Sus padres fueron militantes del PRT/ERP. Su padre, José María Molina, murió fusilado en Catamarca (hecho conocido como la Masacre de la Capilla del Rosario). Su madre, Cristina Isabel Planas, fue detenida y luego desaparecida en Lanús. Jorgelina tenía tres años y medio y estaba junto a ella cuando se la llevaron. A los pocos meses la adopta la familia Sala y cambian su nombre por Carolina María Sala. Es la nieta restituida n° 25 (1984).
Estas obras forman parte de la muestra “Geografías Interiores – Reconstrucción” y se refieren a ese proceso de construir nuevamente lo que estaba totalmente deshecho y roto, desaparecido, para volver a ponerlo en su lugar, para restituirlo a su lugar de origen.