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Gustavo Castillo, uno de los condenados, es integrante de la nueva Comisión Directiva de Unión Vecinal Infico

Gustavo Castillo, uno de los condenados, es integrante de la nueva Comisión Directiva de Unión Vecinal Infico

Por Sabrina García

Ayer se conoció la sentencia que condenó a los ex policías Héctor Eusebio Sosa y Gustavo Leonel Castillo por la agresión que efectuaron con el repartidor de harina, en Tigre, en octubre del año pasado. Castillo es vecino de Infico e integrante de la nueva Comisión Directiva de la Unión Vecinal.

Esta mañana compartimos la noticia sobre la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de San Isidro en condenar por unanimidad a los ex policías Héctor Eusebio Sosa, con seis años de prisión y de inhabilitación; y a Gustavo Leonel Castillo a cinco años y seis meses por el mismo delito. Ver: Condenaron por agredir a un trabajador en Tigre al ex policía absuelto por el asesinato del “Frente” Vital

Hasta que la sentencia quede firme ambos ex policías quedarán en libertad ya que así llegaron al juicio.

Héctor Eusebio Sosa tenías dos causas previas. En una había sido absuelto y la otra está archivada. En el primer caso de gatillo fácil, Sosa acribilló a Victor Manuel “Frente” Vital (17) en una casilla del barrio San Francisco en 1999; en el segundo caso en 2006 vació su cargador en Jonathan Lorenzo (19) y Jorge Andrés Martínez (24). Hizo más de 20 disparos. Jonathan recibió tres disparos en la espalda y Jorge otros tres en la espalda y nuca. La causa se archivó.

A pocas cuadras de la casa de Victor Manuel “Frente” Vital se levanta uno de los barrios con torres de edificios más importante de nuestra ciudad, conocido como el Barrio Infico. Allí vive Gustavo Leonel Castillo, quien a su vez integra la Comisión Directiva (CD) de la institución del barrio conocida como Unidad Vecinal.

Las autoridades de la Comisión Directiva del la Unidad Vecina Infico asumieron sus cargos recientemente tras haber ganado las elecciones el 30 de julio pasado. Castillo es revisor de cuentas en esa entidad.

Castillo fue condenado junto con Sosa por agredir a un trabajador que le había pedido que corriera su patrullero para poder sacar su camioneta. Los testigos relataron como el vecino de Infico había desefundado su 9 milímetros y le pegó dos culatazos en la cabeza a José Ojeda, el vecino de Benavidez que estaba repartiendo harina cuando fue agredido por los ex policías.

Cómo fue el ataque de los ex policías hacia el repartidor de harina

José Ojeda de 57 años es vecino de Benavídez y reparte harina y margarina. Ese día cerca de las 17 llegó a la distribuidora que queda en un playón ubicado en el cruce de ruta 9 y ruta 27, pegado a una estación de servicio Shell, cargó tres pedidos que tenían que repartir por Pacheco y se dispusieron a arrancar. Pero cuando intentaron moverse se encontraron con una patrulla policial del Comando de Operaciones de Tigre (COT) estacionada justo adelante, en la salida.

José le indicó a su compañero que les pidiera a los dos agentes que ocupaban el patrullero que se movieran de allí, ya que les habían bloqueado el paso. Según contaría luego, lo hizo y le respondieron de mala manera.

A José se le hacía tarde. Esperó un rato y, al ver que no se movían, arrancó la camioneta, logró rodear el patrullero y avanzar unos metros hasta detenerse frente a la puerta de la oficina de la distribuidora. Tenía que entrar a buscar unos remitos para la mercadería que llevaba. Se bajó, les hizo un gesto airado a los policías y se dispuso a meterse al edificio.

Y ahí estalló todo.

-¿Qué es lo que te pasa?- lo encaró uno de los agentes del COT.

-¿Tenés toda la playa y me ponés la camioneta en la puerta?, respondió José, indignado.

-Dame el registro.

-¿Con todo el tiempo que ya me hiciste perder? Andá….-dijo el repartidor, y giró para entrar a la distribuidora.

El policía lo tomó del hombro y José intentó zafarse con un empujón.

