ENTREVISTAS

Jubioletes: “Nos moviliza hacer juguetes sustentables reciclando madera”

Jubioletes: “Nos moviliza hacer juguetes sustentables reciclando madera”

Por Sabrina García

Enzo y Valeria comenzaron a fabricar juguetes reciclando madera hace casi tres años. Hoy ambos se dedican tiempo completo a Jubioletes, una propuesta que tiene una fuerte impronta local, con juguetes que apuestan a crear e imaginar, explorando texturas, olores, temperaturas. Además de promover la sustentabilidad tejen redes con otros emprendedores locales para potenciar sus productos y “ganar todos”.

JubioletesValeria es docente. Recuerda que en uno de los jardines trabajaban con la pedagogía alternativa llamada Pikler (movimiento libre). Ahí se formó en otros tipos de pedagogías alternativas como Waldorf y Montessori. Hace casi tres años dejó la docencia. Ella y su familia viven cerca del barrio Infico. Como en la zona hay carpinterías y tiraban los recortes que no les servían, pensó que debía hacer algo para reutilizar ese material. Así nació Jubioletes.

¿De qué se trata ese sistema de pedagogía alternativa?

Valeria: Hablan especialmente sobre la autonomía. La Waldorf se basa en la naturaleza y el interior, los valores. Dice que a partir de tu propia valoración va a surgir todo. Es por eso que tenés que quererte, respetarte y respetar a los otros. A partir de eso los conocimientos que vas adquiriendo y lo que vas viviendo van a ser más llevaderos si tenés fortaleza en vos mismo. Eso permite que los chicos adquieran confianza en sí mismos. La Montessori busca que el alumno pueda aprender con el mismo material. El material te lo resuelve. Por ejemplo, hay cartas que te dicen cómo ordenar el material, trabajan con madera vidrio, metal, y las salas están acordes al tamaño de los chicos. Los chicos preparar su desayuno, se sirven la comida, es como si estuvieran en su casa. Son pedagogías donde el docente está más para observar, acompañar, no dirigir como la convencional. Acompañan el aprendizaje. Todos somos distintos y tenemos diferentes intereses y dones. La docente debe acompañar ese aprendizaje.

Enzo: Están buenos los materiales. Los muñecos Waldorf tienen solamente ojos, queda en la imaginación de los chicos si está contento o enojado. No te limita, tiene elección para poder elegir. No encasilla: ‘esto es rosa para nena’…

Eso no lo tiene….

E: No, el nene elige. Si quiere cocinar busca la cocina. No es un juego de nena la cocina. Hoy en día se está viendo más pero es duro, cuesta. Cuando vamos a este tipo de colegios los nenes buscan jugar con el juego de picnic y en otros lugares el papá le dice ‘no, esa es la tortita de la nena’.

V: O te preguntan ‘¿no tenés algo azul?’. Nosotros nos miramos y nos quedamos. Es un tema de los padres, como un miedo a que hagan algo que pueda llegar a atentar contra su vida.

Como si estuviera en riesgo la sexualidad…

V: Exacto. Falta mucho

E: Nosotros en algún momento vendíamos espadas de madera y cuando íbamos a algún lugar nos marcaban que no estaban de acuerdo con la violencia. Les decíamos que había otros caminos para usar las espadas como los caballeros y la simbología del valor, la fortaleza, la lealtad…

V: En estas pedagogías hay un momento donde se trabaja fuertemente el juego dramático y ellos necesitan expresar, a través del juego, situaciones de la vida cotidiana o cosas que vieron y les llamó la atención. Ponerlo en acción. Eso no significa que el niño termine siendo violento. Hay que darle la posibilidad de jugar.

E: Nosotros vamos aprendiendo cada día, nos vamos nutriendo con cada cosa. Hacemos investigación. Por ejemplo, hubo padres que nos hicieron propuestas, como el caso de niños con autismo y estuvimos investigando. Creamos el juego que se llama ‘El kocoloco’ que es una cabeza de madera donde se pueden ir poniendo las diferentes emociones. Y el chico se puede expresar, cómo se siente, por medio de ese juego. Vendimos muchos juegos a familiares y padres de niños con autismo.

Enzo ¿qué hacías antes de empezar con Jubioletes?

E: Trabajaba en una distribuidora de golosinas. Me agarró diabetes y estaba bastante complicado de salud. No me entendían en el trabajo. Si no te ven, por más que le digas que no te sentís bien piensan que no querés trabajar. Llegaba destruido a casa, llegaba y me iba a la cama. No podía compartir tiempo con mi hijo. Durante diez años trabajé ahí. Hace un año que dejé y me dedico exclusivamente a Jubioletes.

