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El Delta, una de las zonas más castigadas por los cortes de luz

El Delta, una de las zonas más castigadas por los cortes de luz

Los isleños denuncian que sufren hasta 10 días sin servicio. Y se quejan porque se queman heladeras y bombas de agua por picos de tensión: “Caen postes cada semana”.

pp3HkXMI1_720x0__1Pasa una lancha blanca por el río Carapachay. La bautizaron Luz, pero justo luz en el Delta no hay. Se ven postes caídos, cables de media tensión en el agua e isleños preocupados por los cortes “demasiado frecuentes y por períodos muy largos, de hasta 10 días”.

Son interrupciones del servicio con más consecuencias que en la Ciudad de Buenos Aires, a sólo media hora de este mundo de ríos, islas, arroyos y vegetación que oxigena la zona.

Durante una recorrida de ocho horas por el Delta se pudo comprobar los problemas que causan las deficiencias del servicio: pobladores con heladeras quemadas, ventiladores que no giran por la baja tensión, bombas de agua inutilizables y comida y medicinas que se tienen que tirar por la falta de frío.

“La luz, único servicio público que poseemos, sirve para darnos energía, comunicarnos, refrigerar nuestros alimentos, llenar nuestros tanques con agua de río y hasta mantener con vida a personas enfermas electro-dependientes. A pesar de que muchos hemos habitado este humedal cuando la luz no existía, en la actualidad es impensable nuestro desarrollo cotidiano y el de nuestros hijos sin luz”, explican los isleños en el sitio Pluma de Río.

La Hostería Atelier, un complejo de cabañas sobre el río Capitán y a metros del Paraná de las Palmas, no tuvo un sólo turista la primera semana de enero por este problema. “Fue la primera vez que nos pasó desde que abrimos. Tenemos dos generadores, pero llenarlos hoy de gasoil nos sale 80 mil pesos. Consumen ocho litros por hora, unos 320 pesos. Y los usamos para conservar los alimentos del restaurante, pero es un costo adicional tremendo”, señala Sergio, encargado del lugar.

Rosana Di Mecola, dueña de una casona antigua con cuatro habitaciones llamada Bonanza, acumula en su galpón tres freezers, un aire acondicionado y una bomba de agua que se fundieron por picos de alta tensión: “Cuando llegó la luz al Delta, en los años ’90, mi papá vendió el generador que teníamos, porque pensó que no lo íbamos a necesitar más. Y resulta que ahora hay días en que terminamos trabajando gratis, por los gastos extra que nos genera la falta de un servicio eléctrico adecuado”.

Su compañero de ruta, el italiano Michele Pirisi, está pensando en diseñar un proyecto alternativo, de generación hidráulica de energía, para poder afrontar esta situación “permanente” de cortes.

En la recorrida se vio también el poste de un transformador demasiado inclinado, al fondo de una de las casas históricas sobre el río Carapachay, pero la prevención de las caídas, pese al peligro que proyectan, queda por lo general postergada.

Los isleños arman grupos de Whatsapp para avisar de los cortes y las zonas afectadas de cada día, pero hay momentos en que tampoco pueden recargar las baterías de sus celulares. Cuando pueden, informan sobre postes caídos, explosión de transformadores y lugares exactos del problema, para avisar rápido a la concesionaria y pedirle que actúe.

Uno de los grupos organizados hace dos años y medio, Control Ciudadano Delta, señaló que las fallas más importantes en el servicio son la infraestructura rudimentaria, el escaso mantenimiento, la falta de cuadrillas suficientes para actuar ante los cortes y la “muy deficiente atención al cliente por parte de la empresa Edenor”.

“Los cables no tienen aislación y no aguantan las condiciones climáticas y de vegetación del Delta. No se podan las ramas que pueden cruzarse con los cables y no se reemplazan los postes en tiempo y forma. Las cuadrillas no dan abasto para reestablecer el servicio y la coordinación entre Edenor y las cooperativas que hacen los arreglos es deficiente”, cuestionan.

En las últimas fiestas de Navidad y Año Nuevo, los isleños tuvieron que tirar cenas y almuerzos completos por cortes que se extendieron más de ocho días.

Para completar el panorama, tanto los grupos electrógenos como las máquinas que se usan en las islas, como cortadoras de césped, desmalezadoras, motosierras y pequeños botes funcionan con nafta o gasoil y cada vez son menos las estaciones de combustible de la zona. Además, llevar bidones en las lanchas almaceneras o colectivas fue prohibido, por el peligro que implica, pero la provisión no ha sido sustituida, indican quienes más conocen el tema.

Los vecinos planean nuevas acciones para la semana que viene y hay presentaciones judiciales en marcha para exigir un servicio “decente” de energía eléctrica, adelantaron.

La respuesta de la empresa

Voceros de Edenor admitieron la dimensión de los cortes en el Delta pero consideraron que “no es algo que podamos solucionar nosotros, dado que la vegetación es propia de una selva, las condiciones geográficas son extremas y la singularidad de las zonas donde están los tendidos de media y baja tensión es mayúscula”.

“La calidad del servicio ha mejorado un poco, pero no al nivel que debería tener, precisamente por estas condiciones. Hicimos obras y tenemos proyectadas otras para los próximos dos años, pero solos no podemos, no tenemos la solución integral al problema, tendremos que incorporar a otros actores, a los isleños que nos ayuden con las picadas (podas) en sus lotes, para poder encarar mejor este tema”, dijeron los portavoces de la concesionaria.

La magnitud de las tormentas fue otra de las causas convocadas en el descargo de la empresa: “Llueve como nunca, se inunda, los vientos son fuertísimos. Y se sabe que la electricidad y el agua son enemigas. Hay que esperar que baje para que los operarios de las cooperativas puedan llegar a la zona con botas y levantar el tendido eléctrico para repararlo”.

Algunas de las obras que anuncian: renovar cinco cruces de media tensión obsoletos, construir una segunda red de alimentación desde el Centro de Rebaje Carabelas hasta el Canal 5 Seoane, renovar siete kilómetros de redes de conductor desnudo por conductor protegido, activar las tareas de poda, y cambiar 280 postes en mal estado.

Fuente: Pablo Calvo para Clarín | Foto: Ariel Grinberg


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