HISTORIA
Homenaje a Adolfo Saldías a cien años de su muerte
Por Sabrina García
Al cumplirse el primer centenario de la muerte de Adolfo Saldías, los Patricios de Vuelta de Obligado y Jóvenes Revisionistas le rindieron homenaje en la sepultura en donde descansan sus restos en el cementerio de San Fernando.
El 18 de octubre de 1914 encontró la muerte en Bolivia Adolfo Saldías. Sus restos estuvieron en el Cementerio de la Recoleta y luego su hija lo trasladó al lugar actual. Se cumplieron cien años de su desaparición física y los Patricios de Vuelta de Obligado junto al grupo Jóvenes Revisionistas quisieron rendirle un homenaje. Entre los presentes se destacaba la presencia de Leonor Gorostiaga Saldías, nieta del homenajeado y Ricardo Muskett, del Instituto de Revisionismo Histórico de Tigre y hombre que actualmente habita en la propiedad que fuera la casa de veraneo de Adolfo Saldías en Tigre.
Comenzó abriendo el acto Oscar Turone, del grupo Patricios, quien contó detalles sobre el surgimiento del grupo y la necesidad de reconocer a personalidades vinculadas al Revisionismo Histórico. “Para poder homenajearlos en muchos casos primero tenemos que hacer un trabajo de investigación para poder ubicar sus restos”, comentó Turone.
El vicepresidente de Jóvenes Revisionistas, Luciano Schwind dedicó unos palabras a Saldías: “Adolfo Saldías, que ejerció como político, abogado, legislador, diplomático y revolucionario federal batiéndose en pos de la autonomía de la provincia de Buenos Aires hacia 1880, y en 1893 junto a la Unión Cívica Radical, se entregó durante los mejores años de la llamada ´Organización Nacional´ a la investigación rigurosa de la historia argentina arrancando desde el año 1824″.
Schwind comentó la vinculación de Saldías con Rosas y su obra llamada Historia de la Confederación Argentina: “Es menester precisar que la personalidad que estamos evocando provenía de una formación liberal clásica a la que luego puso en tela de juicio merced a su bienintencionada revisión de la historia argentina”.
El acto prosiguió con la colocación de una palma en la puerta del sepulcro, declarada Monumento Histórico Nacional en 1973 y el toque de silencio efectuado por un trompetista del Ejército Nacional.