El agente enloqueció. Se le tiró encima a José por detrás, le pasó un brazo por el cuello y empezó a ahorcarlo. “Ponele los ganchos, ponele los ganchos”, le gritó a su compañero.

El otro agente se sumó enseguida. Corrió hacia José y desenfundó su 9 milímetros.

“Cuando el policía sacó el arma pensé que le iba a disparar. Estaba sacado”, contaría luego Martín M., uno de los testigos.

El agente no disparó. En cambio, le pegó dos culatazos en la cabeza a José, que empezó a sangrar de inmediato. Al mismo tiempo, el primer agente le pegó una patada en la pierna derecha y logró derribarlo, sin dejar de ahorcarlo. Cayó encima suyo y siguió apretándole el cuello, sin reparar en los gritos de José: “¡Me quebraste! ¡Me quebraste!”.

A esa altura el repartidor ya tenía fractura de peroné.

La respuesta del agente que lo ahorcaba fue pegarle un mordiscón en la mejilla derecha, que lo hizo sangrar aún más. Su cara se pintó de rojo.

Los comerciantes de la zona los rodearon. Walter D., un vecino que pasaba, se puso a filmar todo con su celular. “No lo quería soltar, lo sostenía torciendo su cuello”, explicaría luego a la Justicia otro testigo, Ricardo C., dueño de una gomería cercana.

“Sacámelo, me está ahorcando”, le rogó José a Javier P., el encargado de la estación de servicio, que ya estaba a su lado. “No es un delincuente, ¡soltalo!”, exclamó el playero. Angelina S., otra comerciante, no paraba de gritar. “El señor estaba casi morado”, describiría luego Walter D. “Decía: ‘Ya no puedo más, soltame, soltame’”.

Pablo S., el compañero de José, tironeó al agente de un brazo para que lo soltara y no logró nada. Lo mismo le pasó a Ricardo. Al fin, Javier se le tiró encima y empezó a hacer fuerza hasta que llegó una mujer policía y lo ayudó a liberar a José de la asfixia. “Estás loco, no sabés lo que estás haciendo”, increpó la oficial al agente, según los testigos.

Llegaron más policías. Uno se dio cuenta de que Walter los estaba grabando. “Dejá de filmar”, le gritó. “Uno más que vea filmando lo llevo a la comisaría, ¿estamos?”, agregó.

Apagados los celulares, los policías llevaron a José al hospital y, de allí, a la comisaría. Lo mismo hicieron con su compañero y con el playero que lo había liberado. Los tres pasaron presos toda la noche, hasta el mediodía siguiente. Les abrieron una causa por “resistencia a la autoridad” en la Fiscalía de Distrito de Benavídez y, según dirían, les habrían querido hacer firmar una falsa declaración donde reconocían que ellos habían agredido a los policías.

Pero enseguida el video con la agresión a José se viralizó. Y otra fiscalía, de Pilar, inició una investigación de oficio, que terminaría determinando que la causa por “resistencia a la autoridad” había sido fraguada.

Walter, el autor de la filmación, contó en ese expediente que el agente que había estado ahorcando a José “se paró bien, al igual que el policía, caminaron solos hasta el móvil”. Inexplicable, entonces, por qué ambos habrían sido internados tras agredir al repartidor y por qué se hicieron circular fotos donde aparecían tirados en camas hospitalarias. A diferencia de ellos, contó el testigo, tras el incidente José “quedó totalmente tendido en el piso, acostado, y casi no podía hablar, era como que se dormía y se quejaba de dolor por sus pies”.

Fuente consultada: Clarín


  1. Gustavo Carpinella
    Gustavo Carpinella 14 septiembre, 2017, 16:35

    El título está forzado con el único fin de ensuciar a la Comisión actual de la Unión Vecinal de Barrio Infico, desconozco las motivaciones que los lleva a hacer esto. Y como periodistas dejan mucho que desear porque uno de los principios básicos de la profesión es chequear la información antes de publicarla, y si se hubieran tomado este trabajo sabrían que esta persona no pertenece más a la comisión actual desde el día 15 de agosto. Saludos.

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