OPINIÓN

Nos estamos enfermando. Carta al gobernador y al ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires

Gustavo Mastroianni

Por Gustavo Mastroianni *

Estamos atravesando los 100 días de cuarentena. “Entre muchos” construimos el aislamiento que sirvió para que el gobierno nacional,  provincial y municipal, pudiesen armarse para entonces afrontar de la mejor manera posible esta pandemia. Hoy vemos en los Hospitales Provinciales como todavía nos están faltando enfermeros, agentes de servicio general (limpieza, ambulanciero, mantenimiento, camillero) y médicos. Los mencionados, así como los recursos humanos en otras áreas de los Hospitales, siguen siendo insuficiente.

Quiero comenzar citando a quien se nos cae muy fácil de la boca y nos cuesta mucho imitar, al padre de la salud pública de la República Argentina, Dr. Ramón Carrillo: “El Estado no puede quedar indiferente ante el proceso económico, porque entonces no habrá posibilidad de justicia social y tampoco puede quedar indiferente ante los problemas de la salud de un pueblo, porque un pueblo de enfermos no es ni puede ser un pueblo digno”.

Desde esta claridad quiero expresar mi malestar y el de muchos trabajadores de la salud, que pusimos incluso nuestra salud en riesgo en pos de garantizar tiempo para que el gobierno provincial pudiese reconstruir un sistema sanitario destruido por distintas gestiones.

Sólo me voy a referir a los últimos 20 años para no abrumar con la lectura y que sea dinámica.

En los años 90 los hospitales estatales fueron víctimas del vaciamiento que llevó adelante el consenso de Washington (menemismo) y si el sistema de salud no se privatizó fue porque tuvimos compañeros y compañeras que dieron la pelea. Voy a sintetizar con algunos nombres esas miles de luchas a nivel nacional: el compañero Marcelo “Nono” Frondizi, alguien a quien admiré y quiero desde lo más profundo de mí ser; Germán Abdala; Carlos Cassinelli. En mi distrito, compañeres como Arévalo Norberto, Peralta Atilio, Costa Leticia y Plouchuk Eduardo, entre tantos otros.

Los años 2000 encuentran un sistema de salud pública estatal herido de muerte y transitando la crisis económica y social más grande que haya conocido nuestro pueblo. En la provincia de Buenos Aires contamos con hospitales de obsoletas estructuras edilicias y personal con promedio etario de 50 años (omisión sistemática en la demanda de incorporación de nuevos agentes), con pocos o ningún insumo, por consiguiente, muchas veces hemos comprado los mismos las y los trabajadores para dar respuesta a las demandas de los dolientes marginados por el sistema.

Con el correr de la década fue mejorado la situación económica del país y la provincia. Y muy, pero muy lentamente, fue mejorando las condiciones en el sistema sanitario. A diferencia de los grandes sectores económicos que tuvieron un exponencial crecimiento. Los presupuestos en el área de salud no eran lo suficiente para recuperar lo perdido en los últimos 30 años, incluso lo agravaban, pero los sectores agro-exportadores de la provincia seguían sin ser afectados por los gobiernos pese a tener ganancias extraordinarias.

Entonces llegamos a la etapa del 2010 al 2019 dos administraciones que agudizaron de igual manera la situación del sistema sanitario de la Provincia de Buenos Aires, pero es necesario poner el acento en los años 2015 a 2019, los campeones del libre mercado y la meritocracia, vuelven a administrar el Estado nacional y provincial (Macri y Vidal) con frases como “ningún pobre llega a la Universidad” y “yo no voy a ser una gobernadora que inaugure Hospitales” fueron la marca registrada de las gestiones. Pero no sólo fueron discursos… intentó y en algunos casos lo logró: cerró escuelas y jardines, y como siempre la salud no fue la excepción, al clasificarla como un “gasto” que muy pocos quieren tener.

Se dejó de nombrar personal en áreas sensibles como pediatría, enfermería y técnicos de distintas especialidades, junto a esta faltante de ingresos se llevó adelante un programa de jubilaciones masivas y retiros voluntarios, también la falta de mantenimiento y no inversión en aparatología. Sufrimos el vergonzoso y cruel recorte de presupuesto año tras año, que como anteriores gestiones terminaron dando sueldos de miseria. Pero esta gestión, la de la Gobernadora, profundizó la migración de trabajadores al sector privado.

