ENTREVISTAS
Palpitando el Mundial: el fotógrafo que retrató los festejos por la tercera estrella en Plaza Mitre
Por Sabrina García
Jorge Noro, fotógrafo, residente en San Fernando, capturó con su cámara los festejos del Mundial aquel 18 de diciembre -día en el que nuestra ciudad también celebra su nacimiento- de 2022 en Plaza Mitre. Sus imágenes, que combinan retratos posados y momentos espontáneos, buscan reflejar la pasión y la identidad de un pueblo que se reencontró tras la pandemia. Jorge Noro destaca al fútbol como fenómeno cultural que trasciende lo deportivo, un lenguaje que permite hablar de historia, memoria y pertenencia. Hoy esas fotos ven la luz y su artista espera que esos protagonistas puedan no solo encontrarse en las imágenes sino también poder recuperar aquellas emociones.
Jorge Noro es de San Nicolás. Vivió en Capital y antes del comienzo de la pandemia se vino a vivir a San Fernando. Estudió Imagen y Sonido en la UBA, trabajó cerca de 10 años en el Ministerio de Defensa y define su trabajo como “hacer fotos y filmar”. El 18 de diciembre de 2022, día en el que se jugaba el último partido del Mundial de Qatar, llevó su cámara a la casa de su suegra -donde vería el partido- porque estaba seguro que Argentina salía campeón.
Tras un agónico partido de Argentina frente a Francia y con el resultado de habernos coronados campeones, Jorge emprendió viaje hacia Plaza Mitre, en su recorrido registró las personas que iban a “ese encuentro” para celebrar. Algunas fotos reflejan lo colectivo, otras lo individual, familias, diferentes edades, algunas posadas y otras “robadas”. Todas ellas reflejan emociones que el artistas intenta revivir en esta publicación.
-¿Tenías pensado tomar imágenes? o ¿te surgió en el momento?
-(Jorge) Creo que no tenía pensado, me parece. Veníamos de la pandemia. Por mi trabajo yo iba registrando cosas: registré mucho la Ciudad de Buenos Aires y por acá. Como venía con esa vorágine de querer registrar, ganamos el Mundial y salí con la cámara.
Estábamos viendo el partido en la casa de mi suegra y dije: ‘Me voy a registrar los festejos’. No quería ir a Capital, quería ver qué pasaba acá, en San Fernando, quería saber si la gente se iba a juntar, qué pasaba en la calle. Me interesa registrar lo colectivo y también lo individual y a medida que iba hacia la plaza me fui encontrando eso.
-¿Qué es lo que te lleva a retratar a alguien o algo puntual? ¿Qué es eso que encontrás en el otro y te parece interesante retratar?
-(J) Creo que tiene que ver con una cuestión de los cuerpos, una especie de estética del cuerpo y esa estética del cuerpo que emana pasión, identidad, una impronta propia de esa mujer, ese hombre, nene, nena, chico, chica, que me sorprende.
Del otro lado te ven con la cámara y, como que buscan la cámara, posan. Eso me parece superinteresante. Hay fotos con un estilo más posado donde me miran a cámara y otras que he ‘robado’. Me interesa interpelar, encontrar ese gesto casual.
-Hasta ahora son fotos que las tenías guardadas y ahora las publicás. ¿Qué es lo que te gustaría genere en esas personas retratadas encontrarse con esas fotos ahora, a casi cuatro años de haber sido tomadas?
-(J) Varias cosas. En primer lugar yo no hago imágenes para mí, hago imágenes para un otro. O sea, para que alguien la vea, la mire, las critique, las aplauda, reflexione, se identifique. ¿Por qué las guardé? Tengo cierta pasión por el archivo y el hecho de perdurar. Me parecía un momento único e irrepetible. En ese momento no había otro fotógrafo, estaba ahí en y era como la parte de un todo: un gran festejo nacional que se vivía reflejado en San Fernando.
Me encantaría que la gente que está en las fotos, se vea, se encuentre. Me resultaría supergratificante que se encuentre. Imaginate que cambió la historia, a nivel país y también cambió la historia de esas personas. Habla de un tiempo determinado, también es una forma de hacer memoria las fotos.
Yo veo esas fotos y me retrotraen a otra época totalmente distinta: cuando vi el partido, al living de mi suegra -que falleció hace poco- es como un momento muy vivo y muy lindo que tengo ligado a ella.
