OPINIÓN
Las 50 sombras y un montón más
Por Carmen Espadas*
Últimamente vengo pensando, entre miles de cosas más, esto del libro de “Las 50 sombras de Grey”, más que el libro o la película, sobre los comentarios al respecto; y me pregunto si es tan trascendental, cuando, para mí, aún vamos 50 sombras por detrás.
Me explico, la lucha por los derechos igualitarios en cuestión de género es una realidad, el camino es largo y son muchos los pasos y obviamente quedan muchos más… pero, lo que escucho, lo que leo, no tiene que ver con la legalidad sino con “la ética” y “la moralidad”… y tiemblo… tiemblo porque eso me da miedo en una sociedad como esta, donde seguimos encajando con un tapón bien apretado el ámbito del sexo, del desnudo, del comportamiento íntimo, de la manera de relacionarse en lo carnal…
Trato de evitar el término “amor”, porque es añadir lo obvio y una dificultad más a este análisis, por lo subjetivo, lo que cada uno hace suyo, … y, en todo eso, habría cientos de días por hablar; por eso lo circunscribo al ámbito de la piel y de la sexualidad.
He vivido situaciones absurdas, como estar en un vestuario con mujeres, que al cambiarse hacían cabriolas con los trapos para evitar enseñar un pedazo de nalga, de seno o todo lo demás… que es lo mismo que lo que yo tengo, en más y en menos, pero lo mismo y nada más.
Ir a una playa y escuchar las críticas de otras y otros “¡qué asco, no se como se atreve a enseñar con lo (gorda o lo flaca) que está!”.
Pasear por una terraza, observar las miradas de clientes y clientas aterradas porque a “esa” se le ve un hilito de la tanga, “qué ganas de enseñar”….
Capital, al lado del Obelisco, dos hombres enamorados, de la mano, un beso casi robado, y esas caras de asco, de no querer mirar mirando; esas impurezas de la humanidad juzgando… y es gerundio, porque la prosa, en esto es casi una necesidad.
Eso sí, el desnudo, cuando se utiliza para reclamar es aclamado; esas marchas con mensajes escritos…. yo me cuestiono, quién lee y quién mira lo que hay debajo de las letras y analiza culo y tetas… pero bueno, “es un reclamo, tiene su utilidad”. Entiendo perfectamente la diferencia entre utilizar y ser utilizado, entre hacer y ser inducido u obligado… pero creo también entender en la libertad del uso de la carne, de la mirada, de la sangre, del pelo, del pié, del … coño, ¡joer, hay que decirlo “tó”!. También me encanta aquello de “es más deseada si deja intuir y no enseña”… bueno, es una forma de seducción; pero, ¿eso no es inducción?…
Creo que antes de cuestionar si es sano o enfermedad el que te excite que te peguen, pegar, que te aten, atar, … creo que deberíamos desnudarnos frente al espejo y estudiar qué es lo que siento, porque mal que nos pese, somos eso, además de lo que cada uno le quiera sumar…
Me pregunto qué pasaría, si en este texto, hubiera puesto una imagen mía, desnuda, sin mensajes, sin más intención que acompañar lo que ahora llaman “composición plástica”… me pregunto si mañana, alguien diría, “realmente esa mujer está muy mal”, “algo le está pasando”. Me pregunto si recibiría mensajes por privado, instándome a eliminar eso que es carne a hueso pegado, por lo que puedan pensar los demás, por lo que pudiera perjudicarme en el ámbito social. Me pregunto, cuántos comentarios criticando, juzgando, insultando…
Tantas sombras que estas 50 no son nada, al menos para mí… es un libro, de páginas, de escasa calidad literaria, que no me convierte en nada más.
* Carmen Espadas. Abogada. Contadora. Docente del FinEs. Escritora. Catalana de nacimiento y sanfernandina por elección.


