CULTURA

Mercedes Funes se presenta en el Teatro de la Sociedad Italiana: “Es la obra más bella que hice”

Mercedes Funes se presenta en el Teatro de la Sociedad Italiana: “Es la obra más bella que hice”

Por Sabrina García

Mercedes Funes y Miguel Ángel Solá se suben al escenario del Teatro de la Sociedad Italiana este sábado con la obra ‘Por el placer de volver a verla’. La obra se llevará a cabo el sábado 2 de mayo a partir de las 21h. Entradas en el siguiente link.

La obra ‘Por el placer de volver a verla’ estrenó hace pocos días en La Plata y ahora comenzó una gira por distintos escenarios, entre ellos el de la Sociedad Italiana de nuestra ciudad. Funes y Solá interpretan la relación entre una madre y su hijo.

PLACER_REDES_1080X1920 (2)La obra es de Michel Tremblay, versionada y dirigida por Manuel González Gil, con música de Martín Bianquedi. “Tenemos un equipo impresionante”, dice Mercedes y agrega: “Yo hice mucho teatro en mi vida, por suerte. Mi gente más cercana: mis hermanos, mis amigos, vinieron absolutamente a todas. Hice obras maravillosas, sin embargo, todos me dijeron: ‘Esta es la obra más linda que hiciste’. Por eso yo cuando los invito se a lo que los estoy invitando”.

-¿Es la primera vez que trabajan juntos con Miguel Ángel, verdad? ¿Cómo es la experiencia?

-Todo es un viaje de un disfrute absoluto. Miguel es un tesoro, no me alcanzan las palabras para describirlo. No podría tener mejor compañero en el escenario que Miguel. Estoy feliz de trabajar con él.

Nunca estuve en una obra de dos personajes. Te puedo asegurar que es lo más lo más difícil, desafiante, porque cuando hay un otro vos sentís una responsabilidad enorme por el otro. Uno también quiere hacer las cosas bien para honrar al otro. Y, por otro lado, sabés que en la única persona en la que podés apoyarte es ese otro. Es inevitable que este equipo sea un equipo de amor.

-La obra gira en relación al trabajo de un autor de teatro y los recuerdos con su madre…

-Los personajes se conectan de una manera maravillosa. Estamos contando a una madre y a un hijo, sobre ese amor incondicional, sin ningún tipo de límites entre el uno y el otro. La obra es bellísima. Si bien sabíamos que teníamos una hermosa obra entre las manos, a mí me supera la cantidad de cosas que me escriben, me escribe mucho público que nos vino a ver diciéndome cosas hermosas. La gente aplaude de pie todas las funciones porque el cuento que contamos es universal.

Todos somos hijos, independientemente de si los padres están presentes o no. El vínculo y el recuerdo de ellos nos acompañan hasta el último día de nuestras vidas.

Sobre la obra

La obra se inicia con un monólogo de Solá en donde se presenta ante el público, cuenta que es un autor de teatro y que está armando su última obra. “De a poquito empiezan a ingresar elementos, objetos, empieza a sonar música, y aparece su mamá que no se presenta ante el público, entra a revivir un recuerdo”, señala Funes.

El público se identifica con las situaciones ridículas, graciosas, hilarantes y emotivas que se presentan, y se ríe mucho con los clichés de las madres. La obra genera una “memoria emotiva” que hace que el público navegue en los recuerdos de ese autor y su madre. Mercedes Funes destaca que esta identificación es “linda” y no “sufriente”, ya que evoca emociones que hacen sentir bien y recuerdan la parte positiva de ser hijo.

Solá por momentos recuerda un momento con su madre cuando él tenía 11 años. Él escondiéndose debajo de una frazada para que ella no lo descubra porque había hecho una travesura. Ese mismo autor recupera otro momento con ella teniendo 16, 21 o 27 años.

