó el acompañamiento educativo. Con más de 20 años de trayectoria, la entidad trabaja con 38 escuelas de 18 municipios. En el año 2025 participaron 930 estudiantes.

Melisa Massinelli es la directora del Programa Educativo de la Fundación Reciduca. “La iniciativa nació en 2003 con un objetivo claro: que los jóvenes se convirtieran en voceros del cuidado ambiental en sus barrios, transformando hábitos cotidianos como la separación de residuos y el uso responsable del agua”, explica Massinelli. Desde la Fundación empezaron a notar que había un montón de chicos que no estaban terminando el colegio. “Si bien era súper importante esto de la conciencia dentro del ambiente, el contexto donde se encuentran los chicos, era muy importante que ellos puedan conseguir un trabajo y para conseguir un trabajo se necesitaba sí o sí un título secundario”, dice sobre los inicios del proyecto y cómo amplió la propuesta.

reciducaLo que siguió fueron clases de apoyo escolar con voluntarios, a contraturno del horario escolar. Luego se transformó en un programa educativo de acompañamiento, desarrollo personal, capacitaciones, orientación laboral y vínculo con empresas para dar el salto al mundo laboral.

Entre las 38 escuelas en las que trabajan algunas son de nuestra ciudad como Nuestra Señora del Rosario, San Pablo, Instituto Madre Rafaela y Escuela N° 1.

El programa educativo de Reciduca se basa en tres pilares fundamentales:

1. Acompañamiento educativo: Durante 7 meses, los jóvenes participan en encuentros semanales de 3 horas, donde reciben apoyo para revisar materias, desarrollar estrategias de estudio y fortalecer sus habilidades académicas.

2. Desarrollo personal: Este espacio, que se trabaja fuertemente durante el primer cuatrimestre, se enfoca en el autoconocimiento, la autovaloración, el trabajo en equipo, la flexibilidad, la comunicación asertiva y la escucha activa.

3. Capacitaciones y orientación laboral: En el segundo cuatrimestre, el programa se centra en capacitaciones para el mundo laboral, incluyendo armado de currículum, cartas de presentación, simulacros de entrevistas, educación financiera y orientación vocacional.

“A partir del 2021 el empezamos a trabajar en lo que era un fortalecimiento de competencias laborales. Esto es, no solamente el acompañamiento de los jóvenes en su con trayectoria educativa como revisar las materias que tenían, estrategias y metodologías de estudio, sino que aparte, abrimos otro espacio donde se trabaja en capacitaciones, armado de currículo, simulacro de entrevistas, algunas prácticas, y un espacio de desarrollo personal”, sostiene Melisa.

Proyecto CASS (Creatividad, Aprendizaje, Servicio y Sustentabilidad)

Un componente innovador del programa es el Proyecto CASS, implementado en el año anterior al último de secundaria. Este proyecto desafía a los jóvenes a identificar una problemática en su comunidad educativa, diagnosticarla, proponer una solución y llevarla a cabo.

Ejemplo de ello es el implementado en la escuela Nuestra Señora del Rosario de nuestra ciudad, donde los estudiantes crearon un quiosco saludable y sustentable. “El problema que detectaron era que en los recreos había un montón de basura de papelitos tirados, de paquetes de galletitas y encima los chicos se estaban alimentando mal. Entonces, lo que ellos propusieron era licuados caseros, budines con harina integral que hacían en sus casas. Los budines los servían en bolsitas de papel y los licuados en frascos de mermelada, que los tenían que devolver, se lavaban y se reutilizaban”, afirma Melisa sobre esa experiencia.

Más allá de los beneficios en el cuidado del ambiente y el consumo saludable, con lo recaudado pudieron comprar elementos que necesitaban en la escuela. Una suerte de triple impacto.

En una escuela de Pilar, los estudiantes construyeron un puente de madera para que no tuvieran que pisar el barro para llegar a la escuela los días de lluvia. El proyecto CASS es trabajado por los estudiantes y acompañados por el tutor. El objetivo es que puedan realizar transformaciones desde su propio lugar, un “podemos hacerlo” para trabajar lazos, autoestima, organización y comunidad.

“Es un desafío que tienen los chicos para encontrar una problemática dentro de la comunidad educativa, diagnosticarla, proponer una solución y llevarla adelante”, explica Melisa.

Expansión y alianzas estratégicas

Desde sus inicios, Reciduca ha experimentado un crecimiento significativo. En 2005, ya trabajaban con dos escuelas, y en 2006, se sumó el Instituto Madre Rafaela de San Fernando, con la que continúan colaborando hasta el día de hoy. Actualmente, la fundación está presente en 21 localidades y 18 municipios, desde Zárate hasta Ensenada, incluyendo La Matanza, Merlo, Morón, San Martín, San Miguel, Vicente López y Ciudad de Buenos Aires.

reciducaEste crecimiento ha sido posible gracias a alianzas estratégicas con empresas que invierten en la propuesta de Reciduca. Estas empresas no solo financian becas, sino que también ofrecen oportunidades laborales y de desarrollo profesional a los jóvenes. “Dependiendo de la empresa o quien financia esa beca, es un aporte, no es grande, pero los ayuda ya a tener una tarjeta de débito porque nosotros les abrimos una cuenta en Banco Galicia, entonces ya empiezan como a tener una idea de administración de sus propios recursos”, señala Melisa.

