ENTREVISTAS
La premiada obra “El mecanismo de Alaska” se presenta en el Teatro Otamendi
Por Sabrina García
Matias Milanese, vecino de Victoria, actor, dramaturgo y director de teatro, formó junto a su novio, Federico Lehmann, la compañía Los Pipis. En 2021 crearon la obra ‘El mecanismo de Alaska’ en donde homenajean a mujeres que fueron fundamentales en su vida, recuperan su propia historia de vida y la decisión de adoptar a Alaska, su gata. La obra, que va por la temporada novena, llega de una exitosa gira por España para presentarse en el Teatro Otamendi.
El mecanismo de Alaska se presenta por segunda vez en nuestra ciudad, primero lo hizo en el Teatro Municipal Julio Martinelli y el próximo sábado 21 de marzo de presenta en el Teatro Otamendi a partir de las 20h. Entradas aquí
“Cuando la llevamos por primera vez gustó mucho, la gente quedó como muy enganchada. Para nosotros es una alegría muy grande volver presentarla en San Fernando y en un teatro más grande, con más público, como nos da la posibilidad el Teatro Otamendi”, destaca Matías y agrega que conoce las instalaciones porque estuvo presente en su inauguración: “Me parece precioso. Soy de Victoria, fui toda la vida al colegio en zona norte, me hubiese encantado tener un teatro así cuando era chico”.
-Sobre El mecanismo de Alaska ¿Cuándo se gesta la obra?
-Empezamos en el 2021. Fede y yo estábamos en pareja y en ese momento sentía una energía de mucha expansión, de crear. Ya veníamos haciendo obras juntos, Los Pipis existía hacia 2 años, pero queríamos escribir una obra que nos permitiera hablar sobre nuestra historia, la historia de nuestras madres, de nuestras abuelas y de esa forma poder narrar el mundo.
Tomamos como eje a nuestra gata que se llama Alaska y que la adoptamos juntos, eso se narra en la obra. Queríamos hablar de algo propio, de algo cercano, no teníamos ganas de que nuestra próxima obra fuera un clásico, queríamos abordar una estética de biodrama.
La obra empieza con un prólogo en el que se habla de cómo nuestras abuelas parieron a nuestras madres y cómo nuestras madres nos parieron a nosotros. Cuando le conté a mi mamá lo que quería que fuera la obra me dijo: ‘¿A quién le va a importar la historia de una kiosquera de zona norte?’ Y yo le dije: ‘Eso es lo interesante’, a mi me gusta pensar en la potencia de lo cercano, como de lo conocido. Es lindo cuando escuchás a alguien hablar de algo que conoce y que le apasiona, ¿viste?. Para mí la obra agarra mucho esa fuerza, muy de homenaje.
-Vos ahí decís que la hora se gestó en 2021, o sea, veníamos de la pandemia y las flexibilizaciones del aislamiento. Evidentemente a ustedes ese período les sirvió como momento creativo, ¿no?
-Nos agarró con muchas ganas. Me acuerdo ni bien empezó la cuarentena nosotros teníamos una obra en cartel y la tuvimos que guardar, pero en esa misma semana creamos un festival de lecturas online, vivo de Instagram. Cuando querés hacer teatro es un bajón hacer un vivo de Instagram, pero nos ayudó mucho a canalizar una creatividad y teníamos unas ganas que no queríamos que se apagaran.
En la obra nos dimos todos los gustos que hubiéramos querido ver nosotros en teatro cuando éramos más chicos: se baila, se canta, se corre por todos lados. La gente entra a la sala y nosotros estamos bailando, los invitamos a bailar al escenario, hay como un romper ese protocolo medio implícito que tiene el teatro de llegaste, te sentás, se apagan las luces y esperás la obra. Es como una invitación a conocer un poco de nuestro mundo y charlar, no podría comenzar de manera solemne.
-La obra también es su historia de amor ¿cómo se lleva esto de trabajar juntos, en una obra muy personal siendo pareja?
-A mí me divierte muchísimo crear con Fede. Yo nací en Victoria y Fede en Oncativo, un pueblo de Córdoba. Ninguno de los dos pertenece a Capital Federal, eso genera un punto de vista, un punto en común. Los dos llegamos acá (CABA) con ganas de todo, ni un un teléfono, ni un contacto.
