DEPORTES

Paula Pareto fue la encargada de llevar la bandera argentina en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos

Paula Pareto fue la encargada de llevar la bandera argentina en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos

La judoca se dio un gran gusto, dos semanas después de convertirse en la primera mujer de nuestro país en ganar una medalla dorada en los Juegos Olímpicos.

Una pequeña humanidad de un metro y medio de estatura portando una bandera que hacía flamear con aires de conquistadora. La sonrisa dibujada de Paula Pareto bajo los focos de un Maracaná pirotécnico y nostálgico, diciéndole adiós a sus Juegos Olímpicos en una noche destemplada. Ahí estaba la Peque, un puntito entre la inmensidad del estadio, representando a la reducida delegación argentina. Plena y feliz en el mejor momento de su vida, desfilando con sus zapatillas talle 34. Realizada por completo a nivel deportivo y rodeada de muchas personas que la quieren bien dentro y fuera del tatami.

 

Jamás olvidará la judoca estas dos semanas, porque ganó la medalla dorada en el primer día de competencias, el sábado 6 de agosto, y luego se dedicó a seguir a sus amigos en distintas disciplinas. Había mucho para ver, entre selecciones y atletas individuales. En el medio, un descanso fuera del ámbito del alto rendimiento: “Siempre me quedé en Río; estuve unos días con mi familia en Ipanema y después no hubo drama en volver a alojarme en la Villa Olímpica”, contaba la reina de la categoría de menos de 48 kilos unas horas antes de la fiesta de cierre.

¡Por fin!, decía la Peque. “Es la primera vez en tres Juegos que puedo ir a una ceremonia, porque siempre competí en la primera jornada y ya después me iba”. “Llevar la bandera argentina siempre es un gran honor, así que estoy feliz con esta iniciativa del Comité Olímpico Argentino. ¿La verdad? Me cuesta mucho estar a la vista de tanta gente; creo que en este caso me tendré que llenar de valor, porque la bandera lo vale y así disfrutaré de toda la clausura”, anticipó la noche anterior a la fiesta de clausura la atleta sanfernandina.

En estos días, con la tranquilidad de la misión cumplida, Pareto se llenó los ojos de deporte celeste y blanco y siguió todo lo que estuvo a su alcance: “Me mandé a todas las disciplinas a las que pude, solo en los que participaban argentinos. Fui al voleibol, a la esgrima, al basquetbol, a la lucha, el hockey sobre césped, el salto con garrocha, lanzamiento de jabalina, judo… ¡Sí, volví al judo”, bromeaba. La Peque respiró olimpismo de principio a fin. Si hasta rechazó pasajes de ida y vuelta en avión para volverse a Buenos Aires participar en el programa de Susana Giménez una vez obtenido el oro. “Entiendo que necesitan el ya, pero hay un límite”, dijo entonces, para dejar en claro que su mundo es éste, el de la gloria deportiva, el del desfile de cierre triunfal.

Fuente: Gastón Saiz para La Nación


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