ENTREVISTAS

Débora Mundani: “Cuando uno escribe se pone en la piel de los personajes”

Débora Mundani: “Cuando uno escribe se pone en la piel de los personajes”

Por Sabrina García

Ediciones Corregidor lanzó una colección llamada Narrativas al Sur del Río Bravo, cuyo inicio fue con la novela El Río, de Débora Mundani. Una historia inspirada en el Delta del Paraná.

Débora Mundani vive en Martínez. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires, lugar donde actualmente dirige un grupo de investigación sobre Políticas e Industrias Culturales y enseña Teorías y Prácticas de la Comunicación. Integra el Área de Escritura en dicha facultad. Formada en el taller de Guillermo Saccomanno, obtuvo varias distinciones en concursos internacionales. Su primera novela publicada fue Batán (Bajo la Luna), con la cual obtuvo el 2° Premio del Fondo Nacional de las Artes y el 2° Premio Clarín de Novela (2010). Ahora presenta El río, segunda novela publicada pero la primera escrita.

En la presentación de la novela, realizada en la Boutique del Libro de San Isidro, la autora habló sobre El Río y el Delta.

¿Qué es El Río? ¿Qué representa?

En esta novela se cuentan dos historias. La principal que es la de Horacio que lo podemos menciona como el protagonista. Es un hombre que tiene 50 años y que cumple el último deseo de su madre: enterrarla en su pueblo natal, en Trinidad (punto entre la provincia de Entre Ríos y Corrientes). Entonces va a remontar el Paraná con el cadáver de su madre.

Pero en realidad El Río está contando más que eso. El epígrafe de la novela es de Haroldo Conti que dice: “El río es memoria”. La novela está atravesada por un período de la historia argentina que tiene que ver con la identidad de Horacio.

A medida que te vas metiendo en la novela, con la lectura vas recorriendo un montón de situaciones específicas del Delta. ¿Cómo crees que va a tomar esta novela el isleño?

(ríe) No sé. Me pienso en lectora por un momento y está buenísimo cuando uno lee cosas que no conoce o cuando se reconoce en lo que se lee y dice: “Ese podría ser yo”, “eso habla de mí”. Es curioso porque a veces las cosas que hablan de uno puede ser las cotidianas: el saludo, las plantas, la humedad, los mosquitos o la propia sudestada. Hay otras veces que se habla de otras partes nuestras que son las menos visibles.

La novela está muy inspirada en la vida de los isleños por mi propia experiencia personal de haber estado mucho tiempo en el Delta, sobre todo en Dique Luján. Pero también por muchas lecturas.

Uno cuando escribe se pone en la piel de esos personajes. Hay una gran idea que propone Horacio Quiroga en su Decálogo del perfecto cuentista que dice: “Toma tus personajes de la mano. No mires nada que no miraría él”. Mientras yo lo estaba escribiendo era Horacio (personaje principal de la novela), yo era un isleño más.

En la novela aparece algo de lo que no se cuenta, de ocultar. En la historia el Delta ha sido un lugar para esconder, mismo cuenta que hoy salga a la luz muchas historias que han transcurrido en nuestro país en la época más nefasta. ¿Hay algo de ésto, de meterse río adentro y ocultar?

En la novela aparece, no se hoy como lo viven en el Delta. Tal vez lo el lugar, metafóricamente hablado, el concepto de isla como un espacio de refugio, que sumado a la vegetación fue un lugar de asilo. En la historia más antigua, en donde se sitúa la novela, la podríamos anclar en la década del ’30/’40 que es cuando llega Helena (la mamá de Horacio) y prácticamente la esconden en el Delta. En la época más reciente, en la década del ’70 también fue un lugar de “refugio”.

También están aquellos que voluntariamente, sin ser perseguidos políticamente, eligen un lugar de refugio. Habría que pensar cómo opera en la ciudades porque a veces el anonimato es mucho más fuerte que en la isla. Digo, en la isla se conocen todos, pueden no saber bien por qué llegó como ocurre en la novela. Igual es fácil descubrirlo al poco tiempo: Helena llega a parir al Delta, una jovencita que llega sola y así cría a su hijo.

Te llevo a la editorial, ¿la novela es el inicio de una nueva serie?

Sí, el Corregidor arranca con El Río una colección que se llama Narrativas al Sur del Río Bravo. Hay otra colección, que tiene un nombre parecido que la componen obras de autores latinoamericanos no contemporáneos: Haroldo Conti, por ejemplo.

Ésta colección está pensada para escritores latinoamericanos, contemporáneos. Comienzo la serie con El Río y pronto van a salir dos libros de dos autores brasileros, más jóvenes que yo.


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