ENTREVISTAS
Ferromodelismo: el hobby de Juan que heredaron sus hijos y se expuso en el Teatro Otamendi
Por Sabrina García
Durante las vacaciones de invierno se expuso en el Teatro Otamendi una maqueta de 10x2mts que representa, a escala, toda una vida en torno a los trenes. La iniciativa surgió de un vecino de la ciudad de Victoria ferviente admirador del sistema de ferrocarril y que, motivado por sus hijos, muestra al mundo su hobbie y el amor sobre rieles.
Juan Alberto Poey tiene 81 años, y tres hijos varones. Su amor por los trenes comenzó a los cinco años con el primer tren a cuerda. “Me lo regalaron mis padres. Era marca Matarazzo, Argentina”, dice y recuerda que ese fue el inicio de esta larga historia.
“Surgió a nivel de juego infante. Luego, en los años ’50, tuve la oportunidad de viajar a Mar del Plata y ver una mesa como ésta (señala su propia mesa) instalada en la Iglesia de San Pedro en la avenida Luro. Era pleno verano (recuerda) y la maqueta la había hecho un abuelo, que hacía un show. Después de ver semejante mesa se disparó esta idea que duró hasta ahora”, recuerda Juan.
La mesa de 10 x 2 está hecha a escala. “Tenemos entendido, que este tipo de maqueta y a esta escala somos los únicos en el país. Lo hablé con ferromodelistas especializados, que trabajan hace muchos años en esto y me dijeron que, a lo sumo, alguno tiene algo parecido o más chico, pero en su casa”, explicó Santiago, el hijo más chico de Juan.
Juan, por su parte, explica que la maqueta la guarda en el garage. “La mesa fue diseñada en función del lugar que teníamos”, agrega.
-Yo la armé básicamente, pero con la ayuda de mis hijos que eran muy chicos. Cuando empecé con la mesa mi hijo mayor tenía 8 años y los otros eran más chicos. A medida que fueron pasando los años fueron ayudando. Después yo fui siguiendo y ellos hicieron su vida, pero ahora me están dando una mano porque esto no lo puede manejar una persona sola.
-Vivís en Victoria, una localidad con mucho arraigue a la vida del ferrocarril…
No soy oriundo de Victoria sino he venido en el ’70 a vivir acá. Conozco la ciudad, desde ya conozco perfectamente la historia de los galpones de Victoria. Aparte, acá tenemos una calle con el nombre de uno de los jefes ingleses, que era el Ingeniero White. La calle Ingeniero White fue nombrada en honor a uno de los jefes de los que montaron los talleres en Victoria. Muy querido por la gente ferroviaria.
-¿En qué momento surge la idea de mostrar esta mesa y recorren distintos lugares?
La primera vez que la expusimos fue en la Universidad Católica (UCA) en Puerto Madero. Fuimos convocados por el Departamento de Psicología que nos llamó, porque hoy en día el tema de los hobbies es un tema que se incentiva muchísimo a los futuros profesionales por el alto estrés en el que se vive. Como parte de ese incentivo fuimos a dar una charla sobre el tema, amén de haber llevado la mesa y mostrado un poco lo que se había hecho.
La siguiente vez fue en el 2023 lo expusimos en San Fernando R, en la estación del Tren de la Costa, se puso ahí los 15 días también. Y ahora con la inauguración de este teatro hermoso.
Un poco más sobre el hobbie, la historia familiar y el legado
Santiago, el hijo más chico de Juan, cuenta que fue el que más le insistió a su padre para “sacar” la maqueta al mundo. Si bien sacarla del garage implica el traslado en un camión playo porque se desmonta a la mitad, su idea era que se transformara en un legado. (NdA) Podríamos decir también: un patrimonio de nuestra historia como ciudad que, como muchos pueblos, surgieron y crecieron por la vida ferroviaria
-¿Cuántas cosas tiene la maqueta y cómo se fue construyendo? ¿Con qué elementos?
-El ferromodelismo es un mundo. Obviamente, tiene sus marcas internacionales. Mi viejo tiene tres o cuatro marcas pero básicamente tiene dos: Lionel y Hornby. Son marcas internacionales. En el país está poco desarrollado este hobby. Por lo tanto no es algo barato.
Mi viejo es ingeniero y por su trabajo le ha tocado viajar. En alguno de esos viajes compró muchas cosas y las fue arreglando él a lo largo de toda su vida. Acá hay mucho de lo artesanal. Yo me acuerdo de chico ir a acompañarlo a comprar alguna máquina, algún vagón, vías, alguna casa, la fábrica de cerveza que usamos en la muestra.
En los ’90, quizás por la falta de trabajo, mi viejo dijo: ‘Tenemos un poco más de tiempo, vamos a diagramar una maqueta’. Hasta ese momento lo armábamos en el piso. Cómo él es ingeniero planificó un sistema ferroviario y lo fuimos construyendo. Fuimos participando un poco todos.
-O sea, fue toda una actividad familiar…
-Totalmente. Mi vieja siempre afuera, nunca se enganchó (ríe). Mira que yo traté de que se enganche, pero no lo logré.
-Igual para ella me imagino que tres hijos varones, seguramente con mucha energía, lograr que estén todos haciendo algo tan artesanal, estimo que sería una actividad relajante para ustedes…
-Sí, totalmente. Es muy importante tener un hobby. Yo soy músico y para mí la música es casi un juego. Creo que es importante el juego en general. Si me preguntás a mí, la vida se trata de eso, un juego. Hay que tomarla así.
-Además de llevar la maqueta, ustedes se visten como si fueran maquinistas de otra época, cuentan una historia lo qué significó la construcción de los trenes. Algo muy pedagógico…
-Hablamos de Victoria, por ejemplo, y se construyó a partir del tren. Cuando el pueblo se muere es porque el tren se fue. En los ’90, cuando cerraban líneas de tren, la gente no sabía qué hacer. Tenía que pagar tres veces más el pasaje en colectivo. El Ferrocarril conecta pero además es un transporte sano en materia ambiental, es barato, mucho más seguro que los camiones, por ejemplo. Nuestro legado es un poco mostrar eso. Contamos una historia, suena una canción de esa época. Todo es transversal.
Para nuestra familia es muy importante, lo disfrutamos, pero yo creo que esto trascendió. Nuestra idea de sacarla era la de compartir esto, que quede como bien para todos y no quede guardada en un garage.
(*) Para conocer y seguir las próximas exposiciones consultar en la cuenta de Instagram @ferromodelismopoey






