OPINIÓN

Las cosas por su nombre y sin maquillaje

Haydée Deák

Por Haydée Deák *

Para quienes en nombre del Estatuto de la Biblioteca Madero dieron de baja a respetables socios, expulsaron a otros argumentando razones no comprendidas en esa norma jurídica, léase que molestábamos a los fines que persiguen.

A ellos, tan respetuosos del Estatuto les recuerdo el Artículo 1º de dicho instrumento legal, según el texto ordenado con las modificaciones introducidas por la Asamblea Extraordinaria de fecha 14 de junio de 1996:

Título 1º – Objeto de la Sociedad

Artículo 1º: Esta Asociación Civil constituida originalmente con el nombre de ”Sociedad Protectora de la Biblioteca y Museo Popular Juan N. Madero”, con asiento y domicilio legal en su edificio propio de la calle Constitución 622 de la ciudad de San Fernando, partido del mismo nombre, Provincia de Buenos Aires y cuyos Estatutos fueron reformados por el Superior Gobierno de la Provincia de Buenos Aires por Decreto del 25 de abril de 1952, continuará constituida bajo la denominación de Biblioteca y Museo Popular Juan N. Madero, con el objeto de sostener la biblioteca y el museo ayudando por todos los medios posibles a su desarrollo y de propender a todo aquello que contribuya a la instrucción pública y cultura en general.

Señores tan respetuosos del Estatuto de la Biblioteca y Museo Popular Juan N. Madero, tengan a bien retirar el ostentoso cartel de Centro Cultural y reponer respetuosamente el anterior, dedicado a los escritores sanfernandinos, denominando como “Cuadra de los Escritores” al tramo de la calle Constitución altura 600.

Biblioteca Madero

 

La denominación de una institución civil no es antojadiza, está dada precisamente por el Estatuto que la rige.

Una simple síntesis de las actividades de la biblioteca durante el año 2015 habla a las claras de un balance cultural negativo comparado con los años anteriores debido a la cantidad de actividades culturales que fueron dejadas de lado, como por ejemplo el programa de radio “Almacén de Arte”, la Revista Madero, el Coro de Niños y la diversidad de cursos y talleres que no tuvieron espacio por falta de difusión y organización, aranceles no populares; por lo cual es irrisorio de hablar de Centro Cultural.

Un Centro Cultural es por excelencia un espacio abierto a todas las expresiones humanas y a todos los bolsillos; en la Biblioteca Madero dejaron de realizarse eventos tales como recitales y conferencias debido al alto costo en concepto de uso del espacio, que sus actuales autoridades solicitaron a quienes los proponían, siendo solamente accesible a una elite de alto poder adquisitivo.

Quitar el cartel de la “Cuadra de los Escritores” es una falta de respeto a los escritores -en San Fernando hubo y hay excelentes escritores- tal como lo fue en su momento retirar los cuadros de los ex presidentes de la institución. Respetar la historia de la biblioteca, respetar la memoria de quienes tuvieron en distintos momentos la responsabilidad de guiarla con sus aciertos y errores. Respeto, señores, se trata simplemente de respeto que es lo mínimo que se les puede exigir a quienes hoy administran precisamente una institución cultural.

Soy consciente que esta opinión va a traer un sinfín de críticas de los adulones de siempre y de aquellos que quisieron servirse de la biblioteca, en lugar de servir a la biblioteca.

También vendrán explicaciones… hubo y hay muchas mentiras.

* Haydée Deák. Investigadora y escritora. Ex secretaria de la Comisión Directiva de la Biblioteca Madero


  1. GABRIELA
    GABRIELA 5 enero, 2016, 11:57

    Y yo que dije? ahi en lo que era una respetuosa institucion . se reune un grupo de delincuentes que dice llamarse comision. elegidos por ellos mismos claro.fin de la cita

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