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La otra cara del Plan de Manejo del Delta

La otra cara del Plan de Manejo del Delta

Por Sabrina García

Una tarde calurosa, a pleno sol, el río está planchado, como en una caravana el sonido de los motores se hacen presentes para dar llegada a los invitados: “Cuando el tema le interesa el isleño es puntual”, suelta Alejandra y el reloj marca las dos de la tarde.

Con el río de fondo y el mate de por medio, nos sentamos para dar comienzo a la reunión. La ansiedad impide un comienzo protocolar, todos quieren hablar, todos tienen algo importante para decir. No se dijo para que estamos allí, pero no hace falta, comienzan a surgir temas y la charla se pone interesante: que el puerto de frutos, la falta de combustible, el estacionamiento para los isleños, el valor de las tasas y siguen.

Fernando Uzal, el dueño de casa, interviene en una reunión ya comenzada, para dar la formalidad del caso. Habla de un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Cooperativa de Consumo Forestal en el que se plantea una no concordancia entre el espíritu del Plan de Manejo y lo que propiamente se quiere implementar, sumado a Tasas muy altas. “Por todo esto es que quisimos consultarte a vos que sos ingeniero agrónomo, ex vicepresidente del INTA, diputado nacional y presidís la Comisión de Agricultura y Ganadería en la Cámara baja”, expone refiriéndose a Luis Basterra quien se encuentra presente.

Oriundo del Chaco y diputado nacional por la Provincia de Formosa, Basterra se presenta como un hombre del agua y agrega “Por mi formación profesional y política va en defensa del trabajador de la tierra, vivo la realidad de la producción”, y comienza una definición clara y precisa sobre los distintos tipos vida que se dan en el delta: el desarrollo productivo, las tradiciones, la vida recreativa, el negocio inmobiliario y resume “lo que sucede en estas tierras es que hay tensiones por el uso del suelo”.

Por su parte, Alberto Esteban, ex Director de Islas (Delta y Martín García) del Ministerio de Gobierno de la PBA y miembro del CONINDELTA (Consejo Intermunicipal del Delta), define los distintos tipos de delta y aporta datos sobre la producción: “la provincia de Buenos Aires es la sexta forestación implantada en la Argentina. Esta provincia si es forestal es por el Delta” y agrega “si ha esa producción no la fomentamos, no la alentamos vamos a lograr que esto (refiriéndose al Delta) cada vez más sea una extensión de la planta urbana”.

En la charla apareció el proyecto de Ley de Humedales que cuenta con media sanción del Senado y espera ser tratado en Diputados. Al respecto, Basterra comenta: “se supone que debiera haber una Plan de Ordenamiento del territorio” lo que motivó la respuesta de Campitelli “sobran tierras húmedas, se hicieron loteos de 20 x 80 en el albardón y las tierras atrás no se saben ni de quién son” a lo que Fabián Papaseit, vecino del Caraguatá agrega: “Si cuidan el humedal del Delta deberían cuidar también el de la costa, debería ser equitativos con la población isleña. Venice es un humedal, el Camino de los Remeros es un humedal, Villa la Ñata también y está todo indicado”. Por su parte, “el Bocha” comenta que “la mayoría de las quintas están abandonadas, se han hecho pajonales, se han tapado las zanjas, las pocas plantas que hay se cayeron porque la tierra se ablanda al no haber zanjeo. Somos muy poquitos los que quedamos, si nos siguen castigando sólo va a quedar pajonal y mosquito”.

Los temas eran inagotables. Entre otros surgieron la importancia y las dificultades que se presentan para producir el mimbre, la madera y lo atrayente que son las quintas para el mercado inmobiliario. “Estamos acostumbrados a vivir con bagre y radicheta, no nos van a sacar de acá”, suelta Campitelli que es uno de los pocos isleños históricos que quedan, desde su padre que nació en 1898 en la isla.

“El suelo es uno, se puede poner una casa de fin de semana, se puede poner un complejo hotelero, se puede hacer forestación, apicultura o dejarlo como reserva natural. Qué es lo que rinde más inmobiliariamente estando al lado de la capital de un país que tiene 12 millones de personas, que se toman un tren y en 45 minutos están en contacto con la naturaleza?”, pregunta con retórica Basterra y agrega “aquí hay una tensión de intereses entre quienes viven con las tradiciones del Delta y el comercio inmobiliario”.

Existe un informe del INTA que establece el uso productivo de esas tierras. Allí se discutió sobre la importancia de dicho informe y la necesidad de incluirlo explícitamente en el Plan de Manejo de Delta que se quiere implementar.

El actor prioritario para el INTA es el poblador y productor isleño que utiliza los recursos naturales del Delta para vivir, desarrollarse y producir bienes y servicios a la sociedad. El desarrollo al que apuntan las visiones institucionales es sustentable desde el punto de vista social, ambiental y económico. Los modelos de desarrollo al que usualmente se someten a los territorios son impuestos desde oficinas y pensamientos ajenos a las demandas, necesidades y cultural de los actores de dichos territorios. El desarrollo en el que se inscribe el INTA es endógeno, basado en los “saberes” locales, la participación y el esfuerzo de esos actores.
Islas protegidas. Unidades productivas sustentables.
Informe técnico del INTA

Como conclusión se propuso una serie de reuniones con diversos sectores: con el INTA, los legisladores nacionales, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires y con funcionarios de la municipalidad de Tigre. El diputado nacional Basterra se llevó el informe elaborado por el INTA, que respalda la posición de los productores en defensa de la cultura productiva y que pretende se incluya y modifique la Ordenanza 3343/13 Plan de Manejo Integral del Delta de Tigre.

A esta simple redactora le queda claro una cosa: la clave es encontrar el justo equilibro. Para el turista es tan importante la vida en el Delta como lo es el turista para el isleño. Los dos se necesitan en su justa medida, claro está. Y el equilibrio no radica sólo en el uso del suelo también el equilibrio deberá encontrarse entre los defensores ambientalistas y los productores. Estas tierras fueron las primeras en recibir inmigrantes. Las tradiciones isleñas se han sostenido por el paso del tiempo y en ellas hemos encontrado un atractivo. El Luján parecería ser no sólo una división imaginaria, también marca dos estilos de vida, distintas miradas. Es hora de tomarse la lancha ya no para disfrutar de esta maravillosa naturaleza sino para dialogar y construir una sana convivencia.

Me vuelvo al continente con las ganas de chapotear en este río alto, abrazar esta tierra y con la plena seguridad que estos isleños tienen años de esfuerzos, que están organizados y que esta historia recién comienza.


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