CULTURA
La Casa Museo Sarmiento, otro atractivo del Delta
Cerca del río que lleva su nombre, la Casa Museo Sarmiento fue el lugar donde “El Padre de las aulas” pasó 30 años de su vida. Allí descansó, escribió y hasta ofició de consejero en la construcción de las primeras casas de la zona.
Más allá del bronce, los billetes y las estatuas, los próceres siguen viviendo a través de sus ideas y sus legados. A orillas del Río Sarmiento, en Tigre, se levanta la Casa Museo Sarmiento, una vivienda blanca con tejados rojos que perteneció a Domingo Faustino Sarmiento. La construcción está recubierta por una capa de cristal para protegerla de las inclemencias del clima y el paso obligado del tiempo y para llegar es necesario tomar una lancha desde la estación fluvial.
En 1850, Sarmiento conoció el Delta mientras hacía una inspección de la zona como jefe del Departamento de Escuelas y quedó tan maravillado que organizó un viaje para poblar aquella zona de islas, ríos y arroyos. Entre los primeros habitantes se encuentran amigos del prócer, como Bartolomé Mitre y Carlos Pellegrini. El paraje le hacía acordar al Río Nilo y los canales de Venecia, lugares que conoció a través de sus innumerables viajes.
Pasaron diez años hasta que “El padre del aula”, finalmente construyó su casa de fin de semana, hecha a base de madera, con tres salas y dos plantas –la planta baja era libre, mientras que en la alta se encuentra la única habitación de la casa–. Al momento de la inauguración tuvo la idea de disparar tiros al aire con su arma de fuego, como hacían los conquistadores estadounidenses a medida que expulsaban a los indios de su territorio. Tal era su entusiasmo que llamo “Prócida” a la construcción, por la pequeña isla que se encuentra frente a la ciudad italiana de Nápoles, en el sur de Italia. Y construyó dentro de su isla un hermoso puente al que bautizó igual al de la ciudad de Venecia, “Rialto”.
Además de descansar y escribir, Sarmiento ofició en Tigre como consejero tanto en la construcción de viviendas en sus más de treinta años de estadía. “En el Delta, el sauce es el material ideal para la construcción. La novedad introducida en las islas es la casita de madera, la arquitectura americana. Un progreso que deseáramos ver introducido a lo largo de todo nuestro país”, opinó.
También se preocupó por los problemas habituales que surgían en el Delta. En 1855 plantó la primera vara de mimbre, con la que dio inicio a una actividad fundamental en la actividad isleña. Además trajo desde Estados Unidos semillas de pecanes, una nuez que después cobraría gran importancia en el Delta.
Tras la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, el doctor Carlos Delcasse adquirió la casa para luego donarla a una entidad de bien público, que a su vez la donó al Consejo Nacional de Educación. En 1966, el presidente radical Arturo Illia declaró la casa como Monumento Histórico Nacional a través de un decreto y en 1989 se la nombró Monumento Histórico Provincial. Siete años después se entregó la custodia a la Municipalidad de Tigre, que decidió recubrir la construcción con cristal para su protección.
En la actualidad, el lugar funciona como biblioteca y museo. Allí puede verse el mobiliario original y los libros del prócer nacional desde afuera, además de tener la oportunidad de recorrer los jardines que tanto inspiraron al sanjuanino. Todo preservado por la memoria y la vigencia de sus ideales.
Fuente: El Argentino


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