OPINIÓN

AD10S

Por Sabrina García*

Estoy hablando por teléfono mientras chequeo Twitter, el reloj marca las 13.17 hs. “A los 60 años murió Diego Maradona”, dice el posteo. No es posible. Comienzo a buscar la información en medios de comunicación. La placa roja en Página 12 dice alerta y confirma la noticia. No puede ser. Del otro lado de la línea me siguen hablando. Yo ya no puedo seguir la conversación.

Maradona a lo largo de su vida a generado amores y odios, sin duda un tipo que trasciende fronteras e historia. Hace unos días seguimos las miles de horas de transmisión sobre su carrera a raíz de su cumpleaños 60. Cuesta entender que hoy la noticia sea que ya no está entre nosotros.

Tuve la suerte de verlo jugar, crecer creyendo que los jugadores de selección eran como Diego. Dejó la vara tan alta que después de él ningún equipo ni jugador va a transmitir lo que generó El Diez. Un héroe popular y es nuestro. Un pibe de barrio que supo conquistar el mundo.

“La autopsia se realizará en San Fernando” es lo siguiente que recuerdo y acto seguido la noticia deje de vivirla como espectadora a cubrirla como periodista.

Hombres y mujeres, niños, niñas y jóvenes comienzan a armar un corralito por el lugar donde debería ingresar la ambulancia a la morgue del Hospital Cordero. Banderas de Tigre cuelgan de la Estación Virreyes, del túnel de la avenida Avellaneda. “Diegoooo, Diegooo”, “El que no salta es un inglés”, son las frases que más suenan. Las formaciones del tren pasan despacio por la puerta del Hospital, hacen sonar las bocinas. Las caras pegadas en las ventanas de los pasajeros. Todos y todas, a su forma, quieren despedirse.

Agustín tiene puesto el ambo de otro establecimiento sanitario. Él hace las autopsias en el Hospital Cordero. Cuenta que Juan, el director del Hospital, le avisó que el cuerpo de Diego iría para allí, que rápidamente terminó de atender y salió para San Fernando. Camina por el patio como todos los que allí estamos. Parece tranquilo, dialoga mientras se acomoda el pelo. Brinda información sobre la autopsia: “Somos varios los profesionales que vamos a realizar la autopsia”, dice y explica que es decisión del Poder Judicial establecer que peritos van a intervenir.

Lo interrumpo y le pregunto si es “maradoniano”. Si bien el barbijo le tapa buena parte de la cara su gesto cambia. “Sí”, responde y trata de cambiar de tema alegando que le cuesta caer sobre el cuerpo de quien va a trabajar.

Afuera es tal la cantidad de gente que se hace presente que se arma un operativo para ingresar la ambulancia por otra puerta. Corridas, enojos por aquellos que a cualquier precio quieren una foto o un video del momento en el que Diego es ingresado a la morgue. Hacemos un corralito humano, con biombos que impidan que el mundo lo vea así. Ahí, en esa camilla viaja custodiado por nosotros y nosotras el astro del fútbol. El mundo habla de él. Miles de imágenes pasan como si fuera una película por mi mente. Jamás pensé que iba a estar despidiendo así a Diego. Gracias por tanto, enorme.

 

(*) Sabrina García. Periodista


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