OPINIÓN

Hood Robin: El que le roba a los pobres para beneficiar a los ricos

Silvina Morelli
Por Silvina Morelli *

“Somos ciegos que pueden ver pero no miran”.
José Saramago

En el célebre programa de cable donde dos voces entrevistadoras son protagonistas de la gran cadena nacional en el prime time nocturno, el Ministro de Hacienda -Nicolás Dujovne- explicó que en el modelo económico del gobierno “hay una transferencia de recursos desde las familias hacia las empresas”. “Hood Robin”, fue el remate del funcionario invirtiendo el nombre del legendario personaje medieval inglés que robaba a los ricos para ayudar a los pobres.

El sinceramiento es cada vez más arrasador, ya sea por la cruda verdad explícita en alocuciones rimbombantes, como en mentiras expresadas entre risas y guiños que buscan complicidad pero encierran la burla más berreta. Lo cierto es que según Dujovne, el presidente le roba a las familias para beneficiar a las empresas. Y en este marco, la seguridad social no solo es una de las muestras más evidentes sino que las políticas previsionales indican que vamos directo al vaciamiento y la privatización de sus fondos.

Hace unas dos semanas, beneficiarixs de pensiones -graciables- por invalidez comprobaron que sus cuentas bancarias estaban en cero. Mientras se realizaba una protesta en el Obelisco, la ministra de Desarrollo Social prometió depositar el dinero y revisar caso por caso. La promesa no pasó de ser promesa. Carolina Stanley, no cumplió.

Supimos, días después, que lxs pensionadxs por viudez deben revalidar el trámite para continuar cobrando. Esto es: demostrar que sus parejas están muertas y que no andan por ahí haciendo vaya a saber qué cosas. La falta de sensibilidad y la crueldad hacia los adultos mayores es supina y excede ampliamente aquellos reclamos de lxs abuelxs lideradxs por la ya olvidada Norma Plá.

Los veteranos de Malvinas realizaron protestas diversas y hasta tomaron una sede del PAMI porque los prestadores de la salud interrumpieron los servicios por falta de pago de la obra social. Muchxs jubiladxs y pensionadxs se quejan a diario porque los centros médicos y de diagnóstico en los que se atienden habitualmente, han dejado de ofrecer servicios e interrumpieron coberturas que hasta hace poco eran moneda corriente. Del mismo modo, psicólogxs, psicopedagogxs, maestrxs recuperadorxs, kinesiólogxs y fonoaudiólogxs, entre otros profesionales, tienen retrasos de hasta más de un año en los pagos de obras sociales variopintas.

94 mil alumnxs fueron dados de baja en el Plan Progresar con la excusa de que dejaron de estudiar -algo que los reclamos de lxs estudiantes demostraron con hechos que desenmascaran la mentira-. Recordemos que este beneficio puesto en marcha durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, respalda con una ayuda económica de 900 pesos mensuales, a jóvenes de 18 a 24 años que desean comenzar, continuar o terminar estudios primarios, secundarios, superiores o de oficios, pero están sin empleo, tienen trabajo de manera informal , perciben un salario menor al mínimo vital y móvil, y su grupo familiar se encuentra en condiciones similares.

La lista de derechos adquiridos que Cambiemos vulnera, día a día, continúa y parece ser interminable. Si a las políticas de seguridad social les sumamos la desocupación en ascenso, la inflación y los tarifazos podemos vislumbrar la llegada inminente de una crisis social que en este modelo no va a cerrar sin represión. Miremos la historia o pensemos en las imágenes emitidas por las pantallas televisivas en estos días, cuando organizaciones sociales y políticas fueron brutalmente reprimidas mientras realizaban un reclamo pacífico, frente al edificio del ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Desocupados, sub ocupados y cooperativistas que dieron de baja pedían asistencia alimentaria. “Estamos en emergencia”, decían los manifestantes. Pedían comida.

El suicidio de Rodolfo, un jubilado que realizaba trámites en la oficina de la ANSES de Mar del Plata, el jueves 29 de junio, demuestra cuál es el riesgo al que están expuestxs aquellxs que pierden la esperanza en la vida, aquellxs a quienes la vulnerabilidad los atraviesa trágicamente. Solo hay que abrir los ojos para que esta desolación que nos interpela se plante ante ellos. No se puede vivir así. No se puede morir así.

*Silvina Morelli. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), especialista en Políticas y Planificación. Consultora de Comunicación Política e Institucional. Escritora. Adjunta a cargo de la materia “Elementos del Desarrollo Local” en la carrera Política, Gestión y Comunicación de la Universidad Nacional de Avellaneda. Capacitadora.


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