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Caso Braian Fillip: ¿femicidio vinculado?
Por Sabrina García
Pasaron quince días desde el asesinato de Braian Fillip. El principal sospechoso e imputado en la causa, Roswil Belisario, continúa prófugo. La familia de la víctima apunta al suegro del joven por considerarlo el “cerebro” e instigador del hecho. Por el momento las pruebas conducen a un homicidio relacionado a “celos y obsesión”.
Desde el primer momento el caso Braian Fillip estuvo lleno de vaivenes: un suegro que negaba y rechazaba el vínculo familiar con su hija, novia del joven; un venezolano que mantuvo una relación con esta última; un amigo que fue ‘presentado’ a los medios como ‘padrastro’ y que fue ‘detenido’ cuando en realidad estaba libre; un hermano juez; una denuncia previa por ‘violencia'; la imposibilidad de conocer y reconocer a una hija; un ‘ex novio’ que acosaba y hostigaba; un falso viaje a Brasil; una persecución que derivó en una segunda fuga.
Lo cierto es que Fillip, de 28 años, había retomado el vínculo con la madre de su hija, Sofía Zunino, de 24. Pasaron juntos la noche del 30 de enero. Al día siguiente Braian, su novia y la hija de ambos, se subieron al Volkswagen Gol Trend color rojo y emprendieron un recorrido. Ese mismo día se mudarían a la casa que pensaban compartir.
Primero dejaron a la niña en la casa de los padres de ella y Sofía aprovechó para cambiarse de ropa. Siguieron el recorrido hacia la estación Victoria. Allí la joven descendió del auto y Fillip continuó tres cuadras, pasando por la puerta de la Comisaría 3era. En Lavalle y Ambrosoni fue asesinado.
Según reconstruyeron los investigadores, a tres cuadras de la Comisaría y a tres de la casa del intendente, un hombre logró que Fillip se bajara del auto que estaba encendido, con balizas titilantes, aire acondicionado prendido, la ventanilla del conductor baja, stereo en mute y freno de mano hacia arriba. Lo hizo arrodillar y le disparó dos veces en la nuca. Un tiro certero que lo mató.
Mediante la cámaras de seguridad se pudo establecer que Fillip era perseguido por un Fiat 147 negro, que horas más tarde, sería encontrado en el taller que Enrique Zunino, médico obstetra y suegro de Fillip, posee en la calle Quintana al 1700, pintado de otro color (blanco) y con otra patente (al momento del asesinato el vehículo circulaba con una patente robada). Además, en el lugar se encontró un arma.
Un primer paréntesis: el taller no estaba habilitado como tal, sin embargo, se pudo esclarecer que Zunino le “prestaba” el lugar a Roswil Belisario, principal imputado en la causa, para que reparara autos. Por otro lado, el médico reconoció que tenía dos armas de tenencia ilegal.
La familia de Fillip apunta contra el médico por considerarlo el instigador y autor material del asesinato ya que Braian mantenía una pésima relación con su suegro. Entre las situaciones que denuncian, el médico sería quien no permitía que su hija viera a Braian y tampoco que reconociera a su nieta.
En cuanto a Enrique Zunino, suegro de la víctima, se encontraba de vacaciones en Miramar el día que asesinaron a Braian. Y, por el momento, no se encontraron pruebas que lo incriminen en la causa. Ésto no impide que la justicia avance sobre él por la tenencia ilegal de armas.
Femicidio vinculado
La primera hipótesis es la de sicariato como fue desarrollada más arriba y es la que sostiene la familia de la víctima. Hay una segunda hipótesis y es la de femicidio vinculado.
La Asociación Civil La Casa del Encuentro desarrolló el término Femicidio “Vinculado”, partiendo del análisis de las acciones del femicida, para consumar su fin: matar, castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce la dominación.
En muchos casos las víctimas son los hijos u otros familiares de la mujer en cuestión a la que el femicida considera que le pertenece o que al perderla necesita causarle daño.
Sin embargo, en mayo del 2017 en la provincia de Neuquén, un juicio por jurados dictó prisión perpetua a Juan Ernesto Calello, de 25 años, por haber matado a la actual pareja de su ex esposa. Este es uno de los casos que sientan jurisprudencia y que permitiría, de probarse, dictar prisión perpetua a Roswil Belisario.
Según informaron desde el poder judicial, si bien el el médico y suegro de la víctima es investigado por el caso, todavía no se han librado actuaciones por la tenencia ilegal de armas o por permitir que una de sus propiedades sea utilizada como taller mecánico sin la habilitación correspondiente.
Sofía Zunino declaró ante la justicia que mantuvo una serie de encuentros con Roswil Belisario y que, finalizada la relación, éste no paró de acosarla y hostigarla. Le escribía de su celular hasta que la joven lo bloqueó y a partir de allí lo hacía con otros números de celulares. Además, la seguía y no soportaba la idea de que no siguieran juntos.
En su perfil de Facebook el imputado había publicado una serie de posteos que parecían ir en esta línea. Hacía referencia a un desamor, una venganza, y a una planificación que haría “llorar a otros”.
Ver: A una semana del asesinato de Braian todavía no hay detenidos
Tras ser publicada la noticia, Belisario borró su perfil de Facebook.
El único detenido
Las cámaras de seguridad no sólo aportaron el dato de que Fillip fue seguido y donde se hallaba el auto Fiat 147, sino que también se pudo determinar que Belisario no actuó solo. Contó con un auto de logística, un Fiat Siena que pertenece al imputado pero que está a nombre del hijo de Luis María Lemez, de 52 años.
Al principio se filtró que Lemez era el padrastro de Sofía y que la policía lo había detenido. Lo cierto es que no posee vinculo filiar con la joven ni tampoco estuvo preso, sólo demorado algunas horas.
Lemez es amigo de Belisario y fue considerado testigo hasta que se encontraron pruebas que lo incriminaron. Lo detuvieron el 8 de febrero porque la justicia determinó que fue quién manejaba el Siena que sirvió de apoyo al asesino y además habría ayudado a pintar el Fiat 147 de blanco.
Se les escapó de las manos
El dato de que el imputado se había escapado hacía Brasil fue una estrategia que le permitiera a la justicia conseguir algún dato que lo llevara hacia Belisario.
A lo largo de estos quince días el imputado continuó trabajando como chofer de Uber bajo una identidad falsa; consiguió asilo en la casa de algunos amigos y terminó viviendo en Escobar. Se montó un operativo de búsqueda y todas las áreas intervinientes esperaban indicaciones para realizar un operativo cerrojo pero en la tarde del martes un efectivo quiso convertirse en héroe y lo siguió.
Belisario transitaba por Panamericana cuando a la altura de Artigas, en la ciudad de Escobar, notó que era perseguido. Chocó a tres autos, descendió de su vehículo Siena y cruzó la autopista corriendo y en sentido contrario.
Ni el móvil policial ni los perros rastreadores pudieron dar con el imputado, que se tomó un remís. En su vehículo dejó el pasaporte, celulares y chip de telefonía.
El dato: perdió un zapato en la corrida y algunos testigos aseguran haberlo visto descalzo por el shopping Soleil, en Boulogne, pero hasta el momento continúa prófugo. Se especula que posee en su poder su DNI y algo de dinero.
Mientras la familia realizó esta tarde una marcha a los Tribunales de San Isidro pidiendo justicia, el poder judicial solicita que ante cualquier dato sobre el paradero de Belisario se de inmediato aviso al 911.
Foto: Lucía Merle

