ENTREVISTAS

La Biblioneta cumple 5 años: “Nuestra propuesta es el encuentro”

La Biblioneta cumple 5 años: “Nuestra propuesta es el encuentro”

Por Camila Rodríguez

Hay una camioneta que recorre el país y a su paso va sembrando la semilla de la literatura y la cultura. Este viernes la Biblioneta está de festejo porque cumple cinco años. Y para esta ocasión, hablamos con su creadora, Majo Turner.

¿Para quién es la Biblioneta?

La Biblioneta tiene repertorio desde maternal hasta adultos. No es específico de una sola edad. Y cuando propongo algún espectáculo al respecto de lo infantil, siempre estoy pensando en toda la familia, o en todo ese grupo. Porque el cuento tiene eso tan mágico de relacionarlo con un momento de la infancia tan especial, ¿no? Cuando empezamos a hablar de este proyecto con distintas personas es como que siempre aparece eso. “Me haces acordar…, porque los cuentos de mi abuela…me haces acordar cuando mi papá me contaba un cuento…, me haces acordar…” y siempre como que remonta a la memoria, ¿no? Es como un abrazo, como una cosa muy cálida. Eso me parece súper interesante de lo que es la narración y ese espacio tan de cobijo, de refugio.

¿Qué es y que representa el dibujo exterior de la camioneta?

Esteban Siderakis hizo todo el dibujo precioso que tiene la Biblioneta, que tiene muchos de nuestros paisajes… yo tenía muchas ganas de que estuviera el símbolo del infinito. A simple vista no se ve, igual está ahí. Porque se une justamente en la parte de atrás de la biblioneta, entonces los aros se ven de costado.

Le pedí que tuvieran paisajes de la Argentina e intervenciones por supuesto de ilustraciones infantiles, entonces hay una bruja levantándole la pollera a la Biblioneta, y se ve una biblioteca. Hay escuelas rurales, está el campo, esta la ciudad, esta Alfa y Beto, que son los burritos de Luis Soriano de la biblioburro… hay muchas cosas ahí.

¿Qué nos podes contar de la canción con la que empiezan?

Carina Schmidt le hizo la música a la canción de la Biblioneta, la letra la escribimos con mi hija Ailen. Es con la que empezamos, que dice “arranca la Biblioneta” (Risas) tratando de arengar un poco que arranque porque había momentos en el principio que hasta que no estuviera la mecánica un poco mejor, que le costaba arrancar, andábamos a los empujones. Este…’que arranque la Biblioneta, que arranque’ le hicimos una canción. Y después se fue sumando mucha gente y hoy por hoy estoy trabajando con Carina Schmidt que continua desde los inicios, con Ana santorelli también en la música, con Daniel Almironi y Sabrina Mercado, que muchas veces están como bailarines, y Daniel otras veces esta como músico.

Este último espectáculo, que también se basa en la narración, se llama “Las brujas están llegando” y lo armamos con Marcelo Fernández en batería y percusión, con Daniel Almirón en guitarra y Gaia Rosviar que es artista y fue la directora artística de este proyecto. Mi hija Ailen continúa en las redes sociales, en las fotos, en un montón de cuestiones más.

¿Qué otras actividades artísticas se suman a esta propuesta, además de la literatura?

Siempre lo pensamos desde el lugar de que la música no podía faltar, o sea, la narración clásica la propone mucha gente sentados en una silla vestidos de negro, y muy focalizados en la voz. Para mí era imposible. Yo soy profe de educación física primero, sigo inquieta en un montón de cuestiones de personalidad, entonces para mí la falta de movimiento era impensada y aparte, ya veníamos trabajando con Carina en otros proyectos musicales y en teatro infantil, donde ella hizo la música. Entonces para mí la música estaba todo el tiempo ahí, a la par.

Cantamos en vivo, yo soy la narradora y los espectáculos como el de “Las brujas están llegando”, está basado en narración. Si bien es como mas teatral, porque tiene más cambios de vestuario, tiene más propuestas de cuatro brujas distintas, pero está basado en cuentos, entonces la base más fuerte es la narración.

¿Consideran a dónde están yendo para elegir que temática van a tocar?

