ENTREVISTAS

Nicolás Solezzi: “Me gusta que la gente pueda tener momentos mágicos”

Nicolás Solezzi: “Me gusta que la gente pueda tener momentos mágicos”

Por Paula Taborda

Un artista multifacético que se pone nervioso y dice ser tímido antes de que el grabador empiece a cumplir su función (Me cuesta definir subjetivamente esta entrevista ya que admiro a este profesor, porque fue una de las personas de las que más aprendí y me enseñó a creer que podía ser lo que me propusiera).

Dentro del campo teatral lleva quince años formándose como actor y ocho años experimentando en la dirección teatral. También es realizador de cine, egresado del Centro de Investigación Cinematográfico.

Ha realizado diversos talleres y seminarios de Movimiento, Títeres, Clown, Artes Plásticas, Murga, Zancos, Interpretación Teatral, Guión Cinematográfico y Edición, entre otros.

¿Cómo te definirías?

En el calendario maya, soy mono eléctrico y en el chino, soy mono de metal. Mono soy seguro, eso me re define, tiene mucho que ver con la energía de jugar, crear. Soy artista y docente, dentro de eso soy profesor, me dedico a varias cosas, principalmente el cine y el teatro y creo que soy un transmisor.

¿Qué es ser un transmisor?

Una especie de médium entre el hecho artístico y las personas, sea como actor o docente.

¿Qué haces?

Por un lado soy docente y por otro artista, actor, director de cine y teatro. Igualmente decir arte es tan amplio, no se puede ya ser una sola cosa, creo que está ligado a que también soy estudiante.

Estoy estudiando una especialización en teatro de objetos, interactividad y nuevos medios que tiene que ver con eso, con el arte. Hoy es un posgrado de UNA. La directora es Ana Alvarado, que también fue mi maestra. Con ella pude mezclar estos módulos, me enseñó que muchas disciplinas pueden vivir dentro de una, uní mundos. Por eso no me puedo definir como director, soy un hacedor de arte.

¿Cómo empezaste?

Empecé teatro en el San Martín de Tours con Alejandro Sáenz. Era un taller de teatro extra programático, tenía doce años y empecé a estar en obras, eso fue el inicio. Pero creo que hay muchos inicios. Mi inicio fue con Soledad Carle, una maestra de la plástica, de las artes visuales y de muy chico fui a su taller y abrí ese espacio en mí desde la plástica. Tenía ocho años.

Tengo una anécdota: yo estaba en el colegio en sexto grado y la maestra pidió que hagamos un trabajo que era representar una parte de un cuento. Llegué a mi casa, agarré mi equipito y empecé a armar, con música de Beethoven de fondo, todas las partes del cuento, y llamé a un amigo y le dije que papel iba a hacer él, y yo actué también. Empecé a dirigir, fue el despertar. Mis viejos me estimularon mucho, me compraban juegos de magia y títeres y videojuegos, que me encantaban, ahí hay algo del mundo de la infancia que tiene que ver con lo que haces de grande.

Al cine llegué cuando termine el colegio, decidí estudiar eso, porque me gustaban mucho las películas y fue un mundo increíble. Estudié en el Centro de Investigación Cinematográfica. Mientras estudiaba seguía con los talleres de teatro y actuaba. Creo que actué en como treinta obras del taller el colegio y cuando terminé seguí formando parte de distintos talleres. Eso me hizo despertar esa sensación de querer más, tuve maestros muy buenos y creo que mis experiencias fueron muy lindas, toda mi adolescencia, acerca de cómo caminar con el arte.

Hice un taller con Eduardo Molinari que me abrió otros caminos, como el arte visual, las instalaciones, lo perfomático. Entre el cine, el teatro y las instalaciones encontré el lugar donde me siento cómodo, donde todo convive. Podés tener un espectáculo con imágenes de videos, títeres, objetos y todo puede cobrar vida.

También tuve una productora de cine, “La Quinta Producciones” y con ella hicimos dos películas: El planeta de los sueños y Destino Argentina. Son dos producciones independientes, proyectos donde todas las personas que conocí me ayudaron, gente del cine, de la TV, con mucha colaboración.

Trabajé en Rock & Pop TV, en películas argentinas como “El Boquete”, de Mariano Mucci, que es el que me enseñó la profesión del cine.

En San Fernando trabajé muchos años dando talleres para la Municipalidad, en el Martinelli. Un año tuve como cien pibes… fue un semillero de artistas, músicos, de todo. La gente con la que trabajé fue muy generosa, y a la vez yo trato de ser ese canal que sigue multiplicando esa energía, entonces así como recibí trato de dar.

¿Qué es “Todo encaja”?

Es un grupo de teatro del que formo parte, pero que mezcla distintas disciplinas: música, títeres, video. Se formó en el 2005 y tiene dos espectáculos “Soy solito” y “Proyecto 048″, que son dos trabajos que creo que son la realización de este camino de fusión entre actuar, dirigir. Un espacio de investigación y crecimiento.

Siento que el desarrollo artístico de estos años creció con ese grupo. Con ellos fuimos al 15vo Festival de Teatro de La Habana, Cuba (2013). Una experiencia increíble en donde presentamos nuestros espectáculos. El encuentro con el público fue muy lindo.