Hay algo del sentimiento analógico si se quiere, de decir: una época determinada, un recuerdo con otra persona, colores, olores, texturas, un movimiento colectivo dentro de lo individual, y al revés, lo individual en lo colectivo.
-Hablas de los festejos, del fundirse en un abrazo con desconocidos, de un sentimiento colectivo ¿Se perdió algo de eso en estos 4 años?
-(J) Con el tema de la pandemia perdimos mucho eso. Pasamos de no encontrarnos con el otro a encontrarnos así. El Mundial permitió eso, pero en el último tiempo se volvió a perder. Como que predomina el individualismo, de no pensar en el otro, no sentirse identificado con el otro, eso escasea mucho. Igual, siendo del interior, creo que San Fernando como así en el interior, algo perdura. Reniego de ir a Capital porque siento que estoy yo solo por la ciudad, acá hay cierta relación con el vecino, te reconoce, te ve, te saluda. Me parece que en los festejos había eso: gente que se conocía y que vivía un clima de fiesta, de calidez, de importancia por el otro.
-Sos sanfernandino por adopción ¿cuáles son los lugares que más te gustan de nuestra ciudad?
-(J) ‘El mejor pancho de San Fernando’ es como un símbolo de San Fernando, cuando entrás parece que estás en una casa: te saludan, te atienden bien, no de querer venderte, sino atenderte bien. La Plaza Mitre me parece un lugar muy lindo. El tren también, me gusta mucho viajar, las vías que hablan de otra época, de constante conexión, el tren es un poco el reflejo de eso.
-Trajiste cosas anotadas, ¿qué cosas me querías contar?
-(J) A veces hago cosas ligadas al deporte. Mucha gente piensa que el deporte es algo vacío, que no tiene contenido y me parece que el deporte, y el fútbol en particular, es un fenómeno cultural. El fútbol habla de una época, de un tiempo, es una forma de memoria, es una forma de verse reflejado, es historia también, el fútbol es como un lenguaje, o sea, uno habla con el fútbol.
-¿Sentís que el arte vinculado al deporte no está del todo valorado?
-(J) El arte tiene la necesidad de ser siempre institucionalizado, legitimado y tiene que pertenecer a un espacio único, cerrado. Habla de una tradición, de una historia como un poco cerrada en un punto. Últimamente se utiliza mucho la estética de fútbol, algo que está buenísimo porque es algo muy popular y muy nuestro, que es imposible separar. Pero es como que se reniega porque he visto pocas experiencias en museos o galerías, ligadas al deporte.
Pienso en Tigre y su amistad con Morón que surge a partir de una represión policial en un partido y que mutuamente se defienden.
Nda: En 1975 Morón recibe a Tigre. Por aquel entonces había rivalidad entre ambas hinchadas. Sin embargo, en ese partido había un policía borracho que, en medio de las bromas, desenfundó su arma y disparó contra la hinchada de Tigre. Rápidamente la hinchada matadora avanzó contra los uniformados y Morón se sumó a los reclamos del visitante. A partir de ese hecho ambas hinchadas se hicieron amigas.
Creo que la gente encuentra en el fútbol, en una cancha y en un festejo, un refugio, una forma de identidad, una manera de pertenecer a algo. En una sociedad donde un poco escasea eso de juntarse con un otro diferente, me parece que el fútbol es un lugar donde se eliminan esas diferencias.
Pensando en el conflicto de Malvinas, las hinchadas se unían para cantar respecto de Malvinas. Es mucho más que un juego. Obviamente hay intereses económicos, políticos, intereses personales, intereses deportivos, pero es un lugar súper amplio, donde se puede hablar un montón de cosas.
Yo soy un poco ecléctico a la hora de sacar fotos, me adapto al contexto. Yo estaba en la casa de mi suegra y me había llevado la cámara. Recuerdo de ir caminando de Maipú y del tren hasta la plaza y me iba encontrando con el festejo. La gente saliendo de las casas o en las casas y, esa sensación de encuentro, como que la iba palpitando en el camino. Esos festejos son como una forma de memoria, una una posibilidad de ver una historia colectiva y dentro de esa historia colectiva encontrar como lo privado, lo íntimo. La necesidad de la gente de salir, festejar, sentirse identificada y pertenecer, una identidad común: el ser sanfernandino, habitante de Buenos Aires y argentino.
*Jorge realizó una selección de esas fotos para San Fernando Nuestro. La mismas pueden verse en el siguiente link