Sí, algunas veces preparamos temáticas que nos piden particularmente de una escuela, otras veces nos han llamando los municipios y han tenido distintas inquietudes. El municipio de San Martín nos llevó para poner en valor la propuesta de las bibliotecas populares de los barrios. Así como los chicos hacen trabajos de salir a conocer su comunidad, por lo general los llevan a la farmacia, la panadería, la carnicería. La Comuna quería que también conozcan la biblioteca popular como un espacio importante del barrio. Entonces hicimos todo ese trabajo que la verdad es que fue súper interesante, tanto en bibliotecas populares convencionales como en barrios muy carenciados donde armaban una biblioteca con escasos materiales, y la biblioteca estaba ahí funcionando, al lado de la cancha de fútbol, al lado del potrero. Me parecía que era muy valioso que eso tuviese mucho más movimiento y que nos convocaran para acompañarlos fue un honor.

Al haber ido a tantos lugares, y conocido tanta gente, ¿En la calle te saluda mucha gente?

A veces sucedió, no es algo que me pasa habitualmente, y me llama la atención, porque es un proyecto independiente. Entonces uno va cotidianamente por la calle, y no se acuerda que ese es el trabajo que realiza. Cuando vamos por la calle y te reconocen todavía es raro, por suerte. Pero los encuentros son tan especiales, y tan profundos que es un saludo muy amoroso.

Considerando que ahora hay un mayor acceso a la tecnología, y habiendo tantas distracciones y tantas otras formas de entretenerse… ¿Crees que afecta en el hábito de leer de los más pequeños?

Nosotros con las experiencias que tenemos que ya vamos por más de 200 escuelas, con todas las edades, mucho trabajo con edad inicial, donde la mayoría todavía no sabe leer… son experiencias muy enriquecedoras, y los chicos van directamente a buscar libros. Yo creo que la tecnología es la realidad que les toca, ellos nacieron con todo eso. Pero lo que propone para mí el papel, lo que proponen para mí los colores, los trazos, los cambios de propuesta de los ilustradores… nosotros tenemos colecciones de hace 40 años atrás, como colecciones de la cotidianeidad digamos, de hoy, más contemporáneos. Y los chicos van a todas. Pero lo que surge con eso, es una propuesta de juego, que para mí no existe en la pantalla.

Yo tengo que reconocer que tampoco me atraen demasiado, no tengo tablet, tengo una notebook vieja (risas), no tengo el último celular y ese tipo de cosas. Entonces, también lo que creo, es que es tanto el amor que sentimos con lo que hacemos, que eso es imposible de refutar. Entonces, llegamos con esa propuesta. Con un proyecto lleno de amor, de gente que se quiere, que hace lo que le gusta, de gente que es feliz con lo que hace. Es imposible que no te llegue. Incluso los papás dejan los celulares de lado, y nos prestan atención.

¿Tenés alguna anécdota que te gustaría contarnos?

Este es un proyecto que nos llevo a muchos lugares, sin saber. Lo que me pasa muchas veces es que hago las cosas porque me gustan mucho, y no es que tenía pensado que la biblioneta entonces iba a salir los primeros días de febrero para tener todo el año lectivo armado. La verdad es que salió el dos de diciembre y cuando salió a la calle nos dimos cuenta “Ay, no tenemos que escuelas. ¿Y ahora a dónde vamos?” y bueno, empezamos en “Sabe la tierra”, que ahora cumple seis años. Entonces de ahí, en marzo, en el verano nos habíamos encontrado con Nicolás Pauls, y en marzo nos llevo a la televisión pública, en mayo estábamos en Neuquén, en septiembre estábamos en Trelew. Por momentos dije “Ay, se viene el verano de nuevo, ¿Y ahora qué hacemos?” Entonces empezamos a hacer la producción para la parte de los municipios. Y terminamos en San Martín recorriendo las bibliotecas municipales, o en Vicente López en las plazas.

Una biblioteca en una plaza. ¿Qué más maravilloso que eso? A mí me lleno de alegría. Lo hicimos en mayo-junio con un frío fatal. Y hacíamos los 4 barrios de Vicente López, una vez por cada mes. Un sábado por cada barrio. Y los papás y las mamás iban con sus niños abrigadísimos, lo único que se veían eran los ojitos detrás de esas camperas y esas bufandas, y todo eso, y estábamos ahí.

