OPINIÓN
El enlatado nuestro de cada día
Por Silvina Morelli*
Mientras desde el gobierno se jactan del crecimiento diario de nuestro país, las noticias cotidianas te muestran que lo único que crece en Argentina es el desempleo.
Fábricas y comercios bajan las persianas y varias firmas achican sus plantas de personal sin enviar telegramas formales de despido y apuntando más bien a lograr “arreglos” de retiro voluntario, cuyos números nunca van a cerrar a favor de los trabajadores. Mientras tanto, los agremiados solicitan la intervención del Ministerio de Trabajo y su titular se mantiene al margen con el as del laissez faire en la mano.
El ejemplo más reciente con resonancia en algunos medios masivos, es el de la planta Pepsico del distrito de Vicente López, cuyos trabajadores se enteraron por un cartel fijado en la puerta del establecimiento, que se habían quedado sin empleo. Seiscientas familias quedan a la deriva y pasarán a engrosar la lista de personas que han perdido su trabajo desde que asumió Cambiemos.
A pesar de que esto ya es moneda corriente, el presidente continúa repitiendo enlatados de ficción tales como los enunciados en el acto oficial del día de la Bandera, en Rosario. Dos citas sobresalen de la máscara virtual con la que Macri nos quiere mostrar la realidad: “El país ha comenzado a crecer” y “Belgrano es una fuente de inspiración para lo que llamamos sí, se puede construir la Argentina que soñamos”.
Mientras escribo estas líneas me debato internamente sus tópicos finales. Entonces leo en un par de pantallas de noticias que a pesar de los desmedidos esfuerzos del gobierno para quedar bien con los mercados financieros internacionales y destruir la economía nacional, en la Argentina de hoy, la bolsa se hunde, el dólar se dispara y la Morgan Stanley mantendrá a nuestro país en la calificación de “mercado fronterizo”. Argentina no es confiable en los tiempos de cambio. Volvimos al ránking del riesgo país. Como advirtió uno de los ex jugadores del mejor equipo de los últimos cincuenta años hace unos días: “Ojo que se puede ir todo a la mierda”.
A veces me pregunto si lxs votantes de Cambiemos están convencidos de la veracidad de las alocuciones cotidianas del presidente, si comprenden qué significa un endeudamiento de cien años con tasas que solo benefician a los bancos -tal como el que contrajo el gobierno hace unos días y se suma a los anteriores y a los que vendrán-, o si viven en un “como si” que les evita asumir la responsabilidad histórica de haber delegado el poder soberano en estos representantes.
(*) Silvina Morelli. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), especialista en Políticas y Planificación – Consultora de Comunicación Política e Institucional – Escritora – A cargo de la materia “Elementos del Desarrollo Local” en la carrera Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda – Capacitadora


