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El gobierno provincial no puso en marcha una obra hídrica para sanear el Luján

El gobierno provincial no puso en marcha una obra hídrica para sanear el Luján

La política no conoce de urgencias, a menos que sean electorales. En 2011, el gobierno bonaerense licitó la elaboración de un plan maestro para la cuenca del río Luján. Se debía terminar en un año para después sí iniciar las obras. Aún aquel trabajo no fue concluido.

En aquel 2011 de reelección presidencial, la Dirección Provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas (Dipsoh) licitó el “Estudio Plan Integral y Proyecto Obras de Regulación Saneamiento Río Luján”. Llevaba el número de expediente 2406-2391/11. Tenía como objetivo “establecer la situación básica actual tanto física como ecológica, ambiental, legal, institucional y socioeconómica” de la cuenca, así como elaborar un “diagnóstico” para “morigerar los impactos de inundaciones y sequías”. Solicitaba una selección de medidas estructurales “a poner en marcha en el corto y mediano plazo”.

Había 365 días para terminar el proyecto y un presupuesto de 4,8 millones de pesos más IVA. El 28 de septiembre de 2011 hubo cinco ofertas: Serman y Asociados, Hytsa Estudios y Proyectos, Latinoconsult, JVP Consultores y EIH (Estudio de Ingeniería Hidráulica). Serman, estudio de ingeniería con experiencia en el manejo de aguas, se quedó con el trabajo.

Durante tres años el expediente peregrinó por recovecos burocráticos bonaerenses. En 2012 el gobierno nacional le quitó apoyo a la provincia. En julio, con semanas de atraso, Scioli logró pagar los aguinaldos tras una ingeniería financiera que tenía dos pilares: recaudar más y recortar gastos en proyectos de infraestructura. Los sueldos se pagaron al día; la inversión debió esperar.

El plan maestro de la cuenca del río Lujan quedó prisionero de la política. En junio de 2014, tres años después, la administración bonaerense decidió avanzar. Pagó el adelanto y empezó a correr el plazo de 365 días. En junio pasado, tal lo pautado, Serman presentó el proyecto. Éstos son días de idas y venidas con observaciones y pedidos entre Dipsoh y la consultora. Ocurre con cualquier licitación de este tamaño. “A principios de septiembre estará terminado”, dice Mauro Campos, ingeniero de Serman y director del trabajo. Sólo entonces la provincia podría empezar a licitar las obras. Pero antes deberá conseguir el financiamiento para hacerlo. También está en un jeroglífico administrativo el expediente en el que se pide la readecuación del precio, ya que el trabajo se hizo con valores de 2011. Nadie sabe cuándo sucederá. LA NACION pidió opinión al gobierno provincial, sin respuesta.

Los trabajos en el oeste del Gran Buenos Aires no son nuevos. La provincia y los municipios tenían información de los cambios climáticos que afectarían la zona. Inés Camilloni, climatóloga, investigadora del Conicet y profesora en la Universidad de Buenos Aires, explica que el efecto invernadero, que se produce cuando se liberan ciertos gases y se aceleran procesos que naturalmente se dan en la atmósfera, tiene dos efectos: hace más lluviosas las zonas húmedas y más secas aquellas en las que el agua es escasa. “Hay evidencia de que en el norte de la provincia de Buenos Aires y en el centro del país, llueve, en promedio, 150 milímetros más por año que hace 50 años”, dice. Es decir, cada metro cuadrado recibe un litro más de agua: “Cada metro cuadrado de esa zona recibe por año 150 litros más que hace cinco décadas”. Se suman fenómenos como El Niño, corriente de agua cálida que se da en la zona ecuatoriana del Pacífico y genera muchas lluvias. “Unos 30 institutos en el mundo estudian esa corriente y confirman que esto, que en la Argentina ocurrió por crecida de sus ríos principales en 1982, 1983 y 1997; se daría otra vez en primavera”, relata.

El panorama era bien conocido por la provincia en 2011. Por eso la licitación. Pero la política tiene sus propios cambios climáticos. Tras el arrasador triunfo de la presidenta Cristina Kirchner con el 54% de los votos, el clima con Scioli cambió. Dicen cerca de ambos y de esta obra que en la Casa Rosada miraban con desconfianza la buena imagen pública del gobernador y, entonces, cortaron el financiamiento para obras en territorio bonaerense.

Sin embargo, los números avalan ese cambio de clima entre Balcarce 50 y La Plata. Si bien la obra pública nunca fue un eje central de su gestión, Scioli destinó 6% del total de gastos a la inversión entre 2008 y 2011. Según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en 2012 se redujo un 50% el gasto en capital (2 puntos porcentuales). En 2014, la provincia de Buenos Aires destinó sólo 3,6 pesos de cada 100 a gastos de capital. De ese modo se convirtió en la jurisdicción que menos dinero destinó a inversión en la Argentina. Los 3,6 pesos que destina por cada 100 contrastan con los 46 de San Luis, la provincia que más invierte. El promedio de todas está en 15% del total de gastos.

Desde junio, el primer diagnóstico de la cuenca del Luján está en los escritorios de la Dipsoh, con una demora de tres años. Allí el gobernador y su equipo tienen un estudio con lo que habría que hacer y lo que cuesta. Según datos a los que accedió LA NACION, las obras se dividen en tres. Se recomiendan “áreas de retención temporaria de excedentes hídridos” en la cuenca alta, entre Mercedes y Luján; estos lugares estarían en zonas rurales que no debrían expropiarse, pues se firmaría una servidumbre para que los terrenos se exploten productivamente con la condición de que se puedan inundar ante la crecida. Según los técnicos, los sembrados no sufrirían: el agua estaría temporalmente ahí hasta escurrirse de a poco. El otro eje es la “ampliación del cauce” entre Luján y Pilar. Así, y durante alrededor de 35 kilómetros, se mejoraría la capacidad de conducción del agua. Y, por último, se deberían ensanchar algunos puentes que, al estar montados sobre terraplenes o pilares, funcionan como tapones a la hora del aumento de caudal.

El plan integral, más un sistema de alerta temprana con sensores y estaciones meteorológicas con trasmisión remota de datos, tendría un costo de unos 4000 millones de pesos y un tiempo de ejecución de unos tres años. Si la licitación se hubiese hecho en tiempo y forma, el año próximo se hubiesen terminado las obras. Pero la Argentina es gobernada por climas políticos. Con el agua a las rodillas, habrá que ver quién soporta el gasto de las obras necesarias. Scioli utilizó 7534 millones de pesos en inversión en todo 2014 y sólo esta obra importaría 4000 millones. La Nación podría poner el dinero ya que recauda un impuesto no coparticipable que se paga con las naftas, el gasoil y el GNC. Pero las prioridades están en otro lado: en lo que va del año, aportó 1700 millones para construir las dos centrales hidroeléctricas en Santa Cruz.

Fuente: Diego Cabot para La Nación


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