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Lipotransferencias en el Hospital Cordero: reparar las huellas que dejan en el rostro las cirugías de cerebro

Lipotransferencias en el Hospital Cordero: reparar las huellas que dejan en el rostro las cirugías de cerebro

Por Valentina Frare

Una vez más el Hospital Cordero lleva a cabo una práctica de vanguardia en materia de salud. En este caso se trata de un procedimiento para resolver detalles estéticos que pueden quedar producto de una neurocirugía, una huella craneofacial casi inevitable.

Si bien la técnica de lipotransferencia no es nueva, aplicada en pacientes con marcas estéticas producidas por neurocirugía, es una novedad en el país. Ya son 45 los pacientes que accedieron a esta intervención y la mayoría de ellas se realizaron en el Hospital Petrona V. de Cordero en un lapso de 9 meses.

Conversamos con Matías Baldoncini, neurocirujano del Servicio de Neurocirugía del Hospital Provincial Petrona V. de Cordero y profesor de neuroanatomía microquirúrgica en la Facultad de Medicina de la UBA, quien nos brindó información sobre este novedoso procedimiento.

Baldoncini junto a un equipo de cirujanos argentinos realizó la primera publicación científica local en la Revista Argentina de Neurocirugía que da cuenta de la utilización de una técnica muy conocida y probada, la lipotransferencia, para reparar estos hundimientos craneofaciales visibles después de una neurocirugía. La publicación evalúa la aplicación de la técnica sobre 45 pacientes, 29 mujeres y 16 varones, que nunca antes se había probado en el país para este fin.

“Cuando hacemos neurocirugías la mayor parte de los abordajes son en la parte lateral y anterior del cráneo, zonas que involucra el rostro de los pacientes. Hay que cortar la piel, los músculos y el hueso y al final cuando terminamos la cirugía volvemos a poner todo en su lugar. Con el proceso de cicatrización suele quedar una asimetría facial y uno cuando ve al paciente de frente, presenta una zona mas deprimida, hundida del lado de la cirugía”, señaló Baldoncini acerca de la fundamentación de esta nueva práctica.

Para resolver esos detalles el neurocirujano comenzó a preguntarse junto a un colega de CABA que técnicas podrían implementar para mejorar la el posoperatorio de sus pacientes y surgió la opción: “Me dijo que podríamos implementar lipotransferencias, que consisten en absorber tejido graso de la región umbilical y transferirlo por vía percutánea a la zona del rostro”.

El procedimiento es ambulatorio y consiste en colocarle anestesia local al paciente en el ombligo, infundir una solución en la grasa debajo del ombligo y con una aguja especial se va aspirando grasa. “Seria como una ‘mini lipo’. Sacamos la cantidad de grasa que se necesita y la transferimos a la zona que tiene hundida el paciente”, explicó Baldoncini.

Posteriormente, con el paciente despierto, se dejan hileras subcutáneas de grasa hasta que ambos laterales del rostro quedan simétricos.

“Los pacientes están felices porque una vez que se olvida de algo tan grave como puede ser una enfermedad cerebral empieza a pensar que le queda una diferencia estética. Es una herramienta practica y económica porque no requiere usar prótesis y requiere un instrumental muy básico”, concluyó el neurocirujano.


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