(“Soy Solito” ganó diversos premios: Premio Mayor otorgado por el jurado de niños, Mejor obra dramática para Teatro de Títeres y Objetos, Diseño y Realización Coreográfica; Ganador del Festival Provincial de Teatro de Títeres, Comedia de la Provincia de Bs. As. por la obra Todo Encaja Producciones.)

¿Qué te gusta de la docencia?

Me gusta generar un espacio onírico, porque a mí me llegan los conceptos que traen las experiencias y las bajadas a tierra, eso lo aprendí de Pedro Asperué, un maestro de la fotografía, de que las cosas a pesar de su complejidad se pueden transformar en simples; pero lo que me gusta generar como docente es la estimulación de la creatividad, potenciar la imaginación, liberar las ataduras de esto que nos envuelve, la matrix.

El arte tiene que ser sanador, nos pone en un tiempo poético, nos saca del tiempo de la realidad y a través del arte o la docencia, ya que creo en cualquier ámbito, a través de eso generar una nueva conciencia, es algo utópico… pero es un deseo y tener mucha conciencia de lo que nos rodea, lo que pasa, estar en contacto para transformar, o alumbrar.

Doy talleres de teatro, cine y además doy materias. Me interesa la construcción de una obra, trasmitiendo contenidos que después ayudan a esa construcción, teniendo en cuenta lo que quiere hacer el alumno. Me gusta combinar lenguajes. Me pasa con cada proyecto empieza y termina pero en la docencia hay un semilla que es eterna que sigue creciendo, eso es hermoso.

Sale bien y funciona, creo que es efectivo que llega, veo una historia repetida cuando doy clases en los distintos lugares, hay muchos alumnos que tuve que ahora los siento pares, y eso es un flash. Me siento orgulloso de ellos, de verlos crecer, eso es un gran felicidad. O que eligen caminos nuevos, arriesgados, caminos que podemos compartir ahora. Es algo increíble.

Llevás obras a Añatuya, Santiago del Estero ¿cómo surge?

Surge por una iniciativa del colegio San Luis: llevar una obra, un poco de teatro a un lugar donde no hay. Llevarlo a los barrios. Tiene un poco que ver con mis experiencias de teatro callejero, de encuentros de teatro en el interior, me gusta mucho. Es un poco revivir experiencias pero desde otro lado.

Es muy loco lo que pasa con los chicos allá, me asombro. Hacemos juegos escénicos y eso los sorprende, hay mucho cariño, es algo hermoso el contacto. Es distinto a la psicosis de la ciudad. Tienen algo de fascinación por lo que ven. Este es el tercer año que llevamos una obra. Siempre sentís que te esperan. Es un encuentro con la infancia pura, sin contaminaciones, y en ese sentido creo que lo principal es que todos aprendemos a volver a lo puro. Aprendemos a ver lo puro.

¿Qué te inspira?

La vida en general, las distintas situaciones cotidianas, las ganas de aprender de los chicos, a la hora de dar clases, el entusiasmo, la curiosidad, la naturaleza. Las imágenes de la naturaleza. Los seres humanos.

¿Qué te sorprende?

Me gusta tratar de vivir con ingenuidad, me gusta que me sorprendan. Sobre todo a la hora de ver espectáculos. Trato de no analizar tanto, dejar que me lleguen las cosas. El encuentro en momentos que, de repente, me parecen mágicos, como los momentos que se generan en los talleres, es buenísimo. Me dejan como “guau “y me inspira.

¿Qué proyectos tenes?

Para la tesis de la facultad estoy armando un proyecto de cine interactivo. La idea de que el espectador pueda vivir personalmente una película, un “elige tu propia aventura” en vivo, es el espectador el que atravesar la pantalla, donde se combina todo lo que estuve aprendiendo, la programación, nuevas tecnologías en escena, los objetos con interfaces, cosas que hoy están renovando las situaciones artísticas, la forma de relacionarse con el mundo y de hacer arte. Hay un camino que viene de antes: “Proyecto 048″ era teatro multimedia, que el actor salía de la pantalla y ahora sería a la inversa, el espectador ahora se mete en la película. Siempre con la meta de transmitir sensaciones.

A mí lo que me gusta es que la gente pueda tener un momento mágico, desde cualquier lado. Quiero generar espacios mágicos.

¿Una pantalla puede transmitir sensaciones?

Sí, porque depende de la situación del espectador, que ya no es pasivo. Hacés una obra en donde la inquietud está en donde se ubica el espectador, en mi caso yo busco que viva la obra, que atraviese la experiencia, interpelarlo y que él decida el rumbo de la historia.

Hay algo en la cuestión de hacer las cosas que tienen que ver con esto de prueba y error, animarse a hacer y que la experiencia te enseñe. Trato de hacer eso en la vida, sobre todo en lo artístico, sin quedarme sin hacer, no quedarme con los brazos cruzados.

* Nicolás Solezzi dará un Taller de Cine para adolescentes en el Festival Latinoamericano de Cine en Tigre, el sábado 30 de mayo en la Casa de las Artes Tacuarí. Más información: http://www.tigre.mobi/felcit2/


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