El cóctel elaborado por la peor de las barwoman nos hizo pasar varios malos tragos, que como trabajador de la salud, me arriesgo a decir y clasificar a la gestión de María Eugenia Vidal como la peor de todas en salud de los últimos 20 años. Y si no fue peor aún, es porque los trabajadores organizados en ATE peleamos sin importar que nuestra fuente de trabajo, nuestra integridad física e incluso nuestra libertad corrieran riesgo. Nos jugamos enteros por este sistema de salud pública estatal y solidario que nos enseñó nuestro querido compañero Carrillo, por eso que además de resistir algunos, no todos, organizábamos charlas con nuestros compañeros de militancias como el Dr.
Daniel Gollan, sabiendo y pregonando que otro sistema de salud era posible.

Para ir finalizando, este 2020 nos encuentra con un sistema de salud en proceso de recuperación, pero para esto tuvimos que salvarlo en los 90, curarlo en los 2000, sostenerlo de la gran caída que tuvo en la última década y los garantes de los últimos meses para dar el tiempo necesario para armarlo.

Siempre los trabajadores a través del tiempo fueron los que sostuvieron el sistema de salud Estatal. Hoy cuando uno recorre los Hospitales y charla con las y los trabajadores, no tarda más de 10 minutos para ver que sus ojos llenos de historia, se llenen también de lágrimas. Están desbordados física y emocionalmente producto de la presión de tener que afrontar esta pandemia con algunas cuestiones no resueltas y fundamentales como la salarial, lo que ha generado que existiera el poli-trabajo. También la falta de recursos humanos ha desgastado a quienes todos los días, dan su mejor esfuerzo y compromiso para que los bonaerenses que sufren alguna afección puedan ser curados.

Creo que estamos en un tiempo que la sociedad que sólo miró a la salud pública cuando lo acogía una dolencia, hoy aplaude desde balcones e incluso desde los sectores más reaccionarios por la noble y humana labor. Por esto quiero pedirle compañero gobernador, Axel Kicillof; al compañero ministro de Salud, Daniel Gollan; que comencemos a discutir la riqueza de nuestra Provincia persuadiendo a aquellos sectores en condiciones de garantizar un sistema de salud pública estatal de calidad hagan el esfuerzo. No es momento para que nos sintamos cómodos es el momento de actuar como el compañero Ramón Carrillo, nunca en la historia el sistema de salud tuvo tanto acompañamiento de la sociedad.

¡Es hora que honremos a esas enfermeras, a esos trabajadores de limpieza, que son la columna vertebral de los hospitales garantizado el sistema de salud estatal y por lo tanto se merecen trabajar con el número de personal adecuado y salarios dignos!

(*) Gustavo Mastroianni, dirigente de ATE delegación San Fernando


  1. Juanma Olivero
    Juanma Olivero 1 julio, 2020, 10:32

    Para criticar hay que sacarse la camiseta del partido político del cual es fanático.

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    • gustavo mastroianni
      gustavo mastroianni 1 julio, 2020, 13:49

      No hablamos desde un sentido de pertenencia partidario, religiosos o cultural, es muy triste tener desde donde opinamos en mi caso no tengo necesidad de ocultar quien soy y desde donde hablo.

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  2. Juan de Sanfer
    Juan de Sanfer 1 julio, 2020, 19:45

    El Sr. redactor del artículo pretende poner en igualdad de condiciones a quienes gobernaron 4 años con quienes destruyeron la Provincia durante 28 años y volvieron en 2019. Insostenible. No sólo se expresa de manera sesgada, sacando de contexto frases sino pretendiendo que sus opiniones son los hechos mismos.

    Si le molesta la meritocracia podemos inferir que que elige llenar la esfera pública de militancia rentada, falta de toda capacidad y experiencia.

    Cuánta gente prefiere las palabras a los hechos, es lamentable. Se quedan con que hay ministerio y no les interesa que quien ocupa el cargo no esté a su altura.

    Así son los sindicalistas, especialistas en no producir absolutamente nada, adalides de la extorsión, cultores de los derechos sin su contrapartida de obligaciones. El mundo avanza y estos señores todavía no se enteraron de que están en vías de extinción porque en el mundo hay trabajo pero cada vez menos empleo.

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