CULTURA
¿Sabías por qué y desde cuándo Plaza Mitre lleva ese nombre?
Por Sabrina García
A 125 años del jubileo de Mitre -celebraciones por su 80 aniversario- reconstruimos cómo se vivieron los festejos del prócer en nuestro distrito. Un evento que prometía ser una fiesta unánime, pero que quedó marcado por las disputas vecinales, la ausencia de las autoridades y el desplante de un Intendente.
La historia de San Fernando está hecha de grandes hitos, pero también de las tensiones cotidianas de sus protagonistas. El 26 junio de 1901, con motivo del 80º aniversario del Teniente General Bartolomé Mitre, la Argentina entera se movilizaba para rendirle homenaje. Nuestro pueblo no fue la excepción: una Comisión Popular local convocó formalmente al vecindario a sumarse a los festejos.
La propuesta era ambiciosa y buscaba embanderar las calles del partido. Sin embargo, lo que debió ser un acto de estricta unidad patriótica terminó convirtiéndose en un escenario de disputas políticas y desaires oficiales.
Algunos datos de Mitre
Bartolomé Mitre nació un 26 de junio de 1821. Fue historiador, polémico político e impulsor de la organización nacional. Falleció en enero de 1906 pero, cinco años antes, y con motivo de su 80 aniversario fue objeto de grandes homenajes y festejos.
Mitre que comenzó a trabajar a los 14 años en una de las estancias de Rosas se convirtió en un ferviente opositor del Restaurador. A sus 15 años escribió su primera colección de poesías. A los 17 emigró con su familia a Montevideo donde inició su carrera militar en el arma de artillería.
En la capital uruguaya tomó contacto con los intelectuales antirrosistas emigrados. Su destacada actuación le valió el ascenso a Teniente Coronel en 1846. Pero ese mismo año decidió abandonar el Uruguay, disgustado con la política de Rivera. Se trasladó a Bolivia donde el presidente Ballivián lo puso al frente del Colegio Militar. Allí también ejerció el periodismo, junto a Wenceslao Paunero y Domingo de Oro, y fundó el diario antirrosista La Época.
Un golpe de estado derrocó al presidente Ballivián y Mitre debió trasladarse primero al Perú y finalmente a Chile, donde residirá hasta 1851.
Su encono con Rosas quedó demostrado en cada uno de sus actos. Tras el pronunciamiento de Urquiza, se incorporó al Ejército Grande como jefe de artillería y tras el triunfo de Caseros, en 1852, fundó Los Debates, diario desde el que fijaría su postura en defensa de los intereses porteños frente al proyecto de Urquiza. Esto le valió el cierre del periódico y un nuevo exilio en Montevideo.
El 11 de septiembre de 1852 los sectores porteños opuestos a la nacionalización de las rentas aduaneras y la hegemonía de Urquiza, organizan un movimiento que tiene en Mitre y Valentín Alsina a sus principales referentes. La «revolución» del 11 de septiembre produjo la separación de la provincia de Buenos Aires del resto del país, con Valentín Alsina como gobernador y Mitre como ministro de Gobierno y encargado de las relaciones exteriores.
Posteriormente, en 1855, sería electo presidente de la legislatura bonaerense, y fundaría el instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata. En 1870 funda el diario La Nación.
El 80 aniversario y la polémica de los festejos
Durante su mandato, Mitre tejió alianzas con los sectores conservadores del interior buscando subordinar a las provincias a los intereses porteños. Desde el diario La Nación ejerció presiones y se convirtió en un gran influyente de la política. En las filas conservadoras nada se hacía sin consultar a “Don Bartolo”, que se reservaba la última palabra.
Es así que en 1901, y al celebrarse su 80 aniversario, hubo celebraciones y festejos, incluidos en nuestra ciudad.
Mitre, por su posicionamiento político, su carácter conservador y unitario, generaba amores y odios. No resulta extraño decir, entonces, que los festejos por sus 80 años se destacaron por las polémicas.
