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Historias de nuestro San Fernando: El “Frente” Vital, un “santo popular”

Historias de nuestro San Fernando: El “Frente” Vital, un “santo popular”

Por Pablo Piris

Víctor Manuel “Frente” Vital, de diecisiete años, fue en 1999 víctima del gatillo fácil en San Fernando. El “Frente” fue fusilado por un policía de la Policía Bonaerense cuando estaba escondido y sin armas bajo la mesa en una casilla del barrio San Francisco. Dicen que gritaba: ¡no disparen, nos entregamos!. Hoy es venerado como un “santo popular”.

La historia

El “Frente” vivía en French y General Pintos (Barrio San Francisco). Era muy reconocido en su barrio y también en toda zona norte, dicen que era un pequeño Robin Hood, que repartía generosamente en el barrio el producto de sus “robos”. Cuentan que era capaz de regalar lo que tenía y entre sus hazañas siempre recuerdan que luego de “hacer” un camión de La Serenísima (que estaba estacionado en la casa de su dueño, en San Fernando), salió por el barrio en un carrito tirado por caballos a repartir leches, yogures y quesos.

El último día del “Frente” fue un seis de febrero de 1999, un sábado. Era de mañana. Habían planeado un “trabajo” en una carpintería cercana a su hogar. Los compañeros del “Frente” eran de la Villa Santa Rita, de la banda de “los Bananita”. Un amigo de otra cuadra lo alertó del riesgo de ese “trabajo” porque por la cuadra había seguridad privada. El “Frente” le dejó cadenitas, cruces, anillos a su amigo. Pese a la alerta, el “trabajo” se hizo igual, pero el amigo en su aviso estaba en lo cierto.
La policía los corrió, el “Frente” y sus compañeros atravesaron el barrio de monoblocks, cerca de San Rafael. Llegaron al barrio, entraron en un pasillo, en el camino “se descartaron” y se escondieron en la casilla de Inés Vera.

“Callate, que zafamos”, parece que dijo uno de ellos. Pero una mujer policía y dos hombres entraron en la casilla. Allí gritaron los jóvenes que estaban dispuestos a entregarse, pero cuatro disparos sonaron. A Luis el amigo del “Frente” un disparo le rozó el cuero cabelludo, se hizo el muerto, se salvó y luego lo llevaron en ambulancia. Al “Frente” lo fusilaron, luego según pericias se supo que el que ejecutó el disparo fue el cabo Héctor Eusebio Sosa, conocido como “El Paraguayo”.

En pocos minutos los vecinos rodearon la casilla de Inés. Nadie sabía bien nada, pero fue la madre del “Frente” quien con su llanto dio la noticia. En ese momento comenzaron a volar piedras contra los vigilantes y todo fue una batalla campal. Todo el barrio, incluyendo niños, ancianos y mujeres, reaccionó. La policía respondió con itakazos.

La leyenda

Hasta allí la historia, pero ese mismo día de su muerte nació “la leyenda”. Sobre su tumba en el cementerio de San Fernando se encomiendan ante él los “pibes” que van a “hacer un trabajo”. A él le adjudican fugas de la cárcel, curaciones milagros, asaltos exitosos. En cada visita a su tumba lo rocían con cerveza, entre otras ofrendas que le dejan.

La ficción

El libro escrito sobre la base de la historia del "Frente"

El libro escrito sobre la base de la historia del “Frente”

La historia del “Frente” llamó la atención de muchos intelectuales, periodistas y escritores. Cristian Alarcón, periodista de Página/12, reconstruyó y ficcionalizó la vida y las hazañas del “Frente” y así nació la novela “Cuando muera quiero que me toquen cumbia”. Por este libro, que combina el periodismo con la literatura al mejor estilo Rodolfo Walsh, el autor fue distinguido con el premio Samuel Chavkin en Nueva York. En su prólogo el autor comienza diciendo: “Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano.”


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