El público acompaña esos distintos momentos de ese vínculo entre una madre y su hijo. “Ese vínculo entrañable de esta madre con este hijo y de ese amor que el hijo tiene por el teatro gracias a ella. Su madre que no era actriz, que no era una artista, que era una madre y ama de casa, le contagió este amor hacia el teatro siendo público”, destaca Funes.

La madre es extrovertida, expresiva y tiene todos los clichés de las madres a la hora de retar, a la hora de querer enseñar. “Eso se vuelve algo muy desopilante y el público lo agradece, se ríe mucho con eso”, destaca la actriz.

“Todos somos hijos. Recordamos ese seno materno y paterno, de esos abrazos amorosos que nos sostuvieron con amor, que nos dieron de comer, que nos cuidaron la fiebre. Aquellos que tenemos la fortuna y que tuvimos la fortuna de ser hijos amados, de un nido de amor, aunque se nos hayan ido los padres muy temprano. Los padres siguen estando presentes en nosotros hasta el último día de nuestras vidas. Y sin duda, si hay algo que esta obra nos demuestra y nos recuerda, es que todos somos hijos”, señala Funes.

Y agrega: “Hay gente que a lo mejor no ha tenido la fortuna de poder transitar su infancia o crecer de la mano de sus padres pero hubo algún abuelo, algún tío, una tía, alguien fue ese regazo y esta obra es un poco también un homenaje a ese lugar”.

La gira

“Vamos a estar en distintos lados, ya sea cercanos a Capital Federal o de Gran Buenos Aires o también vamos a viajar a algunos otros puntos de lo que es el resto del país. Este fin de semana tenemos función en San Fernando y otra en Mercedes. El fin de semana pasado estuvimos en Córdoba y nos pedían otra función. La realidad es que tuvimos salas llenas, con el público respondiendo feliz. Seguramente después de la segunda mitad de año ya nos instalaremos en algún teatro en la calle Corrientes”, destaca la actriz.

Habitualmente una obra se estrena en un teatro, se realizan varias funciones y después se lleva a cabo, o no, una gira. Esta obra tiene la particularidad de haberse realizado al revés, es decir, iniciada con gira. “Fue un vértigo enorme. Yo nunca había estrenado así. Yo siempre había estrenado con la obra en un escenario fijo y cuando ya sentía que la obra más o menos estaba medianamente madura, ahí la sacábamos a distintos escenarios. Acá fue al revés, estrenamos en La Plata y seguimos de gira. Está buenísimo porque nos desafía”.

Y agrega: “Estamos entendiendo dónde el público necesita que nosotros los dejemos reírse, que nosotros los permitamos interrumpir con el aplauso, que nosotros le demos el permiso de que ellos puedan quedarse. Eso es hermoso”.

La identificación del público

Los comentarios del público inundan las redes sociales de la obra como de los actores. “En este momento de tanta crueldad que nos atraviesa a todos en todo el mundo, aparecen inquietudes, preguntas. Somos humanos, necesitamos orgánicamente tocar, oler, sentir, probar, avanzar, caer para levantar, vivir. Hay como una especie de subvida medio sedada de ser espectador de lo que pasa en la vida de los otros a través de las pantallas, como una anestesia, pero en algún momento vamos a necesitar de experiencias vividas: sentarte a escuchar a un tipo tocando la guitarra en vivo, ir a una obra de teatro y ver lo que pasa ahí en el momento, salir a jugar un deporte, conectar con lo que sucede en el momento con con los sentidos que tenemos para usar”, destaca.

Y completó: “El teatro siempre se va a mantener ahí de pie y va a ser el espacio que siempre nos recuerde que nosotros necesitamos experiencias de carne y hueso, experiencias que se palpiten y se respiren en el presente”.


Sin Comentarios

Escribí un comentario
Todavía no hay comentarios! Vos podés ser el primero en comentar este post!

Escribí un comentario

Tu e-mail no será publicado.
Los campos obligatorios están marcados con*


1 + = 9