OPINIÓN

La promoción de derechos como respuesta a la discriminación: Quién fue Claudia Pía Braudacco

Por Julián Fleitas

Hoy 18 de marzo en Argentina es el día de la promoción de los derechos de las personas trans. Esta fecha se celebra a partir de la muerte de Claudia Pía Braudacco, militante por los derechos de las personas trans, quien murió un mes antes de ser sancionada la ley de identidad de género en el 2012. “Claudia era y es la Ley de Identidad de Género”, así la definió Ornella Infante, directora de Políticas contra la Discriminación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).

Su carrera como activista por los derechos de la población trans fue por lo que vivió, dejando un legado inmenso para las generaciones de hoy y las futuras. Desde la asociación de travestis-transgéneros y transexuales argentina (ATTTA) fundada en conjunto con María Belen Correa y otras activistas, hasta su trabajo por la aprobación del matrimonio igualitario. Pero como en toda lucha, hay victorias y derrotas. Debido al hostigamiento policial que vivió y a la discriminación por su identidad de género se vio obligada a exiliarse, viviendo algunos años en Uruguay y otros en Europa.

¿Vivir solo cuesta vida?

La esperanza de vida de la población trans baja a 39 años, es decir, 37 años menos que el resto de la población, debido a la excusión sistemática que sufrimos. Entre las primeras causas de mortalidad del colectivo trans se encuentran los homicidios transfóbicos, el abuso policial y el mal uso de la silicona industrial. Todas estas problemáticas forman parte de un mismo rompecabezas político, social y cultural que se ve reflejado en la discriminación cotidiana, la mala atención en los hospitales y en la falta de oportunidades laborales. Por esta discriminación, muchas compañeras terminan como trabajadoras sexuales quedando constantemente expuestas a la violencia masculina.

Es importante remarcar que este día, es el día de la promoción de los derechos para las personas trans y travestis porque claramente todavía hay batallas para pelear y ganar. La batalla es cultural y social. Con un Estado que nos ampare y nos cuide, pero también, y creo yo que principalmente, con una sociedad que no discrimine al distintx.

Pasaron 2 años nada más desde que la OMS saca la “incongruencia de género” -la transexualidad- de la clasificación de las enfermedades mentales, y lo deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. Es decir, pierde la categoría de trastorno psicológico para quedarse en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona. En esa transformación de mirada y de paradigma yace el cambio real.

Conocer para des estigmatizar

Los principios de Yogyakarta fueron realizados en el marco de las Naciones Unidas con el fin de orientar la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual, la identidad de género, la expresión de género y la diversidad corporal. Son 29 y todos ellos instan a los Estados, al Sistema de Derechos Humanos de Naciones Unidas, a las instituciones nacionales de derechos humanos, a los medios de comunicación y a las organizaciones no gubernamentales a adoptar todas las medidas apropiadas para garantizar el desarrollo adecuado de las personas de diversas orientaciones sexuales, identidades de género, expresiones de género y diversidades corporales con el objetivo de asegurarles el pleno goce y ejercicio de los derechos humanos.

¿Cómo asegurarle derechos y principios a una parte de la población de la cual todavía se desconoce? Hasta este año no se realizó ningún censo que nos incluya, tanto paradójico como cruel.  Es importante para que dejemos de estar entre comillas y que dejemos de ser cifras estimativas para seguir avanzando con una base más sólida.

En este día se conmemora a Claudia Pia Braudacco, quien con las convicciones a flor de piel transitó esta vida, nunca haciendo oídos sordos a las injusticias o discriminaciones y dejando de legado a nosotrxs, las generaciones que la continuamos, una inmensa cantidad de derechos obtenidos y el espíritu de lucha para conquistar los que todavía faltan.

(*) Julián Fleitas. Periodista de San Fernando Nuestro y Zona Norte Ambiental


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