JubioletesViven en una zona de madereras. Me comentaste que los movilizaba hacer algo con esa madera de descarte…

V: Trabajé mucho tiempo en una escuela parroquial que no tenía mucho material. En ese tiempo trabajamos con el cuidado del medio ambiente y reciclábamos mucho. Porque tampoco había recursos. Me gustó mucho reciclar y lo llevé a los diferentes jardines donde trabajé. Cuando renuncié, buscaba hacer algo diferente porque yo también me enfermé. Vimos que tiraban mucha madera. En ese momento Enzo no conocía de carpintería.

E: En realidad Vale quería trabajar reciclando y vimos esa madera y pensamos que algo podíamos hacer. Los vecinos agarraban esa madera para hacer asado, nos parecía que debía servir para más que un asado.

¿Son recortes que no alcanzan para un mueble?

V: Exacto. Por ahí fabrican futones o muebles grandes y un recorte de 50 centímetros no les sirve. Al principio le pedimos a mi suegro, que fabrica pisos de parquet, que los corte a determinada medida.

E: Él trabajaba y nos cortaba cuando tenía tiempo. Pensé que no podíamos esperar y quería hacerlo yo. Mi papá no quería que usara las máquinas por miedo a que me corte, mi enfermedad me genera un cicatrización muy lenta. Por eso vendimos el auto y empezamos a comprar máquinas.

¿Qué compraron? Acá hay trabajo de tornería.

E: Arrancamos con una lijadora muy chiquita y cuando vendimos el auto compramos el torno, una sierra sin fin, una sierra de banco.

Armaron una carpintería de juegos y juguetes…

E: Sí

V: Antes la teníamos en casa pero nos quedó chico. Por eso reformamos el quincho de mi suegra y lo transformamos en el espacio de trabajo.

E: Acá hay muchas ganas. Mirar mucho video en YouTube y así fui aprendiendo a trabajar la madera. El taller lo tenemos acá y en casa quedó la zona de pintura. Llevo los cortes a casa y Valeria los pinta. Ahora nos conocen en las carpinterías y nos separan los recortes pero al principio era complicado. Nos decían ‘si a vos te sirve llevalo pero ¿qué querés hacer?’. Les contábamos que íbamos a hacer juguetes y nos miraban raros.

V: Nosotros nos mandamos. Les contamos en las carpinterías que queríamos hacer y les ofrecíamos hacerles publicidad en las redes, una forma de promocionar también sus trabajos. Se nos reían, hasta que encontramos a alguien que confió en nosotros y nos dio en cantidad los recortes.

¿Trabajan siempre con recortes?

E: Sí, salvo cuando los colegios nos piden algo puntual y el recorte no sirve. Ahí compramos la madera que necesitamos. Igual siempre avisamos si no se puede hacer con recorte, son casos especiales, cosas grandes.

V: La madera nos llevó al Delta y conocer mucha gente.

Están trabajando con Proyecto Pantano ¿Cómo fue el vínculo?

V: A mí me quedó un recuerdo de la infancia en donde mi papá trabajaba mucho y una vez al mes nos llevaba a andar en bicicleta al río. Eso me quedó muy grabado. Siempre tenía curiosidad qué había del otro lado del río porque veía casas y árboles. Un día charlando con el pediatra de mi hijo, Augusto Briceño me contó sobre la presencia de ciervos en el Delta. Charlamos con el guardaparque de la Reserva de Biósfera de San Fernando, con el área de Turismo y encontré por youtube a Proyecto Pantano. Mandamos mensaje para pedir información.

Los juegos Waldorf y Montessori tienen más o menos la misma estructura y trabajan sobre el tema medieval porque vienen de Europa. Pensamos en hacer la misma idea pero que tengan la identidad de San Fernando, que tenga algo del Delta, algo de acá. De Proyecto Pantano nos invitaron a una charla y surgió la idea de trabajar en conjunto. Nos invitaron a la fiesta del Día del Isleño del 2017, mostramos nuestros juegos y a la gente les gustó. Seguimos trabajando con ellos en la parte educativa. Nosotros les presentamos una propuesta de lo que podíamos hacer de lo que se podía reciclar. Les gustó e hicimos el material.

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¿Los animales, maqueta y lancha forman parte de ese proyecto?

