OPINIÓN

Una plaza unificada y con demandas claras

Una plaza unificada y con demandas claras

Por Juliana Notti

La jornada de ayer (miércoles 4 de junio) en Plaza de Mayo fue una muestra clara de que los distintos sectores de nuestro Pueblo no están dispuestos a resignar derechos. En un mismo día, confluyeron diferentes reclamos que tienen un punto en común: la necesidad urgente de respuestas por parte del Estado.

En primer lugar, las trabajadoras y trabajadores del Hospital Garrahan reclamaron una vez más por salarios dignos y condiciones laborales acordes a la enorme responsabilidad que enfrentan cada día. La salud pública no puede seguir siendo desfinanciada ni sostenida a costa del esfuerzo personal de quienes trabajan en ella. La situación del Garrahan es crítica y exige una solución inmediata.

Por otro lado, se movilizaron también jubiladas y jubilados quienes vienen denunciando el ajuste sobre sus haberes y el vaciamiento de un sistema previsional que debería garantizarles una vida digna. Es inaceptable que quienes han sostenido este país durante décadas hoy estén por debajo de la línea de pobreza. El Congreso logró darle media sanción a un aumento para los jubilados del 7%; también obtuvo mayoría de votos la moratoria previsional. De todas formas, el Presidente Javier Milei advirtió que aunque se aprueben en el Senado, ambas medidas serán vetadas.

También en el día de ayer se cumplieron diez años de la primera marcha de Ni Una Menos. Diez años de una consigna que no perdió vigencia. Frente a los retrocesos en políticas públicas con perspectiva de género, los recortes en programas de acompañamiento y la violencia estructural que persiste, las organizaciones volvieron a la calle con un mensaje firme: los derechos conquistados no se negocian y los femicidios siguen en aumento. No se puede mirar para otro lado mientras esta realidad atraviesa a las mujeres y diversidades de nuestro país.

La articulación de estas demandas sociales no fue anecdótica. Muestra un malestar generalizado frente a un modelo que ajusta sobre las mayorías, debilita lo público y pone en riesgo derechos básicos. Para sostener los números macroeconómicos ordenados y el ficticio “déficit cero” se recortan salarios, se desfinancia la salud y la educación y se frenan obras públicas.

Creo que en tiempos de individualismo y despolitización de la sociedad es fundamental que la política vuelva a estar cerca de cada vecino. Para poder conocer las diferentes problemáticas y brindar respuestas concretas desde el Estado. Estoy convencido de que los dirigentes que siguen gobernando por y para la gente deben encabezar los nuevos procesos de representación política. Por eso es fundamental respaldar y cuidar a nuestro gobernador Axel Kicillof, para la construcción de una alternativa que escuche, represente y actúe a la altura del momento histórico que estamos atravesando.


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