Para llevar a cabo los festejos se creó una comisión organizadora —integrada por vecinos destacados como Manuel E. Mantilla, Juan A. Alsina, Lautaro L. Arias y Antonio P. Gimenez, entre otros—. El programa incluía una concentración en la Plaza Alsina (actual Plaza San Martín, frente a la estación del ferrocarril). Desde allí, una imponente columna recorrería la calle San Martín -intuimos que es la actual calle Madero- hasta Constitución, para luego dirigirse a la plaza principal.
El desfile iba a estar encabezado por la Banda Municipal y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Un grupo de niñas tendría la alta distinción de portar la chapa conmemorativa de bronce que rebautizaría a la plaza principal como “Plaza Bartolomé Mitre”. El plan original estipulaba que las autoridades locales y el Intendente Municipal esperarían en los balcones del palacio comunal, donde se pronunciarían los discursos oficiales, se ejecutaría el Himno Nacional, se colocaría la placa en la pared de la Intendencia y se repartirían medallas conmemorativas y biografías del expresidente entre los asistentes.
Incluso las diversas colectividades y organizaciones de San Fernando y Las Conchas (hoy Tigre) tenían lugares asignados para ver pasar la comitiva: desde la Sociedad Italiana Unione e Benevolenza y la Sociedad Española, hasta agrupaciones como La Gouloise, L’Union y los Artesanos del Dique, entre otros.
Entre la planificación y la concreción
A pesar de la meticulosa planificación, la crónica posterior publicada por La Razón reveló una realidad mucho menos idílica. Bajo el título “Las fiestas del jubileo del General Mitre”, el periódico plasmó una dura y parca crítica sobre los resultados del evento.
Según el cronista de la época, la manifestación “no resultó lo que se esperaba, ni mucho menos”. Desde las reuniones preparatorias en el salón-teatro de la Sociedad Italiana “se hicieron evidentes dos tendencias políticas enfrentadas”. Acusaron a un sector del vecindario de entorpecer de forma “mezquina” el trabajo que la Comisión Popular le había encomendado al vecino Antonio P. Gimenez (a quien el diario termina felicitando por salvar las papas del fuego).
Esta “corriente” disidente logró ahuyentar al “elemento sano e independiente” del pueblo. Como resultado, la columna terminó siendo una “exigua insignificante reunión de personas”, compuesta en su mayoría por mujeres, niños y extranjeros que estaban ajenos a las “pequeñeces” de los bandos locales. Para el diario, se terminó usando el nombre de Mitre como bandera de intrigas para “hacer ruido” y buscar un aplauso que nadie otorgó.
El portazo oficial
El punto más álgido del escándalo lo protagonizó el propio Intendente Municipal. En una sección titulada con ironía ‘Cosas del Intendente’, La Razón cuestionó la actitud de la máxima autoridad local, calificando su accionar de “desacertado”, de “peor gusto” e “intolerante”.
El medio de comunicación dejó en claro que el intendente no esperó a la comitiva en los balcones ni brindó un discurso conmemorativo, tal como estaba planificado, sino que cerró las puertas del municipio y no participó de los actos. La Razón tildó al accionar como un acto de “impolítica de la peor especie”.
La situación llegó al extremo de que, al momento de colocar la placa con el nombre de Plaza Bartolomé Mitre, no había ninguna autoridad presente para recibirla, “obligando a que anduviera pasando por la calle la pobre placa conmemorativa”.
La crónica destaca la acción del concejal Victorica, quien de forma individual salió a recibir a la Comisión del Jubileo. De esta forma el legislador se convirtió en la única autoridad presente en el acto.
A 125 años de aquellos sucesos, ¿conocías esta historia? ¿sabías cuándo y cómo la plaza Mitre adquirió esa denominación? Ahora, quizás, cuando cruces entre los bancos, las luces históricas y el ombú, recuerdes que aquel monumento que nos recuerda a Mitre y donde descansan las palomas atravesó un sinsabor amargo.
Fuente consultada: El Historiador y ediciones del diario La Razón