Con esta obra nos fuimos de gira a España, Mendoza, a Mar del Plata. En España hicimos Madrid y Barcelona. Lo lindo de la gira es que trabajás y también estás viajando con la persona que querés.
-¿Cómo les fue en España con la obra?
-Fue una locura, realmente inesperado para nosotros. Tuvimos que agregar funciones en Madrid, por ejemplo. Funcionó lo del boca a boca, eso más tradicional, y tuvimos que agregar funciones.
A mí me pareció muy conmovedor que alguien, del otro lado del mundo, llore escuchando una obra de teatro o se ría escuchando una obra de teatro que se creó acá. Hay mucha argentinidad en la obra, hay un momento de reivindicación a todas esas cosas que vimos de chicos sobre la comunidad LGBT, que vimos en la televisión, de repente aparece Flor de la V, Mirtha Legrand, Pepe Cibrián y todo eso no está en España, pero lo interesante es cómo todos tienen una Mirtha Legrand, una Flor de la V en su país.
Lo lindo es que sentimos que llevamos una obra y también un poco de nuestra cultura.
-Mencionás mucho esto de ‘nosotros vivimos’, ‘nos criamos con esto’. ¿Cómo impacta en la vida de un pibe, que está en esa búsqueda personal, un mundo que podría ser excluyente, cruel? y que hoy parecería volver a resurgir, esas múltiples pantallas que te van bombardeando con información y hay poco de amorosidad y acompañamiento.
Yo creo que ser un pibe en la era de las pantallas es difícil y en cuanto a esos momentos de violencia a los que te referís a mí me dan más ganas de hacer mi obra de teatro. Creo fervientemente en que no es un gesto inútil hacer una obra de teatro cuando todo el tiempo te están hablando de mercados, números, ese mundo mercantilista en donde todo tiene que ser provechoso y todo tiene que aportar algo.
‘El mecanismo de Alaska’ es una obra muy contestataria desde la ternura. No baja línea pero hay resistencia, hay lucha. Nos ha pasado que por ejemplo, una chica me dijo: ‘Traje a mi familia a ver esta obra -eran como 10- porque quería contar en qué ando’. Nunca me lo voy a olvidar, porque si lo que hacemos ayuda a un pibe o una piba a contarle a su familia, que a veces es muy difícil para nuestra comunidad LGBT, ahorrarse explicaciones, está buenísimo.
Cuando yo tenía 18 me hubiera encantado ver una obra de dos pibes que adoptaban un gato.
Cuanto más odio, cuanto más hostilidad, más tenemos que poner nosotros nuestras historias en un escenario.
El malo no puede ser tan malo y el bueno no puede ser tan bueno. En las redes sociales hay muchos elementos para angustiarnos. La gente busca sentir algo lindo, ver dos personas que se quieren, acá hay dos chicos gays que están adoptando una gata. Nuestra amiga Cami hace de nuestra gata y hay música en vivo.
-¿Qué hace Alaska -tu gata- para que el nombre de la obra sea su mecanismo?
Alaska es nuestra gata y un día nos preguntamos ¿por qué ronronean los gatos?. ¿Están felices, están tristes, es porque se ponen nerviosos, porque están alerta?. Nos pusimos a investigar y llegamos a la conclusión de que nadie sabe con certeza por qué ronronea un gato. Hay muchas teorías, se sabe que es algo que les pasa en el cuerpo a los gatos y que no pueden evitar.
Eso nos pareció parecido a cuando te pasa algo en el cuerpo y no lo podes evitar, como por ejemplo, dedicar tu vida a hacer teatro porque es lo que te gusta, amar a una persona aunque te traiga problemas.
El mecanismo de Alaska es eso que nos pasa por el cuerpo y que no podemos evitar y también es un momento bisagra que nos une a nosotros. En la obra pasa algo en un momento con Alaska y deja de ser un biodrama y pasa a ser ciencia ficción.
*El mecanismo de Alaska se presenta el sábado 21 de marzo a las 20h en el Teatro Otamendi (Sarmiento 1477, San Fernando). Entradas a la venta en el siguiente link

