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La Comisión Asesora del Comité de Cuenca del río Luján elaboró propuestas para solucionar el problema de las inundaciones
Luego de la primera reunión pos inundaciones, el espacio difundió un documento que incluye un diagnóstico general. Además, se plantean unas 16 propuestas que apuntan a revertir las alteraciones generadas en las últimas décadas.
Luego de la primera reunión pos inundaciones, la Comisión Asesora del Comité de Cuenca del río Luján emitió un extenso documento que contempla 16 propuestas destinadas a mejorar la crítica situación que atraviesa un escenario natural transformado drásticamente en los últimos años.
En primer lugar, se marca la necesidad de “detener los proyectos de urbanizaciones y todo tipo de emprendimientos en humedales y planicies de inundación de la cuenca, excepto aquellos que se adapten y respeten la integridad de estos ecosistemas, tales como las tradicionales viviendas palafíticas de los isleños”.
Se propone, además, “realizar una evaluación de impacto ambiental estratégica y acumulativa de las urbanizaciones cerradas (en particular las de tipo polderizadas) e industriales construidas en la cuenca en las últimas décadas”. El estudio “deberá analizar si su actual localización se adecua a un nuevo plan de gestión integral y al nuevo ordenamiento ambiental del territorio que debe aprobarse y resolverá qué urbanizaciones deberán ser relocalizadas y cómo estas se harán responsables de la consecuente recomposición ambiental”.
En tercer lugar, la Comisión Asesora considera necesario impulsar prácticas agrícola-ganaderas sustentables que permitan recuperar la capacidad de infiltración, absorción y reservorio de agua del suelo, mediante abonos verdes, cultivos en contorno, zanjas de absorción, rotación de cultivos, entre otros posibilidades. A esto debe sumarse la eliminación de los canales clandestinos.
Por otra parte, se habla de “demarcar la línea de ribera” según lo establecido por el Código de Aguas. El documento también menciona la reforestación con especies nativas las zonas impactadas, especialmente aquellas que fueron alcanzadas por las tareas de desmalezamiento encaradas por Provincia.
La enumeración de propuestas incluye “evaluar y desarrollar áreas de almacenamiento transitorio en la cuenca alta” y “evitar o acondicionar obras de infraestructura viales/férreas actuales que generen estrangulamientos en las secciones transversales de los cursos”.
Tal lo expresado recientemente desde espacios académicos, el plan de alternativas difundido por la Comisión Asesora hace referencia al establecimiento de un plan sistemático de limpieza de zanjas y eliminación de “diques” formados por ramas y basura, obras que pueden estar a cargo de cooperativas vecinales. De igual modo se menciona la necesidad de establecer un plan de alertas tempranas a los fines de evitar los efectos de las inundaciones.
Otro aspecto plantea “concertar los controles que prevé la legislación vigente en lo relativo al vuelco de efluentes industriales en cuerpos de agua”. Al respecto, se menciona que “existen tramos del río Luján donde la contaminación es notoria y convierten a la emergencia hídrica en emergencia sanitaria, pues la población queda expuesta a una amplia variedad de contaminantes”.
Además de atender la problemática de las inundaciones, el texto destaca la importancia de proteger el patrimonio cultural, paleontológico y arqueológico de la cuenca.
Se plantea como posibilidad “crear nuevas áreas protegidas en zonas estratégicas de la cuenca, que consideren reservorios de agua, de biodiversidad, y que colaboren en la conectividad biológica de lo que aún queda por rescatar de fauna y flora”.
“Todas las medidas anteriormente citadas deben estar enmarcadas en el correcto ordenamiento territorial de la cuenca, que defina la aptitud de uso del suelo de acuerdo a una mirada transdisciplinaria”, se aclara.
Por último, la Comisión Asesora propone “implementar un comité de cuenca, desde Suipacha hasta la desembocadura del río Luján sobre el estuario del Río de La Plata y Delta del Paraná, y que efectivamente planifique, coordine, ejecute y controle un plan de gestión integral”.
“Ese plan debe tener en cuenta no solamente criterios hidráulicos sino que debe contar con una mirada integral de la cuenca, considerando aspectos ambientales y sociales. Además debe contar con la instancia de participación comunitaria que garantice la consideración de las opiniones de la ciudadanía en general”, agregan.
Diagnóstico
Antes de exponer las propuestas enumeradas, los integrantes del Comité de Cuenca aclaran que la reiteración de inundaciones no tienen como únicas causas las intensas lluvias ni la falta de obras: “En todo caso, son disparadores y agravantes de una emergencia largamente anunciada; de un desastre que no es tan natural como parece. Si seguimos convencidos de que el cambio climático está contra nosotros, seguiremos sorprendiéndonos con el agua al cuello, cada vez que llueva un poco por demás de lo que las estadísticas marcan”.
Por el contrario, se opina que “debemos empezar a ver las inundaciones como el resultado de la sumatoria de desidia, falta de planificación, desmanejo en el uso de los recursos, carencia de una visión integral, falta de conciencia y percepción de los riesgos e, incluso, corrupción”.
Luego de enumerar las distintas transformaciones operadas, desde los cambios en la actividad agrícola río arriba y el avance del urbanismo en la zona baja, la Comisión Asesora cuestiona aquellos planteos que entienden como única solución la realización de obras. Se plantea que “la ingeniería puede, como mucho, aspirar a que un conducto de drenaje, un dique, una canalización o un reservorio cumplan su función, pero no hay obra que garantice no inundarnos, ni que resuelva de manera definitiva los riesgos producto de haber dilapidado el suelo, de haber obstruido las vías naturales de circulación del agua, de haber urbanizado sin lineamientos ni planificación”.
Fuente: El Civismo // Foto: Sabrina García

