CULTURA
Moverse entre libros: una recorrida por la Biblioteca Naón
Por Manuela Herrera
Situada en Simón de Iriondo 1441, con 82 años de existencia, un lugar para tener al alcance de la mano el universo de la literatura.
Dentro de las muchas cosas que una vez alguien dijo, está esa frase sobre los muchos mundos que caben dentro de un libro. O tal vez nunca nadie lo había dicho hasta ahora, pero en realidad ese es un detalle menor. Lo importante es que esas palabras exactas son las primeras que se vienen a la mente cuando se pisa por primera vez la Biblioteca Popular Rómulo S. Naón.
Por fuera se trata de un lugar pequeño, geométrico, de un blanco no tan blanco, poco llamativo. Por dentro dos pisos -un piso y un entrepiso, en realidad-, una mesa de vidrio con varias sillas, algunas computadoras, un rincón con goma evas pensado para los más chicos, una escalera gris. Y libros. Como su título de biblioteca anticipa, en este lugar si hay algo que importa son los libros.
Cecilia, la secretaria de la Biblioteca Naón, recorre las estanterías con una mezcla de entusiasmo y tranquilidad. Busca y encuentra primeras ediciones, libros de mil novecientos cuarenta y pico, pequeños tesoros que muestra y comparte con una sonrisa tenue en los labios y otra en la mirada, detrás de sus anteojos rojos. Cuenta que le gustaría armar un espacio para poder exponer aquellos libros que tienen un valor histórico agregado. Y muestra el más claro ejemplo: uno de los tres tomos de La Divina Comedia que tiene la biblioteca, de aproximadamente un metro de alto, en italiano y con elaboradas ilustraciones. No hay registro de cómo llegó a la biblioteca, característica que comparte con muchos de los libros más viejos, pero solo observarlo ya resulta impactante.
La que pasa lentamente las páginas del antiguo tomo es Angélica, directora de la Biblioteca Rómulo Naón. Apasionada por la historia de San Fernando, dictó un curso sobre el tema este año y sus acotaciones siempre están teñidas de algún dato interesante acerca del pasado del distrito. También le gusta hablar de las actividades que se realizaron en el último tiempo en la biblioteca, como la charla de poesía que tuvo lugar el viernes pasado. “Eso es lo que hay que hacer, tratar de que la biblioteca viva. Porque la biblioteca ¿cómo vive? A través de estas expresiones”, asegura.
A pesar de ser pequeña, la Biblioteca Rómulo Naón pareciera aumentar de tamaño para poder almacenar libros: no sólo tiene muchísimos, sino que se consiguen cada vez más. Además de los ejemplares comprados gracias a la CONABIP, con el dinero recaudado en los talleres se obtienen cinco o seis libros al mes. El público habitual del espacio suele apuntar principalmente a tres géneros muy definidos: romántico, policial y ensayos o actualidad. Sin embargo, desde el espacio están en la búsqueda constante de nuevas cosas: en el último tiempo, por ejemplo, indagaron en el mundo del manga. Con el asesoramiento de Mati, el bibliotecario, y algunas personas de la librería El Enebro, pudieron conocer más sobre este género al punto de que no solo se sumaron varios tomos del mismo al inventario sino que también se realizó una charla al respecto en la biblioteca.
Además del préstamo de libros, la Biblioteca Naón también dicta diferentes talleres, en su mayoría virtuales a causa de la pandemia. Varios son de idiomas (inglés, francés, italiano y portugués), aunque también hay de temáticas como fotografía, redes sociales, lectura y artes visuales, entre otras. A veces, un viernes al mes se realizan charlas “científicas y culturales” de manera virtual que abordan cuestiones muy variadas: monotributo, Covid, colesterol, Frida Kahlo. Las llevan adelante socias que se ofrecen por conocer determinado tema y para ingresar no es necesario inscribirse, solo acceder al link compartido por redes.
Por otro lado, los requisitos para ser socio son simples: es necesario completar un formulario, llevar una fotocopia del documento y de la factura de un servicio público para acreditar el domicilio y pagar dos cuotas que cubren los dos primeros meses de asociación. Una vez completado el trámite se puede retirar un libro, y luego de dos meses se pueden retirar hasta tres libros en cada oportunidad. Cada libro se presta por quince días y luego es posible realizar dos renovaciones de siete días cada una. A partir de enero de 2022 el valor de la cuota mensual será de $150. Siendo socio los precios de los distintos talleres que se dictan tienen un descuento.
“La idea es tratar que la persona que viene y busca un texto determinado lo disfrute”, afirma Angélica. Cecilia, por su parte, al hablar de los lectores y su relación con la biblioteca utiliza la palabra vínculo. Cecilia y Angélica charlan y se mueven cómodamente entre los libros. Quizás sea porque justamente les descubrieron una capacidad que a veces algunos distraídamente olvidan: para hablar de libros primero necesitamos hablar de personas. Personas que escriben libros, personas que leen libros, personas que recomiendan libros. Personas que lloran con libros, personas que cambian su forma de ver las cosas gracias a un libro, personas que piensan qué libro quieren llevarse la próxima vez que vayan a la biblioteca.







Felicitaciones a Angélica, Cecilia y Mati por su empeño, dedicación y disponibilidad en todo momento, y por el notable esfuerzo que realizan para convertir la biblioteca en un centro de adquisición de conocimiento, cultura y disfrute.Muchas gracias a los tres!!!
Estaría buenos que pongan cuáles son las redes sociales de la biblioteca