Me estoy olvidando de muchos lugares a los que fui, porque a esta altura alegremente, tengo que hacer mucha memoria. Pero estuvimos en una escuela de Neuquén, en un lugar que se llama China Muerta, al lado de Plottier, a muy pocos kilómetros de Neuquén capital. Donde había una escuela en la que los niños dormían de lunes a viernes, y trabajaban el oficio de la alfarería, con una docente para sacarse el sombrero, y toda la escuela trabajaba para eso. Los niños más pequeños modelaban y los más grandes iban a la barda, porque no iban al supermercado a comprar la arcilla, iban a la barda a sacar con palas el material para poder trabajarlo. Después se hacia una feria para vender los productos y poder seguir construyendo la escuela. Entonces te encontrás con historias que no te imaginas, que en la televisión no están, que es tan masivo, que sería tan interesante que se ocuparan de muchas otras cosas tan nutritivas, de conocernos mucho más, de contar nuestras historias, de contar de que se trata. Entonces bueno, que se yo, esto sigue dando vueltas (risas).

¿Qué era lo que te esperabas que te ibas a encontrar cuando empezaste, y ahora, después de cinco años que es lo que decís que te encontraste y capaz no te imaginabas?

Si voy a las primeras propuestas, a los primeros mails, a las primeras carpetas que armaba, la verdad es que con el tiempo, lo que nos fue pasando fue esto que ocurre en el momento en que sucede la Biblioneta, en el momento en que aparece ese espacio que se está compartiendo, desaparecen las pantallas. Es maravilloso compartir eso. Entonces después lo que me fue pasando, fue darme cuenta que mas allá de que creo que la literatura es importante para la vida de cualquier ser humano, lo más importante en realidad es encontrarnos. Y lo que entre comillas me enoja un poco del tema de las pantallas, es que nos desencuentra. Entonces creo que lo que le pasó a la Biblioneta y me pasó a mí, es poder descubrir que los que nos falta es encontrarnos. Entonces el objetivo en la Biblioneta en forma escrita cambio a “Nuestra propuesta es el encuentro”. Nuestra propuesta es generar ese espacio donde podamos escucharnos. Generar ese espacio donde podamos jugar, un ratito.

¿Crees que es cuestión de que los nenes deberían que tener a alguien que los incentive a leer?

Yo creo que se interesan en tanto y cuanto uno proponga y esté con ellos. En cualquier actividad. La lectura pareciera un poco más engorrosa. Pero si uno se pone al lado y empieza a leerles, o si todas las noches le lee algo, o todas las tardes, no sé. Encontrar ese momento, aunque sean quince minutos, hasta que el niño o niña genere su propio hábito.

En “yo juego, vos jugás” es un espacio que se realiza en San Isidro donde se reúnen muchos talleristas de distintas disciplinas, juegos de ingenio, la cuerda floja, el teatro, danza, talleres de pan, historieta, y la Niblioneta entre muchos otros y muchos más. En el momento que estaban leyendo, había una familia: estaban los papas y los niños. Y la hermanita más grande tenía… creo que tres, y sus hermanitos más pequeños eran mellizos, que no caminaban casi. Rondaban el año, no más que eso. Y estaban todos leyendo. Todos con un libro en la mano. Entonces me llamó mucho la atención, porque había muchas otras propuestas como la plaza blanda, para esos niños. Y cuando terminaron de leer, porque no los quería interrumpir, les digo “Necesito saber cómo llegaron a esto” y me decían que la mamá y el papá, antes de irse a dormir les leían. Era media hora, cuarenta minutos, y hasta han llegado a estar una hora, porque querían leer. Porque obviamente ellos empezaron a proponérselo. Pero no se pueden ir a dormir, cualquier haya sido su día de trabajo, o cuestiones familiares, o cuestiones familiares, o si rompieron el auto… nada modificaba para esos niños ese espacio de lectura, porque los niños terminaron siendo los que no los dejaban ir a dormir sin leer.

Y entonces el viernes…

El viernes 2, que es el día de la Biblioneta, estamos festejando en la Biblioteca Madero (Constitución 622), en San Fernando. A las 20hs. porque si toca un día precioso y están en la pileta, la plaza o donde sea, ya haya caído un poco el sol, puedan acercarse y disfrutar un poco de “Las brujas están llegando”. Así que, felices, estamos allí dando vueltas.

Para más información, dirigirse a su página de Facebook “La biblioneta”, Labiblioneta@hotmail.com, o llamar al (011)15-5249-2367.


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