35836870_464030970709662_2853005380114448384_nV: Sí, la idea es trasmitir el mensaje que vivimos en un ecosistema y que están los animales, planta y nosotros. Que tenemos que respetarnos. Eso es por la casa y la contaminación. Nosotros ayudamos en esa propuesta educativa con una maqueta que muestra toda esa realidad que se vive en el Delta. National Geographic participa de eso y es una prueba piloto en Sudamérica. Ellos donaron dinero para poder comprar los materiales.

E: Se hizo una muestra en el Museo de Ciencias Naturales y ahora están por llevarlos a las escuelas de islas y se quiere hacer en Tecnópolis.

V: Yo estoy muy agradecida porque él empezó a vivir después de esto.

¿Te sentis mejor ahora?

E: Muchísimo! No enfermo tan seguido y puedo a estar con mi familia. Hay cosas mínimas que para mí soy muy importantes como poder llevarlo al colegio cuando antes no podía ni ir a un acto. Renuncias a comodidades pero se aprovecha otras cosas. Cuando una mamá te manda la foto del nene jugando con el juguete que vos fabricaste es un placer enorme. Eso llena mucho.

V: Te alimenta el espíritu. Es impagable.

El hecho de proponer un jueguete que está por fuera de lo comercial, el clásico plástico, los modelos estándar ¿lo vuelve atractivo para los chicos?

V: Son juguetes que les permite imaginar, crear. Es distinto, la tecnología está y avanza. Los adultos debemos conocerla, sí, es verdad pero también hay otras cosas como esto de tocar, oler, sentir temperatura, texturas.

¿Por qué el nombre Jubioletes?

E: era una mezcla de juego, jueguete con bio de reciclado. Decidimos juntar las dos cosas.

V: Además en el inicio tenía un molinete el logo. Al principio costó el nombre, no lo pronunciaban bien pero ahora ya está. Nos conocen.

E: Además Jubio viene de júbilo que es felicidad. Yo estoy feliz con lo que hago.

Tiene varias acepciones el nombre…

V: Claro (rie), es libre interpretación. La verdad que que está muy asociado al júbilo.

¿Qué cantidad de juegos han creado y hacen frecuentemente?

V: Entre 35 y 40 productos. A veces nos piden algo y aprovechamos a lanzarlo y vamos viendo si hay pedidos. Así nos pasó con ‘Kocoloco’ y con ‘Don sapo’, que la idea era crear un instrumento musical. Lo lanzamos y gustó, se lo dimos a profes de yoga, de maestras, de música, a gente que le gusta cantar. Los fuimos regalando y cada uno subió un video con una canción, algo que le inspirara ese instrumento. Quedó hermoso.

30706530_2537835489774120_8478233258113030983_nAdemás de lo que ya realizan están abiertos a fabricar a pedido…

E: Sin dudas, así surgió ‘Kocoloco’ o el Tateti gigante que nos pidió el Colegio San Pablo.

V: Sí, ahora estamos incursionando con la literatura. Ya tenemos el cuento de ‘Caperucita y el lobo’.

E: La idea es seguir haciendo más cuentos. Y nos gustaría que una cuentista lo pueda contar y hacer un video como pasó con ‘Don Sapo’.

Además de madera veo que tienen elementos con crochet, mimbre o tela…

V: Sí, se las pedimos a emprendedores sanfernandinos con ganas. Gente que le pone pasión.

E: Queremos trabajar con gente de la zona, que esté en la misma situación que nosotros. Tenemos una vecina que hace telas estampadas, ella nos hace las bolsas que envuelve los juguetes. Otra chica trabaja con lana y hace los detalles y las pelotitas al crochet.

V: Cuando nos surge un pedido grande todos nos ponemos contentos.

Funcionan como una cooperativa…

V: Exacto. No trabajamos en el mismo lugar físico. Pero ahí estamos todos empujando. Son buenas personas y queremos seguir trabajando juntos. Nos costó encontrar un mimbrero y ahora dejó porque pasó de tener 14 personas a quedarse solo. Si tenemos la canastita entregamos el juego de picnic en canastita. A partir de Jubioletes fuimos conociendo a los vecinos y a descubrir nuevas cosas.

E: Así nos pasó con Proyecto Pantano. Somos de San Fernando y no sabíamos lo grande que era en el Delta, que había ciervos.


  1. Graciela
    Graciela 17 septiembre, 2018, 12:26

    Los felicito, quisiera saber donde puedo comprarlos, gracias

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