Reciduca lleva la propuesta a la escuela y después los estudiantes se suman de manera voluntaria a la experiencia. Según datos de la organización el 90% de esos jóvenes completan el programa. Las actividades que realizan son en el mismo establecimiento educativo, tres veces por semana, a contraturno de su jornada educativa.

En cuanto al porcentaje de estudiantes que se anotan de manera voluntaria, Melisa dice que depende de las empresas que acompañan la propuesta, “si es Edenor o Pampa Energía se anotan todos. Eso sucede porque hay un interés posterior, porque esas empresas también buscan que los chicos puedan continuar de alguna manera: con alguna beca de estudio o una propuesta laboral. Mayormente eso pasa con los estudiantes de escuelas técnicas”.

Desafíos

Entre los principales desafíos se encuentra el vínculo con los otros, el manejo de las frustraciones, las relaciones entre pares, etc. pero también Melisa señala que esta población atraviesa otras preocupaciones como dificultades socioeconómicas, depresión, angustia, muchas veces influenciados por las redes sociales y la presión por cumplir ciertos estándares, la ludopatía y las adicciones. Así como el crecimiento de los casos de suicidio en los jóvenes.

“Los seres humanos nos vamos desarrollando también físicamente a destiempo. No todos los chicos de 13 tienen el mismo cuerpo, ni el mismo desarrollo. Además, se suma la influencia que tienen las redes sociales. Es aspiracional, muestran lo que uno puede llegar a hacer, cómo uno se ve en el espejo, cómo lo tratan, cómo se trata a uno mismo. Nosotros trabajamos acerca de qué manera yo puedo gestionar estas angustias, cómo puedo pedir ayuda, a quiénes. Identificar a esos adultos referentes que me van a acompañar”, explica Melisa y agrega: “Los tutores cumplen un rol enorme, ¿por qué? Porque ellos son muy cercanos a los chicos”.

Más allá de la escuela secundaria

reciducaLa fundación cuenta con un programa de egresados que ofrece becas universitarias y terciarias, así como oportunidades de empleo y cursos de formación profesional. Melisa observa una tendencia creciente entre los jóvenes a optar por cursos cortos y de rápida salida laboral, lo que refleja una necesidad de inmediatez y una reevaluación de las carreras universitarias tradicionales.

“En la última encuesta de egresados salió que subió un montón la elección de cursos, centro de formación profesional: manicuría, lash lifting de las pestañas, electricidad. Algunos cursos nosotros podemos llegar a brindar con alguna certificación. Hay chicos que estudian en la universidad pero hay muchos más que eligen cursos cortos y de salida laboral pronta. Hasta el 2010 te diría que había una necesidad de ayudar a la familia, ahora me parece que la búsqueda es por lo inmediato, se pone en duda el para qué hacer una carrera larga”, afirma Melisa.

Educación, empleo y sustentabilidad

Además del programa educativo, Reciduca mantiene su compromiso con la sustentabilidad. Cuentan con un invernadero hidropónico en el Hipódromo de San Isidro, donde los jóvenes realizan prácticas y aprenden sobre cultivos. El proyecto se lleva a cabo desde marzo del 2014 a partir de una alianza con el Jockey Club.

Reciduca“En secundaria tenemos la ley de pasantías, desde el año 2019 hay como una tercera vía que son prácticas educativas. Nosotros como organización estamos inscritos en COPRET y posibilitamos a los chicos de la zona a realizar prácticas educativas. Estas prácticas educativas no solamente se realizan dentro del invernadero de Reciduca, sino que tenemos una coordinación de prácticas y capacitaciones que se ocupa de buscar prácticas en locales, en municipios, en organizaciones de la sociedad civil de todo todo el resto del conurbano o del AMBA”, menciona Melisa.

También promueven el reciclaje de residuos en sus oficinas y tienen un programa de reciclado que convierte residuos en becas. Melisa explica: “Hay una parte de Reciduca que recolecta todos los residuos reciclables de empresas que ya no los necesitan y que se donan y que eso una vez que se recicla, se dona para más becas, de más chicos, o sea, para el programa educativo”.

Entre los materiales que recolectan se encuentra cartón, papel, pallets, film de embalaje, plásticos, metales, residuos informáticos y aceite vegetal usado (AVU).

El AVU de comercios gastronómicos es procesado y posteriormente transformado en biocombustible por empresas especializadas que tienen alianza con Reciduca. Desde la Fundación destacan que con cada litro reciclado se contribuye a ampliar el alcance de las becas del Centro de Formación de Reciduca.


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