OPINIÓN

Aumento de las tarifas de telecomunicaciones: ¿Qué está en juego?

Por Sabrina García*

En agosto de 2020, motivado por la necesidad de garantizar un servicio de conectividad acorde a los tiempos vividos por la pandemia, el Presidente de la Nación firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 690/20 por el cual se establece que “los Servicios de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y el acceso a las redes de telecomunicaciones para y entre licenciatarios y licenciatarias de servicios TIC son servicios públicos esenciales y estratégicos en competencia”.

conectividadDeclarar “servicio público esencial” a las TICs permite “garantizar la función social y el carácter fundamental como parte del derecho humano a la comunicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación”. Así está establecido en el DNU 690/20 y coincide con el pedido de la ONU a declarar el servicio como derecho humano. Es decir, se debe garantizar un servicio equitativo y asequible a toda la ciudadanía.

Lejos de brindar ese servicio, las empresas de telecomunicaciones además cobran en forma muy dispar la prestación que brindan. Pero esa desigualdad y deficiencia se pusieron en relieve en los primeros meses de la pandemia, cuando el confinamiento era total e Internet y la comunicación cobraron suma importancia para poder pasar el tiempo, trabajar en forma remota y continuar con las clases en todas las etapas educativas.

¿Alguna vez pensaste lo que gastamos para poder tener el servicio de telecomunicaciones? Saquemos la calculadora y empecemos a sumar: cable, teléfono fijo, teléfono móvil, internet. Sí, es mucho ¿y si te dijera que esos servicios, en muchos casos, lo presta la misma empresa?. Oh, sí, bueno, con todo lo que vengo pagando debería ser accionista. Ahora compará todo eso que gastás para que la empresa te preste ese servicio que nos permite comunicarnos y comparalo con otro servicio, por ejemplo, agua (que además es un recurso del ambiente). Bien, ahora entendés por qué es necesario regular tarifas a las TICs.

Pero claro, si las empresas TICs desde hace años nos cobran lo que quieren, nos brindan el servicio que quieren. Si te quejas te ofrecen más megas por menos plata (inexplicable). Era lógico que no iban a aceptar que el Estado les diga: “señores, brindan un buen servicio y además congelan tarifas hasta diciembre”.

En este punto te invito a buscar las facturas de, por ejemplo, todo 2019 y fijate como mes a mes te fueron aumentando siempre. Si comparás enero y diciembre vas a ver que el aumento supera la inflación de ese año.

Retomemos, a “regañadientes” las empresas cumplieron la condición de no aumentar en ese plazo. Digo a regañadientes porque si googleás en agosto y septiembre los medios (que pertenecen a las empresas que prestan esos servicios) intentaron instalar que los ciudadanos estaban en contra de la medida. Sí, parece extraño que uno como usuario se vaya a quejar para que le cobren más por un servicio pésimo y caro. Como la noticia no llegó (con lógica razón) a movilizar a las masas, debieron ser más sutiles en el reclamo para convencer a otros a que defiendan sus intereses (otro día charlamos sobre cómo los medios nos operan).

Diciembre se convirtió en el punto de inflexión para las empresas TICs que estaban esperando salir a cobrar -todo junto- esos puchitos que no te pudieron aumentar en estos meses y, como el cuento del carruaje de la Cenicienta que a las doce se transforma en calabaza, el sueño del tarifazo se desplomó. El gobierno nacional autorizó un aumento de hasta un 5%.

Cuesta de eneroEn España se utiliza la frase “cuesta de enero” para hacer referencia a la subida de precios, tarifas y tasas que suceden al inicio de cada año. Bien, las TICs parece que se empeñaron en traernos los aires europeos y sacudieron los estándares aumentando las tarifas, en algunos casos, hasta un 20%.

El gobierno nacional, a través del ENACOM, anunció que intimaría a las empresas para que retrotraigan los aumentos, que no superen el 5% y además que reintegren lo cobrado de más.

La empresa Telecom (grupo empresario que está compuesto además por Fibertel, Cablevisión, Personal y Arnet, entre otros) presentó una cautelar para suspender la vigencia del DNU 690/20 porque antes podían aumentar en forma “completamente libre” y ahora los precios están regulados, entre los variados argumentos esgrimidos en la presentación.

El 28 de enero la justicia rechazó el pedido solicitado por la empresa. El juez federal, Walter Lara Correa, del Juzgado de Feria de primera instancia en lo contencioso administrativo federal firmó el dictamen  bajo el argumento, entre otros puntos, que el mencionado decreto fue aprobado por la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo y que, por otra parte, la demandante no había podido demostrar cómo esas políticas “afectarían el estado de sus finanzas”.

Claro está que es apenas una batalla. La empresa puede apelar y el proceso puede llegar hasta la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación que, casualmente, es presidida por Carlos Rosenkrantz, quien fuera por muchos años el abogado del grupo empresario demandante.

En medio de la disputa ¿qué podemos hacer los usuarios? En principio denunciar en el ENACOM a las empresas TICs que hayan aumento de enero el servicio en más del 5%, estar atentos al reintegro de los sobrefacturado y seguir de cerca el tema. Todo indica que la pandemia todavía no terminó, que el comienzo del ciclo lectivo tendrá cierta virtualidad al igual que algunos trabajos que seguirán utilizando el sistema remoto y las empresas deberán prestar un servicio de calidad, equitativo, asequible y con un precio justo.

(*) Sabrina García. Periodista.


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